Los fenómenos sociales o culturales no se analizan, ocurren y se disfrutan, la Fiesta del Mondongo y la Torta Frita de Santa Coloma es uno de los casos más representativos.
Hace 12 años nació para darle vida a la pequeña población que cuenta con 200 habitantes y que poco a poco se moría, los vecinos preocupados ante esta situación junto a quien era delegado en aquel momento, Oscar Scollo crearon esta fiesta para cada 1ro. de Mayo.
Al principio muchos de reían de la fuerte combinación gastronómica, pero el éxito creciente cada año fue transformando la localidad ubicada a 30 km de la cabecera del partido, en un punto turístico de interés provincial y nacional.
La formula es sencilla, efectiva y nadie la quiere modificar, para que no hace falta, nació y creció de esta manera sencilla, números musicales, feria artesanal, una plaza hermosa rodeada de eucaliptus, guiso de mondongo, torta frita, mates y amigos, eso es suficiente, si con solo verle las caras de felicidad que tiene la gente uno se da cuenta que esta fiesta es especial, mágica, un fenómeno cultural que no se analiza.
La 12º Edición, superó ampliamente a la del año pasado y ocurrirá lo mismo el año próximo. Los autos a muy baja velocidad recorrieron en caravana la Ruta 41, algunos venían desde Ruta 8, otros de la Ruta 9 y la gran mayoría desde Baradero. Una vez dentro del acceso, a los pocos metros ya empezaban a verse los autos estacionados en las banquinas, en los campos con rastrojo y ya en el pueblo por todos lados.
La multitud se distribuía libremente por los diferentes sectores, algunos elegían la Feria Artesanal, otros la arboleda o formar parte del círculo alrededor del hermoso escenario central.
Reposeras, mesas, charla distendida, música y el baile completaban el marco de esta fiesta.
En el interior del galpón del ferrocarril, los hacedores de esta fenómeno, trabajaron desde las 04 hs. sin parar hasta que se fue el último auto y volvieron los sonidos de todos los días. Cansados se despidieron y entre chistes cada uno marchó hacia su casa. Después de ser anfitriones de 15000 personas, como en un cuento, la noche los volvió a dejar solos.
En 365 días volverá este fenómeno, aunque parezca mentira, algunos de los organizadores pasaran la jornada sin salir del galpón, sin ver nada, solo imaginando el gentío, esa invasión que generaron y se hace presente cada año.



















































































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