La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) se encuentra en la recta final de la integración y ensayos de SABIA-Mar, el nuevo satélite argentino de observación terrestre que será lanzado en el primer semestre de 2027. Concebido inicialmente para el estudio de océanos y costas, el proyecto sumó actualizaciones tecnológicas que amplían su alcance hacia la seguridad marítima, el control de la pesca ilegal y el monitoreo ambiental, con el agregado de un receptor de posicionamiento global desarrollado íntegramente en la Universidad Nacional de La Plata.
21 julio, 2026
La Plata (Por InfoGEI).-La Argentina se prepara para dar un nuevo salto en su carrera espacial. SABIA-Mar, el satélite de aplicaciones ambientales diseñado para escudriñar el Mar Argentino, las aguas interiores y los ecosistemas costeros, avanza hacia su puesta en órbita con una hoja de ruta que combina ciencia, producción y soberanía.
El proyecto, liderado por la CONAE en articulación con INVAP como contratista principal y VENG en el segmento terreno, ya superó las fases iniciales y hoy se encuentra en plena etapa de integración y ensayos en las instalaciones barilochenses de INVAP, donde se afinan los últimos detalles técnicos antes de su traslado a la plataforma de lanzamiento, previsto para mediados de 2027.
Lo que comenzó como una misión focalizada en la observación del color del mar para estimar variables como la concentración de clorofila y la productividad primaria —información clave para la pesca, la acuicultura y el manejo de recursos— se transformó en una herramienta multifuncional gracias a una actualización de su carga útil. Ahora, SABIA-Mar no solo aportará datos científicos para el estudio de floraciones algales (la temida «marea roja») o la calidad del agua en estuarios y cuerpos interiores, sino que también se convertirá en un ojo electrónico al servicio de la vigilancia marítima.
Sus cámaras ópticas, sumadas a un sistema de detección nocturna de alta sensibilidad, permitirán localizar embarcaciones colaborativas y, lo que es más relevante, identificar aquellas que operan en silencio, sin transmitir su señal de identificación, un recurso estratégico para combatir la pesca ilegal y proteger la Zona Económica Exclusiva Argentina.
Pero el satélite no solo mira hacia el mar. Su desarrollo incorpora un componente de orgullo patrio: el receptor AGR-T, un dispositivo de posicionamiento global diseñado y construido por la Universidad Nacional de La Plata, que se integrará por primera vez en un satélite argentino de observación terrestre. A esto se suman mecanismos de encriptación y autenticación en el canal de comandos, una capa adicional de seguridad para proteger el software de vuelo y garantizar la integridad de las operaciones.
La misión, en definitiva, no solo ampliará la disponibilidad de datos satelitales sobre el Atlántico Sur, sino que consolidará capacidades nacionales en ingeniería satelital, sistemas ópticos, electrónica, procesamiento de datos y desarrollo de aplicaciones, posicionando a la Argentina como un actor relevante en la vigilancia y el estudio de los océanos desde el espacio. (InfoGEI)










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