La Redacción – Baradero te Informa – 14/Set/2025 – 23:30 hs
La frase «Nunca Más», el pilar ético sobre el que se construyó la democracia argentina tras la última dictadura cívico-militar, fue nuevamente objeto de controversia y un profundo repudio. Esta vez, el epicentro fue el local de Baradero del partido La Libertad Avanza (LLA), donde se colocó un pasacalles que utiliza la tipografía y el color icónicos de la consigna de Derechos Humanos, pero vaciándola de su significado original para convertirla en un eslogan de campaña contra sus adversarios políticos. Hace poco más de un mes, el propio Presidente Javier Milei, parte de su gabinete y algunos de sus candidatos, posaron junto a otro cartel con idéntica consigna, en Villa Celina, localidad del Municipio de La Matanza.
La Connotación de un Símbolo Sagrado
El «Nunca Más» no es una frase cualquiera. Es la síntesis del juicio y castigo a los crímenes de lesa humanidad cometidos entre 1976 y 1983. Es la conclusión del informe que documentó la existencia de centros clandestinos de detención, tortura y exterminio, y la desaparición forzada de más de 30.000 personas. Es la promesa colectiva de una sociedad de que semejante horror no se repetiría. Su tipografía y sus colores son inmediatamente reconocibles y evocan décadas de lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.
Es una apropiación indebida de un símbolo que costó sangre, dolor y años de lucha conseguir. Pretenden equiparar la lucha contra el terrorismo de Estado con una grieta electoral, y eso es inadmisible. El ‘Nunca Más’ es para que no haya más desaparecidos, no más genocidas sueltos, no más bebés robados. No es un eslogan para descalificar al que piensa distinto en una elección.
Un Patrón que Preocupa
Para algunos analistas políticos, este hecho no es aislado, sino que se inscribe en una estrategia de discurso que busca reconfigurar el sentido de palabras y símbolos históricos. Vemos un intento constante de vaciar de contenido conceptos como ‘derechos humanos’, ‘dictadura’ , ‘populismo’, ‘militancia’, para redefinirlos a su medida y conveniencia.
Los discursos de odio constantes han sido naturalizados por parte de la sociedad. Cuando surgen desde las máximas esferas del poder político e incluso de parte del propio Presidente de la Nación, no hacen otra cosa más que generar mayor desunión, desprecio por el otro, por quien piensa diferente, profundizando la grieta y dificultando cada vez más las posibilidades de vivir en sociedad.
Usar el ‘Nunca Más’ así es la expresión máxima de esa táctica: toman un símbolo de unidad democrática y lo convierten en un arma arrojadiza de la grieta.
Hasta el momento, el pasacalles, semicaído, sigue en el local de LLA en Baradero. Desde este medio hacemos un llamado a la reflexión y el posterior retiro del mismo.










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