En Alsina, tres manzanas llevan demasiado tiempo sin luz por la caída de una rama sobre los cables. Un problema aparentemente sencillo, pero que se arrastra como si fuera una crisis imposible de resolver. ¿Realmente hace falta tanto para despejar una rama y restablecer el servicio?
La electricidad es un derecho básico, no un privilegio. Cada hora sin luz afecta a familias, comercios y hasta la seguridad de los vecinos. Si el problema es conocido, ¿dónde está la rapidez en la respuesta? ¿Falta de personal, negligencia o simplemente desinterés por solucionar inconvenientes en localidades más pequeñas?
Las empresas distribuidoras y los responsables municipales deben actuar con eficiencia. No puede ser que algo tan elemental como retirar una rama y reconectar cables se convierta en un drama interminable. Los vecinos merecen un servicio ágil y soluciones concretas, no promesas vacías.
Que la luz vuelva… y que no se apague la exigencia.










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