Vergüenza y bronca es lo que se siente cuando uno está frente a una situación como esta, ayer aproximadamente a las 19:15 hs. en la esquina de Darragueira y San Martín, Juliana Cirmi, como podría haber sido cualquier otro, se encontró con un obstáculo imposible de superar con su silla de ruedas. Un auto tapaba íntegramente la rampa.
Acostumbrada y dolida por la sociedad donde vive, tuvo el alivio de encontrarse con gente solidaria y amable que la ayudó a bajar el cordón y seguir su camino.
Juli, como tantos, ha superado cientos de obstáculos en su vida, ha luchado para crecer y seguir adelante con sueños y proyectos a pesar de tener disminuida su capacidad motriz, pero lamentablemente hay una pelea imposible de ganar, porque son muchos, insensibles y peligrosos, ellos son «Los boludos», esos personajes inescrupulosos que conviven dentro de esta comunidad de la que «todos» somos parte.











Comentarios de Facebook