Una funcionaria fueguina reveló insólitas modalidades usadas por lugareños para esconder elementos adquiridos en el país vecino y evitar el pago de aranceles. De simples “avivadas” hasta casos de insultos y maltrato al personal aduanero.
Durante el pasado fin de semana largo, unas 3000 personas cruzaron el paso fronterizo “San Sebastián”, que une Tierra del Fuego con Chile, con el fin de realizar los tan extendidos tours de compras en la ciudad de Punta Arenas.
En este contexto, se relevaron insólitas modalidades para esconder elementos adquiridos en el país vecino y evitar el pago de aranceles, según contó la empleada de la Dirección General de Aduanas y miembro del Sindicato Único del Personal Aduanero (Supara), Silvia Gómiz.
Vale recordar que los viajantes tienen abonar una franquicia de 150 dólares para ingresar mercadería comprada en Chile, mientras que está prohibido el ingreso de distintos elementos (como muebles o repuestos de autos) y se debe declarar la salida de artículos electrónicos nuevos para no tener inconvenientes al momento del regreso.
No obstante, no todos cumplen estas reglas. En declaraciones a la fueguina FM Centro, Gómiz describió una serie de irregularidades presentas días atrás que fueron desde simples “avivadas” hasta casos de insultos y maltrato al personal de la Aduana, Migraciones y Gendarmería, que fueron publicadas por El Diario del Fin del Mundo.
“Encontramos desde gente que se pasaba de los 150 dólares permitidos hasta el pícaro que te esconde las cosas. Personas con tres o cuatro camperas puestas, o con una remera arriba de la otra. Artículos electrónicos adentro de las puertas de los autos, en los motores, debajo de los asientos o disimulados en las sillas de los bebés”, relató Gómiz.
También mencionó que algunos viajantes decían llevar “dos o tres cositas” y después aparecían cantidades insólitas como “30 ó 40 calzas o 30 ó 40 zapatillas y pretendían justificarlo diciendo que eran una familia numerosa”.
En otros casos detectados por la Aduana, los artículos electrónicos venían dentro de su funda original, junto con los cables de alimentación, e igual se negaba que fueran nuevos.
“Cuando se descubre una cantidad de un mismo producto y se presupone un fin de lucro, directamente la mercadería se incauta. Se labra un acta y después la persona pagará una multa o enfrentará un proceso por contrabando”, evaluó Gómiz, al tiempo que detalló que los procedimientos se realizaron en un clima de tensión, con automovilistas pasándose unos a otros en la fila, chocándose o tocando bocina, con episodios de insultos y maltratos . (InfoGEI) Ga











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