Luego de la controversia que se generó en una iglesia de Coronel Suárez al ponerse en duda la posibilidad de que dos niñas que padecen Síndrome de Down pudieran tomar la primera comunión, el párroco Diego Kessler salió a defenderse y apuntó a los padres.
Los padres de Catalina Recuna y Amparo Arroquy, las nenas de 11 años que están recibiendo catequesis, sostienen que el sacerdote dispuso, como requisito para que ambas niñas puedan tomar la primera comunión, que superen una evaluación especial.
En una entrevista brindada a Nuevo Día, Diego Kessler ratificó la existencia de estos dichos, que además fueron grabados por una de las madres y señaló que el único objetivo que perseguía es cerciorarse de que las niñas “entienden el significado del sacramento de la comunión” y aseveró que en aquella reunión “se mal entendió la palabra evaluar”.
Indicó, seguidamente, que “es evidente, en el caso de un chico especial la evaluación es especial” por lo que en la reunión “quise darle un tratamiento un poco en particular”. “Pero de ahí a decir que le negué la comunión hay un abismo”, sentenció Diego Kessler.
Asimismo, aclaró que este encuentro con los padres se realizó a principios de año, a dos meses de iniciada la catequesis y que quería tratar esta situación “en privado”. En tanto, aseguró que le sorprendió “el nivel de agresividad de los padres” y enfatizó que si no se le realiza esa evaluación, como ellos argumentaron, se los está discriminando igual.
“Están diciendo que ‘son como angelitos’, sí… pero un mínimo grado de conciencia tienen … entonces para respetarlo, para darle la dignidad que tienen, para enaltecerlos, lejos de denigrarlo u otra cosa, es que se le da un tratamiento especial”, manifestó y agregó Kessler: “lejos de discriminarlo tengo que darle la misma oportunidad que al resto de los chicos porque si le digo ‘ya está’, en realidad, lo que hago es discriminar al resto por contrapartida.
Finalmente, apuntó contra los medios de comunicación que se hicieron eco de la polémica y recomendó que “recorran la historia”. «En los cinco años que llevó en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen han recibido la comunión muchos chicos especiales, por lo cual no veo la razón por la cual Catalina y Amparo no la reciban”, afirmó.
“Ojalá que algún día pueda entender”
Agustina Garros, madre de Amparo, envió un comunicado a los medios locales tras mantener un diálogo con el sacerdote, que fue grabado y presentado ante la INADI.
“Este sacerdote plantea que no sabe si les va a dar la comunión a las niñas porque tienen síndrome de down y que para tomar la comunión se necesita saber diferenciar una ostia de un pan. ¿Qué es eso? ¿Es lo que dice la Iglesia de Bergoglio, quien justamente en estos días estaba con un chico con Síndrome de Down dándole la comunión?”, se pregunta la mujer.
Según confirmó Garros, el padre Diego también le habría sugerido que en vez de recibir la comunión podrían recibir otro sacramento, como la bendición o la confirmación.
“Dice cantidad de barbaridades. Ofende. Lastima gratuitamente”, enfatiza la madre de Amparo en el comunicado y sentencia que: “lo que no sabe este sacerdote es todo lo que lucharon nuestras niñas por vivir por problemas de salud propios de sus patologías. Tampoco sabe que los niños especiales vinieron a este mundo para enseñarnos lo que es amar. No tiene la suerte ni la bendición de tenerlos en su casa porque no entendió que en ellos esta Dios. Tampoco entiende que no necesitan confesarse porque no tienen pecados. Su pureza es la fortaleza de ellos. ¡Cuánto tenemos que aprender…!”
Finalmente, cierra su enmienda dando gracias a Dios porque “en la iglesia tenemos muchos sacerdotes que no son así” y pide que “ojalá algún día este Padre pueda entender de qué se trata todo esto, porque les aseguro que… no entendió nada”. (InfoGEI)Ga.-












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