En la última sesión del HCD, la bancada del Frente Renovador, presentó un proyecto de resolución, para la creación de un sello postal a nivel nacional con motivo del cuatricentenario de la Fundación de Santiago del Baradero a cumplirse en julio del 2015.
El encargado de hacer la presentación, que fue aprobada por unanimidad, fue el concejal Jose Maria Serpi.
A continuación publicamos el proyecto y sus fundamentaciones:
Visto
Que no todos los días se cumplen 400 años y toda celebración parece no ser suficiente. En ocasiones como estas, que quedarán en la memoria de los vecinos por muchos años, los recuerdos toman una relevancia especial. Más allá de que las personas sean coleccionistas o no, en estos casos todos quieren atesorar una pieza única en la cual este plasmada la identidad y la historia de nuestra ciudad y
Considerando:
Que los sellos postales, constituyen una expresión de la soberanía del país, que estan relacionados con acontecimientos de interés nacional y tienen fines culturales, didácticos y de divulgación científica, que están relacionados a las efemérides priorizando los aniversarios de los hechos históricos que cumplan 25, 50, 75, 100 años o sus múltiplos.
Que la emisión de un sello postal conmemorativo al cumplirse los 400 años de nuestra ciudad es dejar una huella en la historia del país ya que los sellos van siendo el reflejo de la política dominante de cada época y de lo que pasa en el país en todos los órdenes.
Que en la materia debe destacarse la importancia que reviste para el Estado la temática de la emisión de sellos postales, habida cuenta que representa un papel sustantivo como expresiones de la imagen del país y, en ese sentido integran el acervo cultural de la Nación en sus diferentes manifestaciones.
Que la pasión por coleccionar sellos postales surgió prácticamente al mismo tiempo que Gran Bretaña emitió los primeros, el 6 de mayo de 1840. En las cartas de la época se estimulaba el interés por coleccionar estampillas con una singular frase que decía: «Conserve esta carta. El sello puede, algún día, ser una curiosidad interesante».
Que en el año 1843, Brasil adoptó el sistema del sello postal, mientras que Chile lo hizo una década más tarde. En esos años la Argentina no se encontraba unificada, por esa razón fue la provincia de Corrientes la primera en poner a la venta sellos postales, el 21 de agosto de 1856. éstos tenían el perfil de Ceres, diosa de la agricultura; más allá de su rudimentaria realización, el motivo no podía haber estado mejor elegido, por ser Corrientes parte de una tierra considerada posteriormente como el granero del mundo. Ese mismo año, el Estado de Buenos Aires, que estaba separado de la Confederación Argentina, imprimió unos sellos postales bautizados «gauchitos» por valores de cuatro, seis, ocho y diez reales; pero no fueron puestos en circulación, ya que en el mes de julio el gobierno adoptó el peso como nueva moneda.
Que en cuanto a los primeros sellos conmemorativos, fue el cuarto aniversario del descubrimiento de América por España, el 12 de octubre de 1892, la ocasión para realizarlos. La emisión estaba constituida por dos valores postales, uno de dos centavos y otro de cinco centavos, ambos de color azul. Comienza así su utilización como una manera de evocar determinados sucesos históricos, culturales o científicos y también mostrar al resto del mundo aspectos interesantes del país.
Que es la Comisión Nacional de Comunicación junto a la Comisión Nacional Asesora de Filatelia (CNAF), integrada por representantes de la Secretaría de Comunicaciones, la Comisión Nacional de Comunicaciones, la Academia Nacional de la Historia, la Secretaría de Cultura, el Fondo Nacional de las Artes, la Sociedad de Comerciantes Filatélicos de la República Argentina, la Asociación de Cronistas Filatélicos y la Federación Argentina de Entidades Filatélicas quienes están encargadas de analizar las propuestas enviadas por instituciones públicas o privadas, o por personas individuales.
Que lanzar un sello postal conmemorativo diseñado especialmente, el cual podrá conseguirse en todas las oficinas postales del país, sumado al volante que Correo Argentino publicara con un resumen del trabajo realizado a todos los filatelistas de la Argentina informando el día de emisión, junto a las características del matasellos y sobre de emisión, los cuales solo estarán vigentes por única vez, es una oportunidad que no se puede dejar pasar.
