Alguna vez fue Néstor Sassone, Marcos Barlatay, Dario Cvitanich, Emmanuel Pio y tantos más los que luego de pasar una prueba emprendieron el camino de cumplir el sueño de ser jugadores de futbol profesional.
Un sueño difícil de alcanzar, donde muchas veces con el talento no alcanza, donde se necesita trabajo, el esfuerzo y la suerte para tener una oportunidad.
La historia del “Indio” como le dicen los amigos, es una más de tantas que varios pibes de nuestra ciudad hoy están viviendo y muchas de ellas las hemos compartido con ustedes.
Jonathan Navarro, tiene 16 años, vive en Alsina y este lunes se sumó a las inferiores de Huracán de Parque Patricios, luego de pasar por el Club de su pueblo y la primera del Club Fundición.
Su familia compuesta por ocho hermanos, cuatro mujeres y cuatro varones, están vivienda momentos donde se mezclan diferentes sentimientos, pero al joven goleador no le dicen nada, lo alientan y comparten su entusiasmo.
“De chiquito, muy chiquito empecé en Alsina, después Nani Galván me vio y me trajo a Fundición y ahí empecé a entrenar y hasta hoy me encuentro jugando. En Baradero ya jugué en primera en Alsina y en la Fundi, a los 15 años ya había jugado en primera”. Nos cuenta Jonathan desde la pensión de Huracán donde recién se está instalando y conociendo a quienes serán sus compañeros.
“Hace dos días que estoy en Huracán, recién ayer fue la presentación donde nos juntamos todos, los técnicos nos hablaron y ya estamos en la pensión”. Se ríe nervioso, es la primera entrevista y siente vergüenza de los otros pibes que apenas conoce y lo están escuchando hablar por la radio; “Juego de delantero. Vine a una prueba, por suerte me salió todo bien, se me dio, ese día pude destacarme y por eso ahora estoy acá”.
Hecho futbolista a puro potrero, el “indio” no deja pasar un día sin jugar a la pelota y fue así que cuando volvía de divertirse pateando entre amigos su papá le dio la noticia más esperada, “había sido convocado para Huracán”; “Se comunicaron con mis viejos y yo estaba jugando a la pelota allá en Alsina y cuando llegue a mi casa me dice mi viejo que me vaya preparando que me iban a citar porque ya quede definitivamente”.
El fin de semana, fueron las despedidas y el lunes antes de partir posó para la foto del facebook con el bolso cargado de ropa e ilusiones;
“Me vieja labura como ama de casa y mi viejo en el campo- en una estancia- somos cuatro hermanos y cuatro hermanas. Yo soy hincha de Boca”.
Anoche posiblemente soñó que era como Ronaldo, su ídolo futbolístico, o que la tribuna repleta ovacionaba su nombre o que la tapa del diario deportivo nombraba al Indio Navarro; “Estoy contentísimo de tener esta oportunidad y espero poder aprovecharla para sacarle el jugo a la situación. Estoy con un grupo grande en un pabellón. Todavía ni vimos a la pelota. Hace un ratito terminamos de entrenar y ahora nos encaminamos a almorzar.”
Jonathan emprendió el camino, sabe que es difícil, siente miedo, extraña, pero la ilusión es más fuerte, pensando en Alsina y su gente se hace fuerte, se le infla el pecho, se siente bendecido por esta oportunidad y está dispuesto a dar todo de sí para que se sientan orgullosos del Indio, apodo que se ganó en el potrero y por quien todo un pueblo se puso a soñar.
















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