La localidad bonaerense fue azotada por ráfagas de más de 100 km/h.; se desplomaron construcciones, volaron techos y hay mil árboles caídos; no hubo víctimas fatales
El golpe de las ráfagas de vientos de más de 100 km/h., descargas eléctricas y la lluvia dejó hoy un panorama desolador en Chivilcoy, provincia de Buenos Aires, que entre la angustia por los daños materiales agradece no tener que lamentar víctimas fatales.
La localidad bonaerense estuvo durante la tarde de ayer literalmente en el ojo de la tormenta, cuando fue golpeada por vientos de hasta 140 km/h., pero hoy ya está dando los primeros pasos para restituir los servicios esenciales y que las decenas de familias evacuadas puedan volver a su vida cotidiana.
«Un techo se arregla, pero una vida no se recupera» afirmó el secretario de Seguridad, Sergio Berni, que recorrió la ciudad esta mañana para coordinar las tareas de reconstrucción.
Uno de los símbolos de los destrozos en la localidad fue el derrumbe casi completo de la Agrupación Atlética de Chivilcoy. Allí ocurrió un milagro, cuando 30 niñas practicaban danza. Ninguna resultó herida al ser rescatadas por una de sus profesoras.
A media mañana, el 70 por ciento de la ciudad -de más de 70.000 habitantes y situada a 160 km. de la Capital- permanecía sin luz y tampoco había agua corriente. Hubo voladuras de techos en 64 casas, más de 3000 árboles derribados y 18 heridos leves.
«Tres lenguas de tornado azotaron el centro de la ciudad particularmente», graficó a la prensa el intendente del partido de Chivilcoy, Aníbal Pittelli. Dijo que los vecinos amanecieron con «mucha angustia y mucha tristeza», pero con «muchísima solidaridad» con los damnificados. Un grupo de cien empleados municipales están relevando la ciudad para registrar un cuadro de situación, mientras la Casa Rosada envió 300 gendarmes para garantizar la seguridad y colaborar en las tareas de reconstrucción. Berni precisó que anoche se envió «un grupo electrógeno para dar energía a la ciudad y no cortar la cadena de frío de los supermercados».
El intendente de Chivilcoy dijo que el tornado se dividió en tres «porque sistemáticamente se abrían y se cerraban esas lenguas que bajan hasta el suelo con un vendaval que fue generalizado, con ráfagas de más de cien kilómetros por hora».
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