Por todo lo expuesto anteriormente en uso de sus atribuciones, el Honorable Concejo Deliberante de Baradero emite el siguiente proyecto de resolución:
PROYECTO DE RESOLUCION SELLO POSTAL CONMEMORATIVO 400 AÑOS DE SANTIAGO DEL BARADERO
Artículo 1: Aprobar la temática de EMISION DE SELLOS POSTALES CONMEMORATIVOS Y/O EXTRAORDINARIOS DEL CORREO OFICIAL DE LA REPUBLICA ARGENTINA PARA CONMEMORAR LOS 400 AÑOS DE FUNDACION DE LA CIUDAD DE SANTIAGO DEL BARADERO DURANTE EL AÑO 2015.
Artículo 2: Solicitar y autorizar al Correo Oficial de la República Argentina a poner en circulación Sellos Postales Conmemorativos de los 400 años de fundación de la Ciudad de Santiago del Baradero.
Artículo 3: Solicitar y autorizar al área de Comunicación Visual del Correo Argentino en base a un collage fotográfico con imágenes representativas de la Ciudad de Baradero desde sus orígenes hasta la actualidad, diseñe una estampilla conmemorando los 400 años de nuestra ciudad.
Artículo 4: Solicitar al Departamento Ejecutivo que en el marco de los actos de programados para el año 2015 se presente el sello postal conmemorativo de los 400 años de la Ciudad de Baradero junto a Autoridades de la Comisión Nacional de Comunicaciones y la Comisión Nacional Asesora de Filatelia.
Artículo 5: Enviar copia de dicha resolución a la Comisión Nacional Asesora de Filatelia, sita en Perú 103, piso 11, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Código Postal 1067) junto a una memoria de la historia de nuestra ciudad como base de fundamento para dicha solicitud.
Artículo 6: Enviar copia de dicha resolución a la U.C.E.P. para que tome conocimiento.
Artículo 7: De forma.
ANEXO MEMORIA HISTORICA
BARADERO
La Fundacion
LOS DIAS PRELIMINARES
Los documentos de la época indican que fue fundada en el año de 1615, por la voz y orden de Hernando Arias de Saavedra, el primer gobernador criollo. Su origen fue una reducción de indios, reunidos para establecer una Encomienda Real a cargo de franciscanos. Los primeros aborígenes fueron trasladados por el franciscano Francisco de Arena, desde las proximidades de Buenos Aires, a unas siete leguas. Otras versiones indican que pertenecían a la zona de islas o del Paraná arriba y se trataba de los grupos guaraníticos: Chanáes y Mbiguays. El Fray Arena fue designado el día de la fundación por Hernandarias y seis meses después fue sustituido por Fray Luis de Bolaños.
EL NOMBRE
Por todos los documentos hallados se testimonia que Santiago del Varadero fue creada en el año de 1615, bajo la advocación de Santiago Apóstol, por ello se ha consagrado como día de su fundación el 25 de julio, aunque no haya documentos que lo certifiquen. En todos los testimonios documentales se cita a la reducción como pueblo, con el nombre de Santiago y el militante de Varadero, Baradero y también «Barradero», en pocos casos. Sin duda, tomó su nombre del hecho que en su río se «varaban las naves, sin peligro de avería», debido a su lecho barroso; tal cual lo dicen las crónicas españolas.
UN LUGAR PARA LOS ABORIGENES
Para que poseyeran sus propias tierras, el gobernador Hernandarias, les asignó una legua de campo con frente al río, que se podía medir desde la conjunción del Río Arrecifes con el Paraná (así le decían al Río Baradero, brazo del mismo) hasta contar 6.000 varas sobre su costa. Desde allí, medir otras leguas de fondo, pero descontando los bañados, hasta dar con las tierras que se le concedieron al encomendero Don Gaspar de Godoy, provistas por el propio Hernandarias desde los primeros días de la fundación de esta Encomienda Real.
El Fundador
HERNANDARIAS
Hernando Arias de Saavedra fue, quizás, el último representante del espíritu de la conquista en el Río de la Plata y su nombre debe inscribirse junto al de aquellos que lucharon y dedicaron su vida a colonizar y evangelizar estas lejanas comarcas que constituyeron uno de los confines más alejados del imperio español.
