Por Juan Carlos Fiorillo -Un 27 de septiembre de 2000 muere en Salta, Gustavo “Cuchi” Leguizamón. Eran las 5 de la tarde. Músico, poeta, autor, compositor, actor, profesor, legislador y abogado. Fue el piano el instrumento elegido para acompañarlo toda su vida, señalando los especialistas que su música es la de un autodidacto que se formó bajo distintas influencias musicales.
Supo arrancar del piano esas melodías que da a la zamba un vuelo aristocrático, como el “Cuchi” solamente puede hacerlo. Con su música pudo reflejar la esencia espiritual del noroeste y su pasado, haciéndolo con originalidad con cada una de sus creaciones. Más que ninguno supo interpretar las letras de los poetas, la mayoría de sus canciones llevan la hermosa poesía de otro salteño incomparable, Manuel J. Castilla.
Sus sonoras carcajadas se fueron haciendo costumbre en los distintos rincones del país, mientras que silbando le fue poniendo música a sus zambas por las calles de Salta. No se limitó solamente a su labor de compositor, también fue un exquisito poeta de sus propias obras. Y como un verdadero artista supo modelar nuevas técnicas musicales, dejando el sentir de un hombre que ha hecho suya esa aventura musical como aquel concierto de las campanas de las iglesias y otro con las sirenas de las locomotoras.
Es autor de la música de la película “La Redada”, donde además participó como actor. En letra y música le pertenecen las composiciones “La Unitaria”, “Zamba del carnaval”, “Chacarera del expediente”, “Chacarera del Chacho”, la cueca “Corazonando” y las “Coplas de Tata Dios”, para recordar sólo algunas, además recopiló la antológica zamba “Lloraré”, la que se grabó con sus arreglos musicales.
Entre otras muchas piezas musicales, con poesía de Castilla compuso “Zamba de Lozano”, “Juan Panadero”, “Balderrama”, “Juan del Monte” chacarera, “La arenosa” cueca y el “Carnavalito del duende”; con Tejada Gómez “Zamba del laurel” y “Ronda para Teresa”; con Juan Carlos Dávalos el yaraví “Ay… Madre”; con Jaime Dávalos la zamba “Panza verde”; con César Perdiguero la zamba “El último carpero”; con José Ríos “Chilena del solterón” y con Miguel Angel Pérez “Si llega a ser tucumana” y “Zamba de la viuda”, entre otras obras en franco proceso de folklorización. Musicalizó a Borges y Neruda.
Recibió numerosos premios y distinciones, entre otros: 1965 – Primer Premio del Festival Latinoamericano de Salta con la “Zamba soltera”; 1973 – Gran Premio Sadaic en el género música nativa; 1980 – Primer Premio en la Cantata Cafayateña con “Amores de la vendimia” (letra de Manuel J. Castilla); 1986 – Primer Premio Festival de Cosquín con “Bajo el azote del sol” (zamba con Antonio Nella Castro).
El 15 de octubre de 1999 el diario Clarín de Buenos Aires en su suplemento “El siglo que se va, el milenio que viene”, lo incluye como la figura destacada del siglo en el folklore.
Sus restos descansan en el cementerio de la Santa Cruz en Salta. Nacido el 29 de septiembre de 1917, falleció dos días antes de cumplir 83 años.
Fuente: Folkloreadas











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