Baradero, la ciudad más antigua de la provincia de Bs. A. con sus 401 años, ya no cuenta con historiadores que se tomen el enorme trabajo de rescatar documentos, entrevistar personas, investigar y seguir armando nuestra historia que es doblemente más larga que la del país como tal.
Por eso debemos atesorar, acunar esos libros que son consulta permanente en las bibliotecas o algunas casas de familia que cuentan con una copia, y utilizar los medios digitales para colaborar rescatando trocitos de historia, que gracias a vecinos comprometidos esta en muchos espacios de vemos o concurrimos permanentemente pero desconocemos que guardan en su interior más profundo. Porque cada elemento puesto sobre esta tierra está repleto de sucesos, hechos, acontecimientos que con el transcurrir del tiempo consciente o inconscientemente se van borrando.
Noelia De Cesare pertenece a la quinta generación de una familia llegada de Italia con la primera ola inmigratoria que tuvo la Argentina. Don Santiago Perincioli vino desde Novara en la región Piamontesa dejando parte de su familia allí y muñido solamente del conocimiento de un oficio, hojalatero. Por esas cosas de la vida se instaló en Baradero y a partir de allí comenzó a desarrollar un futuro en esta tierra.
«Yo mame el amor del negocio por mi abuelo», nos dice Noelia, bisnieta de Casimiro y nieta de Horacio, quien es contadora, docente, una de las encargadas del negocio y ferviente defensora de ese espacio histórico de la ciudad.
“El negocio se inicia en realidad con mi tatarabuelo en el año 1870 en esta misma esquina, nosotros tenemos facturas viejas que lo podemos corroborar y en 1895 se abre el Almacén de Ramos Generales que era una Sociedad Perincioli, Barabino y Visca y partir de ahí fueron sucediendo un montón de avatares económicos y hoy en día solamente quedamos nosotros los Perincioli».
«Le tenemos mucho amor al negocio»
La mítica esquina no solo conserva la fachada intacta, su interior si no fuera por la mercadería u otras cosas que nos llevan a hoy, nos traslada 150 años atrás en el tiempo y no es casualidad, responde al amor de Horacio Perincioli por sus ancestros y el de Noe por seguir la tradición
«Primero a mí me encanta todo lo que es antiguo, yo mame el amor del negocio por mi abuelo obviamente, él nos iba contando la historia de su familia, preservamos muchas de las cosas viejas, tenemos el libro original de la compra del negocio de 1870, tenemos un montón de cosas que la preservamos familiarmente y además porque le tenemos mucho amor al negocio. Queremos que el negocio se preserve como estaba antes, yo tengo fotos viejas y la historia que el abuelo nos fue contando, las cosas que sucedían, tenemos cartas, tenemos un montón de historia y nosotros todo esto lo vamos preservando. A mí me gusta un Baradero antiguo, obviamente hay que respetar lo moderno, pero todo lo viejo que se pueda conservar, nosotros por lo menos desde nuestro lugar lo vamos hacer».
«Adentro esta tal cual como estaba antes»
Los cajones gastados, el mostrador de madera dura, una palita con más de 100 años, la máquina registradora, cartas, documentos, la balanza, puertas con un sistema de alarma muy singular, las herramientas para arreglar las maquinas de coser Singer y tantas cosas más, se mezclan en total armonía con celulares, calculadoras, herramientas modernas, dueños y clientes que han ido cambiando a través de los años.
«El negocio esta tal cual estaba antes, por lo cual tenemos los cajones que tienen las puertas corredizas arriba donde estaba el azúcar, la yerba que se vendía a granel, tenemos toda la parte de atrás de donde tenemos una cajonera que es gigante que antes había galletitas- nosotros adecuamos obviamente las cosas que hay adentro porque no vendemos galletitas-, conservamos toneles de vino que teníamos, conservamos el entre piso que era donde se guardaban las cosas que se iban a vender, lo único que no pudimos conservar que tratamos de readecuarlos fue el cielo raso porque se nos cayó, nos pasó lo mismo que al Teatro Colón que es más o menos de la misma época, pero después tenemos las balanzas antiguas, los mostradores adentro esta tal cual como estaba antes».
«Viajó a Italia a buscar a Alasia para hacer la cúpula de la iglesia»
Entre las valiosas reliquias que atesora Noelia, están las cartas, en ellas se refleja a mano alzada una de las historia que Horacio tantas veces le contó y que está muy vinculada a toda la comunidad;
«En realidad los Perincioli tenían toda la parte de ferretería, porque mi tatarabuelo cuando vino de Italia era hojalatero vino con oficio, entonces ellos se vinieron antes de la primera guerra mundial y cuando en Argentina en la primera guerra mundial no se importaban muchas cosas de las que se hacían afuera, entonces acá en Baradero por ejemplo tenían muchísima influencia los Italianos que eran los que vinieron con el oficio. Incluso mi tatarabuelo- está escrito en el libro que tenemos- viajó a Italia a buscar a Alasia para hacer la cúpula de la iglesia como esta hoy en día porque antes estaba sin la parte del campanario».
«Mí tatarabuelo había venido como hojalatero»
Sí los tanos, ellos con toda su capacidad y talento en la construcción fueron los hacedores de muchos de los edificios que hoy miramos con asombro y nos preguntamos como hacían los viejos para hacer semejante obra. Don Alasia traído por Santiago a fines del siglo 19, fue quien construyó el campanario de la iglesia Santiago Apóstol; y los recursos fueron donados por un vecino acaudalado del pueblo.