Hijo de esta tierra, había nacido en Asunción del Paraguay, cabeza de la gobernación del Río de la Plata, el 10 de septiembre de 1561. Fue su padre el capitán español Martín Suárez de Toledo y su madre doña María de Sanabria, por lo que era nieto por vía materna del adelantado don Diego de Sanabria y de doña Mencia Calderón de Sanabria, rica dama española que trajo su fortuna al Paraguay. Hernandarias fue además, medio hermano de Fernando de Trejo y Sanabria, que hacia fines del siglo XVI era obispo del Tucumán y uno de los fundadores de la Universidad de Córdoba.
Don Hernando, hombre culto, prudente y generoso, de caballerescos modales y grandes iniciativas, era sumamente versado en historia romana, que según algunos historiadores, llegó a sus manos a través de las tan comunes abreviaciones españolas de aquellos días. Educado en el convento franciscano de su ciudad natal, tuvo por maestro a Ruy Díaz de Guzmán, célebre historiador de la época, autor de «La Argentina o Historia de la Provincia del Río de la Plata» (1612).
Como todo individuo de buena cuna y elevada educación de aquellos tiempos se cree que dominó el latín y que fue versado en otras materias.
Integrando las milicias de su ciudad natal, marchó muy joven a la guerra contra las tribus fronterizas que hostigaban a la población cristiana. Según cuenta la tradición, para evitar mayores derramamientos de sangre, retó al cacique enemigo a un duelo cuerpo a cuerpo y en el combate le dio muerte, sufriendo tan solo unas pocas lesiones.
Hernandarias se enroló en la expedición a la Ciudad de los Césares organizada por el gobernador Abreu (1578), participó en la fundación de Salta, formando en las milicias de don Hernando de Lerma y estuvo a cargo del ganado destinado a la segunda fundación de Buenos Aires emprendida por su futuro suegro, don Juan de Garay, a quien acompañó como cabo segundo en su expedición a las sierras de Tandil y de la Ventana. A los 20 años de edad, se casó con la hija del adelantado, doña Jerónima de Contreras y se fue a vivir a Santa Fe, donde estableció su residencia.
Años después Hernandarias combatió contra las tribus niguares del Paraguay, participó en la fundación de Concepción del Bermejo, de la que fue primer alcalde ordinario e integró la expedición que a través de las actuales selvas formoseñas, abrió un nuevo camino a la ciudad de Asunción.
Personaje destacado de la fundación de Corrientes, en 1588, reemplazó a Alonso de Vera “Cara de Perro” en el gobierno de Asunción, ejerciendo la tenencia general de las provincias el 13 de julio de 1592. Su amplia hoja de servicios se vio incrementada cuando en 1592 fue teniente de gobernador de don Hernando de Zárate y en 1597 de Juan Ramírez de Velasco.
Se hallaba en Concepción del Bermejo cuando se enteró de la trágica muerte de Ramírez de Velasco y encabezando 80 efectivos, partió desde aquella ciudad para enfrentar a los indios, a los que aniquiló tras una sangrienta batalla en la que resultó herido.
Ya en Asunción, encontró a la ciudad convulsionada, debido a las discrepancias que existían en cuanto a si Ramírez de Velasco había depositado en él su confianza o no. En gesto de alta nobleza declinó el mando para someterse a los designios de la mayoría y el 4 de enero de 1598 la Asamblea lo designó gobernador «con mucho gusto y aplauso de toda la gobernación…haciendo uso del privilegio concedido por el emperador Carlos V »
Apaciguado el Paraguay, a poco de su reconocimiento por la Audiencia de Charcas, Hernadarias bajó a Buenos Aires, amenazada entonces por la acción de piratas, previa designación de su cuñado, el capitán Antonio de Añasco, como teniente de gobernador.
Disipado aquel peligro, pasó a Santa Fe, sede de su hogar, donde recibió del Virrey del Perú la designación de gobernador interino y la visita de su medio hermano el obispo Trejo, que llegaba con la misión de ordenar sacerdotes en Paraguay. Junto a este regresó a la capital, ciudad de su nacimiento, donde fue recibido por el pueblo que le hizo entrega de las llaves, con las que abrió su puerta simbólica. Mientras el obispo Trejo administraba el sacramento de la Confirmación a más de 3000 pobladores, Hernandarias comenzó a organizar la expedición contra los indios alzados del Paraná, quienes habían asesinado a más de una veintena de españoles, entre ellos Bartolomé de Sandoval y el general Iñigo de Velasco.
