Una vez más, los argentinos enfrentamos otra tanda de aumentos en servicios esenciales: luz, gas, agua y combustibles. El ministro Caputo justifica los incrementos como consecuencia de la suba del dólar, pero la realidad es que estas medidas profundizan el ajuste sobre una sociedad ya exhausta.
El Gobierno promete «evitar boletas excesivas hasta octubre» con más subsidios, pero es solo un parche temporal. Mientras tanto, las naftas y el gasoil también subirán, encareciendo aún más el transporte y la producción. ¿Hasta cuándo seguiremos pagando los platos rotos de una economía mal gestionada?
Estos aumentos, disfrazados de «necesarios», no vienen acompañados de soluciones de fondo. Solo reflejan la falta de un plan integral que priorice el bienestar de la mayoría, no los números fríos del ajuste fiscal. La ciudadanía merece respuestas, no más golpes al bolsillo.










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