“El Estado debe controlar por siempre el sistema nuclear” no es solo una frase contundente, es una definición de soberanía. Hablar de energía nuclear en Argentina es hablar de décadas de desarrollo científico, de tecnología propia y de seguridad estratégica. Pretender que un sector privado, guiado por la lógica de la rentabilidad inmediata, administre un recurso tan delicado sería un riesgo para el presente y para las generaciones futuras. El sistema nuclear no es una mercancía: es conocimiento acumulado, defensa de la independencia energética y garantía de que decisiones de alta sensibilidad sigan en manos del Estado.
En este sentido, diputados y senadores peronistas asumieron un rol clave: impulsan acciones legislativas para blindar el sistema nuclear frente a cualquier intento de privatización. Se trata de una señal política clara, que reafirma la responsabilidad del Estado en resguardar un patrimonio estratégico y el compromiso del peronismo en la defensa del interés nacional.










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