Partió al frente de un escuadrón de 200 efectivos bien armados, dividido en ocho columnas con un capitán a su frente cada una y, encabezando esas fuerzas, aniquiló por completo la rebelión. Los indios que no fueron muertos, huyeron hacia los bosques para no regresar.
De vuelta en Asunción, Hernadarias dictó ordenanzas sobre la base de las que impusieran oportunamente don Alvar Núñez Cabeza de Vaca y Domingo Martínez de Irala, organizando pueblos con asientos mucho más favorables, a cargo cada uno de un protector, pagando y sosteniendo al sacerdote encargado de la enseñanza religiosa. Nueve años después, el padre Luis Bolaños recorrió las regiones civilizadas, fundando las primeras reducciones franciscanas de aquellos lares: Caazapá y Yutí.
El 20 de junio de 1596 el Rey Felipe II designó gobernador a don Diego Rodríguez Valdez y de la Banda, ello tras la definitiva renuncia de Juan Torres de Vera y Aragón. Tras una prolija y ordenada administración de los fondos públicos, Hernandarias dejó su primer gobierno, pero regresó en 1597, tras el fallecimiento de su titular, en la ciudad de Santa Fe.
El 12 de enero de 1603, fue designado por el virrey del Perú para un tercer período, para júbilo de la población, que se deshacía en elogios a su persona. La gobernación se hallaba vacante desde el 12 de agosto del año anterior.
Una de las primeras decisiones de Hernandarias fue emprender una nueva expedición en busca de la mítica Ciudad de los Césares, hecho que anunció a través de pregones en todas las ciudades de la gobernación. Organizarla le llevó cerca de seis meses, reuniendo 130 soldados, 600 vacunos, igual número de caballos y unas setenta carretas con sus respectivos bueyes, además de 600 indios auxiliares.
La expedición partió de Buenos Aires el 1 de noviembre de 1604, internándose en el inmenso desierto pampeano, para seguir los rastros de la legendaria expedición de Francisco César, soldado de Solís, que dio origen a la leyenda.
Tras recorrer 150 leguas, los españoles llegaron a las márgenes de los ríos Colorado y Negro y costeando siempre sus riberas, alcanzaron Choele Choel y el territorio donde en la actualidad se encuentra la ciudad de Gral. Roca. Habían explorado un vasto territorio, descubierto importantes salinas y fértiles valles y confirmado la dominación de España en aquellos territorios, en lo que fue un antecedente más que notable de la conquista del desierto, todo ello, después de batir a los indios que los superaban en número de diez a uno.
De regreso en Buenos Aires, ciudad a la que este gobernador elevó de categoría e importancia, contribuyó con energía, proveyendo de carretas, bueyes y víveres, a equipar la expedición del gobernador de Chile Mosquera, que venía proveniente de España, encomendado para hacer la guerra a los araucanos. Ocurrió que Mosquera actuó con soberbia y su soldadesca incurrió en graves desmanes contra la población, motivando su reacción violenta.
De la mano de Hernandarias, Buenos Aires logró sustentarse de su propio comercio con el Brasil. Fue él quien reconstruyó el fuerte y, bajo su mando, los pobladores comenzaron a edificar el Cabildo.
Este tercer gobierno se extendió hasta el 21 de diciembre de 1609, cuando llegó un nuevo titular Diego Marín Negrón, que acabaría sus días asesinado, en pleno ejercicio de sus funciones. De nada valieron las malas intenciones de los enemigos de Hernandarias ya que el juicio de residencia arrojó, por segunda vez, una administración más que impecable, razón por la cual, se retiró a su residencia particular de Santa Fe, junto a su familia, en espera de nuevos acontecimientos.
Hernandarias fue gobernador por cuarta vez, por designación fechada el 7 de septiembre de 1614. Se hizo cargo de esas funciones en su casa de Santa Fe el 3 de mayo de 1615 e inmediatamente después se trasladó a Buenos Aires, a la que llegó el 29 de mayo de ese año. En esta nueva oportunidad, adoptó enérgicas medidas en defensa del vecindario y su comercio, razón por la cual, expulsó de la ciudad a judíos portugueses que simulando ser católicos practicantes, ejercían el contrabando en desmedro de la economía regional. De este período dice el historiador Raúl A. Molina: «..la muerte de Martín Negrón había acentuado la política del fraude aduanero iniciada bajo su gobierno; y durante la actuación de su sustituto Mateo Leal de Ayala, se formó el famoso cuadrilátero, que mantuvo a esta ciudad en el desafuero y la violencia.
