Desde principios de la década del 90, el crecimiento del parque de motos ha sido constante y actualmente no se tienen precisiones de la cantidad de motocicletas que circulan por la ciudad.
Tampoco existe una estadística que refleje la cantidad de víctimas fatales y jóvenes que han quedado con secuelas graves por las heridas sufridas en accidentes.
Desde el parte de prensa de la Policía Comunal se puede estimar que hay no menos de cinco accidentes por semana donde se ve involucrada una moto.
Luego del incendio del depósito municipal de motos, de 600 motos afectadas solo 10 fueron reclamadas.
A esto hay que sumarle la consecuencia de una política represiva, como la vivida a principios de 2010 y que finalizó con el incendio de la municipalidad.
Todos estos datos son muy claros y no cabe dudas que nadie haya podido solucionar esta problemática que nos incluye a todos. Como conclusión, la toma de conciencia y los límites deben partir desde la sociedad más pequeña que es la familia, ese es el gran desafío que a mediano y largo plazo achicará la larga lista de víctimas.
Sobre esta línea de pensamiento dialogamos con el Director de Transito, Adalberto León quien explicó cuál es su metodología de trabajo y también se refirió a la falta de acompañamiento de los padres para encontrar una solución a esta problemática social que estadísticamente se lleva más vidas jóvenes que cualquier otra.
Los controles de transito que se realizaron últimamente fueron contundentes, en dos horas 18 motos secuestradas. ¿Usted sigue sosteniendo que la solución pasa por la toma de conciencia?
“Tratamos de ser elásticos en cuanto a los requisitos que marca la Ley para ver si surge en la gente un efecto positivo de lo que uno está haciendo, porque además de concientizar a la gente, además de decirle mire le falta el casco vaya a buscarlo, si bien le hacemos la multa a veces no la secuestramos a la moto, no dejamos a pata a la gente que es trabajadora, que viene con esa motito que va y hace sus quehaceres y se la quita por el solo hecho de que le faltaba el casco y no darle la oportunidad de que fuera buscarlo. Le faltaba el seguro y estamos en un horario donde está cerrado el lugar donde aseguran a las motos, porque no darle la posibilidad de haga el seguro, que se ponga al día y que siga circulando, pero a veces te encontras con motos donde el infractor es reincidente, es necio, donde no tiene nada y realmente la moto queda y tenemos que llevarla. Digamos esa es la forma de estar con la gente y también de ser mas elástico ante la situación”.
¿No se toma conciencia del riesgo que representa andar en moto?
“El infractor dice como rompen lo h.., porque no hacen otra cosa, porque no tapan los pozos o sea siempre se van por la tangente pero no asumen la responsabilidad de lo que es andar en una moto.
Si uno ve las estadísticas y ve los operativos piensa que no hay conciencia en la gente, usted fíjese de que estaba viendo en San Pedro que hubo varios hechos últimamente con consecuencias lamentables y estaba mirando en un diario que el acompañamiento hasta el cementerio de una víctima fatal en accidente de moto, fue acompañado por cerca de 40 motos de las cuales todas iban sin casco, es increíble. Ahora donde está la conciencia, la misma debe estar en cada uno, porque el estado no puede estar ahí en el cementerio, ahí está el tema social que yo apunto siempre, amén de que esta la falta, ahí está el nudo y no hay otro».
¿El problema de la concientización y los limites esta también en la familia?
«A veces los padres asienten al hijo de que está bien lo que hacen y desacreditan a la autoridad que en este caso somos nosotros. A veces nos da un poco de empatía por la respuesta que recibimos de parte de chicos de 17 años como diciendo otra vez a mí y todo delante del padre y de la madre. Aparte ellos eluden los controles, si nos ven a nosotros se suben a la vereda no les importa quién viene atrás. El primer control debe ser en casa».
¿Es optimista, cree que se verán resultados positivos?
«Yo se que existen municipios que le han llevados años esto, hay que ser contantes nada más, porque otra solución no existe. El año pasado hemos tenido charlas con cerca de 800 alumnos de nuestra ciudad, charlas que son muy profundas por licenciados en seguridad vial, que les hacen ver las cosas, que les muestran imágenes de las consecuencias de los accidentes».
















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