Las campañas electorales se construyen con aportes del Estado y el dinero que cada frente pueda rescatar de forma privada. En el camino hay picardías locales, millonarios y tarea militante
Gustar sale caro, sobre todo si se trata de capturar un voto electoral. Los spots televisivos con montaje de cine, la difusión en la vía pública a través de afiches, gigantografías y carteles; las recorridas, cenas, encuentros y demás convocatorias; y hasta la conformación de una estructura de fiscales; todo cuesta.
El formato electoral argentino fija un sistema de financiamiento mixto, donde una parte la pone el Estado y el resto el partido o alianza, a través de contribuciones privadas; todas ellas declaradas. Las reformas a la ley de Financiamiento Electoral (26.571) ampliaron la asistencia pecunaria del Estado, que a nivel nacional se hace cargo del gasto por la impresión de las boletas (en el caso de la Provincia, por el cuerpo que publicita los candidatos a diputados nacionales) de las PASO y las elecciones generales. Fija un valor de siete centavos por cuerpo, que se multiplica por la cantidad de votantes del padrón provincial.
En el caso de la Provincia son diez las alianzas que presentaron nómina para el Congreso, y cada una de ellas recibirá 856.269,59 pesos.
Por su parte, la Provincia, a través de la ley 14.086, que fija las PASO en el territorio bonaerense, establece la obligación para el Ejecutivo de garantizar el voto para los frentes oficializados a través del pago de las boletas para las elecciones internas. El mecanismo es similar al de Nación, y el pago en ambos casos se realiza a través del depósito en las cuentas que cada alianza debe abrir para tales fines.
La asistencia del Gobierno nacional también comprende un porcentaje para la campaña, que se fija dentro de la ley de Presupuesto de la Nación, a través de un fondo especial que se distribuye todos los años, y el reparto se deduce en base a la cantidad de votos que ese partido haya sacado en la elección anterior. En este combo surge además la difusión por los medios de comunicación, que, de acuerdo a la ley 26.571, se distribuyen entre todos los frentes electorales de forma gratuita; pero como el reparto es solidario, ninguna de estas alianzas podrá a su vez comprar mayor cantidad de espacio. La Dirección Nacional Electoral distribuye el cincuenta por ciento de estos espacios por igual entre todos los frentes, y el cincuenta restante en forma proporcional a la cantidad de votos obtenidos en los comicios anteriores para la categoría de diputados nacionales.
A la vez, y de acuerdo a la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, 26.522, los medios están obligados a ceder el diez por ciento del tiempo total de programación para fines electorales. La distribución de los medios y horarios se realiza por sorteo público, para asegurarse la equidad en el reparto para cada alianza.
Cuánto recibió cada fuerza política:
Alianza Compromiso Federal: $ 418.472,33
Alianza Frente para la Victoria: $ 2.292.685,86
Alianza Frente de Izquierda y de los Trabajadores: $ 458.566,60
Alianza Frente Popular, Democrático y Social: $ 381.159,80
Alianza Frente Progresista, Cívico y Social: $ 943.935,71
Alianza Frente Renovador: $ 521.574,49
Alianza Unidos por la Libertad y el Trabajo: $ 641.768,89
Alianza Unidos con Fe: $ 391.185,82
Gente en Acción: $ 341.451,15
Movimiento Avanzada Socialista: $ 341.451,15
Latecla.info











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