“Hernandarias inició el proceso con el título ‘de los excesos y desórdenes del puerto de Buenos Aires’ a cuya trascendencia debemos atribuir todas las calamidades que ocurrieron en la ciudad desde entonces y que debían alcanzar casi un siglo de duración.
Simón de Valdés fue desterrado a España, Vergara y Diego de Vega huyeron al Alto Perú y muchos vecinos fueron procesados; a tal punto llegó que se paralizaron las pesquisas por extinguirse las existencias de papel. Hernandarias repuso las ordenanzas de la Metrópoli, y al fin, después de comprobar la resistencia de los complicados, asistió a las luchas del vecindario entre beneméritos y confederados, origen de los dos primeros partidos de nuestra vida política, y también a los asesinatos del alguacil Guadarrama y otros en que hasta su misma vida corrió peligro. Por último, repartió las nuevas permisiones entre los vecinos y, colocado en la gobernación con el título de Juez Pesquisidor con que lo invistió la real audiencia de Charcas, se instituyó en juez implacable de los contrabandistas…»En 1618 la corona española dividió la Provincia del Río de la Plata en dos, la gobernación del Paraguay, con Asunción como capital y el Río de la Plata con Buenos Aires como cabecera, medida de la que Hernandarias, como en su momento el arcediano Martín del Barco Centenera (1587) y fray Juan de Rivadeneira (1581) habían sido propulsores. Dijo al respecto Vicente Fidel López «..Reinaba Felipe III, y previas las consultas y los acuerdos con el Consejo de Indias y Casa de Contratación, fue aprobada la indicación de Hernandarias, y promulgada en diciembre de 1617, la separación del Paraguay y el Río de la Plata en dos provincias de igual categoría..»Hernandarias se retiró a la vida privada pero al poco tiempo, sufrió injusta persecución por parte de su sucesor, el navarro Diego de Góngora. Este valeroso capitán de Flandes, nacido en Pamplona, se dejó influenciar por la facción del partido confederado, ordenando el arresto de aquel. Como dice Molina: «..El prestigio político que Hernandarias había ganado en sus cincuenta años de servicio, fue agredido por el gobernador Góngora y sus secuaces, reduciéndolo a prisión durante dos años y rematándole los bienes..» El sevillano Juan de Vergara y el portugués Diego de Vega, contrabandistas perseguidos y expulsados por don Hernando, regresaron a la ciudad y al amparo del gobernador, se transformaron en individuos influyentes con gran poder de decisión sobre vidas y haciendas, hasta tal punto, que llegaron a convertir a los funcionarios de gobierno en simples marionetas.
El propio gobernador Góngora comprendió su error y antes de morir, habiendo reunido al cabildo en su propia casa, declaró culpables a aquellos y designó gobernador interino al capitán Diego de Páez y Clavijo. El juicio de residencia lo encontró culpable por haber perseguido injustamente a Hernandarias y cuando un nuevo Juez Pesquisador hizo su entrada en Buenos Aires a finales de 1623, aquel, don Hernando Arias de Saavedra, cabalgaba a su lado, para beneplácito de todo el vecindario.
En 1628 estallaron violencias en Buenos Aires entre confederados y beneméritos y a Hernandarias acudió el nuevo gobernador, don Diego Martínez del Prado para que intervenga e hiciera valer su influencia. El noble asunceño, cuya «venerable ancianidad transcurría plácida en la ciudad de Santa Fe» respondió de inmediato y terminó designado comisionado por la Audiencia. El 1 de mayo volvió a entrar en Buenos Aires restableciendo la calma.
De regreso en Santa Fe, vivió allí los últimos seis años de su vida, respetado y admirado por todos los habitantes de la gobernación, siendo la suya, palabra autorizada y requerida en cuanta iniciativa se emprendía por entonces. Falleció en 1634, a los 72 años de edad. De su matrimonio con doña Jerónima de Contreras, había tenido tres hijas: Gerónima, Isabel y María.
