En el transcurso de este mes, anunciabamos la instalación e inminente puesta en marcha de las nuevas cámaras de seguridad que fueran entregadas a la Municipalidad de Baradero por la Secretaría de Seguridad de la Nación. Se trata de artefactos de última generación que poseen una tecnología de avanzada. Llama de inmediato la atención la gran estructura de acero dispuesta para su sostén, como también su altura. Esta última necesaria para que las antenas parabólicas colocadas en su extremo, cumplan adecuadamente su función que es establecer un enlace por microondas con la central de monitoreo ubicada en el edificio comunal.
Unas horas atrás fue conocida por todos la noticia del atraco en plena calle y a la luz del día, que padeciera el empleado de una empresa de venta de combustibles, y en declaraciones radiales formuladas por el Dr. Hernán Granda y publicadas por El Diario, el funcionario esboza una crítica al sistema de monitoreo. Esto llama la atención puesto que se le prometió a la ciudadanía que la instalación de las cámaras de seguridad, que para que funcionaran el contribuyente debió pagar un plus, sería una medida sumamente adecuada para disuadir a los delincuentes, ya que las filmaciones pondrían al descubierto sus identidades o, por lo menos, ayudarían en gran forma a la investigación policial. Hasta el momento poco y nada de esto ha sucedido y puesto en esa disyuntiva, el ciudadano se inclina a creer que fue, más que poco, nada.
La opinión pública tiende a pensar que la culpa siempre es de los operadores ya que en este caso como en tantos otros, también el hilo finaliza por cortarse en su sector más delgado.
Una averiguación efectuada por esta publicación permitió saber que, desde la misma instalación de las cámaras de seguridad, quienes las operan tropiezan con una dificultad que hasta ahora se presenta como insalvable, pese a que podría eliminarse con facilidad. Las cámaras, en su recorrida, se encuentran con una serie de carteles, marquesinas y árboles que en casos dificultan y en otros directamente impiden la visión.
En el hecho delictivo de días pasados al que se hizo mención, resulta imposible ver el sitio en el que ocurrieron los hechos porque la cámara tiene un obstáculo que así lo determina.
Desde mucho tiempo se reclama una ordenanza que establezca ciertas pautas para los carteles publicitarios y demás a los fines de permitir que las cámaras, que tanto cuesta instalar y mantener, cumplan adecuadamente con la función para las que fueran primero promocionadas y luego colocadas y no como ahora, cuando respecto a su utilidad práctica, puede aplicarse un viejo dicho: ¿Y qué hacemos con la foto si la novia está en Italia?












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