«La inmigración de Baradero, te lo pueden decir los historiadores en parte Suiza pero la gente que vino de Suiza trabajaron en general en los campos, pero el resto si vos ves los edificios de Baradero en realidad tiene mucho aporte Italiano, que eran lo que venían con ese oficio y a la primera guerra mundial al no poder ingresar muchas cosas que se importaban, entonces ahí resurgen un poco los oficios de los inmigrantes, mi tatarabuelo había venido como hojalatero. En Italia de donde venía mi tatarabuelo sus parientes tienen una fundación de acería- es decir ellos vinieron con ese oficio-, nosotros tenemos guardadas las cartas que se escribían de Italia, los depósitos bancarios que se hacían entre Argentina e Italia, tenemos muchas cosas guardadas de esa época».
«Toda la familia de mi abuelo se vinieron solo los hombres, las mujeres quedaron en Italia»
En cada rincón, en cada detalle, hay un recuerdo, porque la historia la hicieron hombres iguales a nosotros pero en otra época, otras circunstancias, muchas de las cuales son inmensamente tristes, como el dolor inmenso del destierro voluntario escapando a la miseria y dejando del otro lado del mar a seres queridos que jamás volvieron a ver.
«En las cartas que se escribían con sus hermanas porque toda la familia de mi abuelo se vinieron solo los hombres, las mujeres quedaron en Italia y se escribían con sus hermanas y les contaban que pusieron un negocio, que no les estaban yendo como querían, que la economía era difícil y después Perincioli, Barabino y Visca se disuelve cuando mi abuelo tendría veinte y pico de años, porque cada uno fue vendiendo su parte y los únicos que quedaron fueron los Perincioli con la parte que tenían de ferretería, corralón. En realidad el negocio abarcaba toda la manzana la parte del Banco provincia también era del negocio».
«Esta bueno que estos edificios se conserven»
Noelia, tiene mucho para contar, al hablar viaja en el tiempo con facilidad, aporta datos, fechas, sucesos, su relato está cargado de amor y convicción;
«Somos muy costumbristas y a nosotros nos gusta, tratamos de conservar, esta bueno adaptarse a los cambios, pero nosotros somos la localidad más vieja de la provincia de Buenos Aires y esta bueno que estos edificios se conserven, nosotros tenemos por ejemplo la chapas originales del negocio, este año las pintamos para que no se vengan abajo -lleva mucha plata mantenerlos porque es muy viejo-, pero bueno nos gusta y los vamos a seguir haciendo. Imagínate que el primer auto que hubo en Baradero lo trajo la firma Perincioli, Barabino y Visca. Por lo que dicen los libros se vendía de cosecha a cosecha se retiraban materiales en la cosecha y en la próxima se pagaban».
«Tengo un articulo guardado de 1820 que habla del inminente puerto de ultramar»
En los libros, pero sobretodo en los relatos que como cuentos fueron pasando de boca en boca generación tras generación, los Perincioli conocieron como nadie la historia de Baradero.
«Mi abuelo por ejemplo me contaba que los toneles, toda esa mercadería grande se traía por barco a Baradero, entonces en los galpones del puerto ingresaba toda esa mercadería y después la iban a buscar en carreta y la traían hasta acá hasta el negocio, no venía por tren en ese momento venía todo por barco, tenía una caudal comercial importante nuestro río, es más tengo un articulo guardado de 1820 que habla del inminente puerto de ultramar que se pensaba tener en nuestro pueblo».
«Conservo un canario en una cajita que murió en 1914»
Una de las puertas tiene alarma a pólvora, sí suena raro pero con un ingenioso y simple sistema donde se colocaba en una bisagra especialmente preparada una especie de cartucho que en caso de ser abierta la puerta explotaba, haciendo el estruendo característico de un disparo y de esa forma el supuesto ladrón huía pensando que alguien le había tirado.
«Después tengo acá en una cajita con aserrín y era que en el año 1914 acá se ve que tenían un canario y cuando se murió lo pusieron en esa cajita con aserrín y se ve que todos los años les escribían los empleados del negocio algo y aún lo conservo».
«Para nosotros es algo normal contar esas historias porque vivimos con eso»
Estas y muchas más son las historias de este comercio que sin dudas no solo conserva su esencia, sino que la mantiene viva, palpable, amable,
«Parte de la historia de Baradero está en ese libro que está muy bien conservado, no sé en un futuro que nos deparara el destino, pero ese libro contiene gran parte de esa historia de este pueblo. La esquina esta igual, incluso mi marido me hizo para fin de año una foto vieja, la unió con la nueva y esta exactamente igual no cambio nada, obviamente lo que cambio es la parte del Banco Provincia que ya no tenemos más. Para nosotros es algo normal contar esas historias porque vivimos con eso, mi abuelo guardo muchas cosas, pero sé que no es tan normal que familias preserven esos datos sumamente importantes para el pueblo».
«Cuando nosotros empezamos a copiar cosas de afuera es cuando se pierde la esencia de lo nuestro»
Por último, aunque seguiríamos hablando horas con Noelia De Cesare Pericioli, le pedimos que nos defina que significa para ella esta pasión por cuidar y preservar la tradición familiar, que además es parte de la historia de esta tierra
«Uno preservando la historia y leyendo lo que tenemos sabemos de dónde venimos y sabemos porque somos así. Yo creo que también en esto hay que tener como en todo una decisión de hacia dónde queremos ir y que queremos ser, entonces cuando nosotros empezamos a copiar cosas de afuera es cuando se pierde la esencia de lo nuestro.
A mí mil veces me dijeron acá tenes que poner las cortinas, las cosas de blindex y la verdad es que yo no quiero ser eso, yo quiero ser lo que soy. Las cosas que se han ido perdiendo es porque no ha habido una línea hacia donde queremos ir y yo no quiero igual que los demás.”
En el 2001 la Ferretaría Perincioli recibió La Orden de Baradero
































































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