Sus restos fueron enterrados en el Convento de San Francisco, de la antigua ciudad de Santa Fe, junto al altar mayor y allí yacen hoy, junto a los de su esposa y otros vecinos de la antigua población, a la vista del público, en las ruinas de Cayastá, uno de los puntos de interés histórico más atractivos de aquella provincia.
Hernandarias fue el prototipo del guerrero español en estas latitudes, audaz, valeroso y temerario. Fue quizás uno de los últimos modelos de la conquista. Como gobernante llevó a cabo una obra magna, impartiendo justicia, administrando con prudencia, manejando los caudales públicos con rectitud, limpiando de vagos y delincuentes la provincia y persiguiendo al contrabando con dureza. Bajo su administración se establecieron las misiones jesuíticas en el Paraguay y Misiones, se edificaron iglesias y se repararon templos, se abrieron caminos y se pusieron en práctica leyes justas que a todos beneficiaron. Fue ejemplo de caballero cristiano y sinónimo de nobleza hispana.
La Iglesia o Parroquia Santiago Apostol
PRIMERAS NOTICIAS
Como se ha dicho, la población de Baradero tiene origen en una reducción de indios, que a la vez era encomienda real. Es de suponer que la primera obra que se hizo fue construir las chozas para vivienda y de inmediato edificar la iglesia para erigir el altar al Santo Patrono, que era y sigue siendo Santiago Apóstol.
El curato del Baradero existía desde 1620. La primera referencia que se tiene es la del primer obispo de Bs.As., don Pedro de Carranza, que estuvo en Baradero en 1622, en visita pastoral, por poseer una esmerada organización y buen orden, aprovechando esa oportunidad para confirmar a los indígenas, que por entonces eran 219.
En 1628, el curato estaba a cargo de Diego de Valdivia y en 1629 tenía sólo 23 indios tributarios y en total 60 ó 70 vecinos. En 1717, sólo existían en campaña dos curatos de indios, los del Baradero y Santa Cruz de los Quilmes y ninguno de españoles.
Más tarde, el obispo don Pedro de Fajardo anexó al de Baradero el pago de los Arrecifes y parte de Areco, pero más adelante esta disposición quedó sin efecto.
PRIMERAS PARROQUIAS DE ESPAÑOLES
El Cabildo de Bs. As., el 23 de octubre de 1730, creó las primeras parroquias de españoles que hayan subsistido y fueron las de Magdalena, Matanza y parte de Las Conchas, Costa o Monte Grande, Luján, Areco y Arrecifes. Este último comprendía desde el Río Areco hasta el arroyo de Las Hermanas (en las proximidades de Ramallo) y comprendía los actuales partidos de Baradero, San Pedro, Arrecifes y Pergamino, pero la iglesia interina del curato estaba en Baradero.
NACE SAN PEDRO
El cura de Baradero, Francisco Antonio de Goycochea, el 7 de junio de 1748, pidió autorización para fundar el convento de San Pedro, alrededor del cual se formó la actual ciudad del mismo nombre.
LOS PRIMEROS REGISTROS
En 1756 (octubre) se inician en la iglesia las anotaciones archivadas del movimiento demográfico de la población. En este archivo se encuentran los nombres de los indios bautizados desde 1756, ,lo mismo que los esclavos que llevaron el nombre de sus amos. En 1780 se designaron los primeros Alcaldes de la Santa Hermandad y se nombró en nuestra parroquia a Justo Sosa.
UNA IGLESIA HUMILDE
Del pobre estado de nuestra iglesia, dan cuenta diferentes documentos en el Juzgado de Paz. En una memoria de 1841 dice que la iglesia era un rancho de seis varas por ocho de largo, con una puerta y una ventana.
Muchos datos sobre la pobreza del edificio se encuentran en el archivo de la Provincia.
Al parecer, cada huracán que se presentaba, la hacía volar por su poca solidez y escasa protección. En una nota del 25 de mayo de 1780 (6.1.16) dice: ¨La iglesia era un ridículo galponcillo, con paredes de adobe cruzado y cubierto de paja, que como solemos decir, deja de llober fuera por llober dentro¨… (sic)
LA FAMILIA SE AGRANDA
A mediados del Siglo XIX, ya Baradero tenía 4500 habitantes y se había fundado la primera Colonia Agrícola, con inmigrantes suizos, que cada año aumentaba más, por lo que una cantidad de vecinos entusiastas comenzaron a elaborar la idea de ampliar la iglesia, ya que la mayoría de las veces se debía oír misa desde afuera.
Así fue que en 1857 se nombró una comisión, presidida por el Juez de Paz y Presidente de la Corporación Municipal don Martín de Gainza, vecino muy caracterizado y Jefe del Regimiento 3, con asiento en este pueblo. Lo secundaban en la comisión el Dr. Lino Piñeiro, los Sres. Pedro Alonso, Germán Frers, cura Domingo Frumento, el párroco Alfonso Raffaelli y Luis Villanueva.
Para construir la nueva iglesia sólo se contaban con los sueños y con la esperanza de poder reunir el dinero necesario mediante colectas.
MANOS A LA OBRA
La iglesia primitiva se demolió en dos días domingos (17 y 24 de enero de 1858) con vecinos de buena voluntad.
Los nuevos cimientos fueron bendecidos y colocada la piedra fundamental (en el centro de los cimientos de la pared que se encuentra detrás del altar mayor), nombrándose como patronos de la nueva iglesia a Santiago Apóstol y Nuestra Señora del Pilar, que lo eran antes)
POR FIN
Tres años de devastadora sequía retrasaron la construcción, ya que el principal aporte lo hacían los estancieros del lugar, acompañada de innumerables tropiezos. La iglesia nueva recién pudo inaugurarse el 30 de agosto de 1861, ante el alborozo de todo el pueblo y la comisión, que ese año estaba presidida por el Juez de Paz y Presidente de la Corporación Municipal, don Fermín Rosell.
OTRA VEZ A EMPEZAR
En sesión del 5 de abril de 1903, la Municipalidad, manifestó que la iglesia ofrecía la constante amenaza de derrumbarse, con grave peligro para los fieles que concurrían, por lo que se votó una partida de dinero, más el aporte de contribuyentes privados y se inició su refacción.
El edificio recién se reinauguró en 1907, y desde ese momento mantuvo su actual aspecto.
ESCUDO
La ciudad tuvo escudo propio a partir de la Ordenanza Municipal N° 368, que data del 20 de noviembre de 1975 y fuera ideada por el padre Oscar Fidel Gener, en ese entonces cura párroco de la Iglesia Santiago Apóstol.
Obviamente que el diseño de este símbolo tiene un significado especial, también establecido en la mencionada norma:
Descripción
1) Forma ovalada, igual que la adoptada por el escudo de nuestro país.
2) Está dividido en dos campos, separados en una cinta de plata de tres ondulaciones que simboliza el río Baradero.
3) El campo superior es de color azul, color clásico de la Argentina.
El color azul representa:
– a Venus entre los planetas.
– de los elementos, al aire.
– de los días de la semana al viernes.
– de los meses, diciembre y septiembre.
– de las piedras preciosas, el zafiro.
– de los metales, el acero.
– de los árboles, el álamo.
– de las flores, la violeta.
– de las virtudes, la justicia.
– de las cualidades humanas, la dulzura, la lealtad, la inocencia y la piedad.
4) Sobre este campo hay una estrella de plata que representa al Apóstol Santiago, patrono de nuestra ciudad. Según la tradición, sobre la tumba de Santiago Apóstol apareció una estrella, de aquí que se le dio el lugar donde está sepultado el nombre de Santiago de Compostela (Campus de Estrella) que quiere decir “campo de la estrella. La estrella queda entonces como símbolo del Apóstol.
5) El campo inferior es verde, símbolo de: Lugar.
6) El verde simboliza:
– A Mercurio entre los planetas.
– De los elementos, el agua.
– De los días de la semana, el miércoles.
– De los meses, mayo y agosto.
– De las piedras preciosas, la esmeralda.
– De las virtudes, la esperanza.
– De las cualidades, la constancia, intrepidez, el silencio, la abundancia y la amistad.
7) Sobre el campo: una espiga de trigo. Representa la agricultura, la fecundidad, el trabajo de los pioneros que trabajaron nuestro suelo.
En la parte superior, la frase que identifica el partido: a través de su antigua
denominación SANTIAGO DEL BARADERO.
En la parte inferior, en banderola, la frase PRIMUS INTER PARES, que en latín significa PRIMEROS ENTRE SUS PARES. Baradero es la ciudad más antigua entre sus pares, de la provincia de Buenos Aires
Silvina Piazza
Fernando Bogado
José María Serpi

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