Esta publicación tiene por norma no publicar ostentosamente las noticias referidas a suicidios; hay normas básicas de la tarea periodística fundadas en varias razones, que así lo aconsejan. Ocurre entonces que muchos casos ni siquiera se ven reflejados, lo que no significa que se los ignore y así es que se tomó nota de que en los últimos días, en el espacio de una semana hubo tres intentos de suicidio en nuestra ciudad de los cuales dos resultaron fallidos y en consecuencia no trascendieron a la comunidad, pero de los que hay registro en el hospital municipal.
Hace años, hablar de un suicidio era hablar de algo casi desusado; siempre los hubo pero en una medida considerada dentro de la media de esas épocas, cosa que hoy no sucede ya que el número de casos ha aumentado de manera exponencial y, hay que decirlo, las víctimas son en su mayoría personas jóvenes.
En cada oportunidad en qe el tema es abordado, sale otro que es inmediatamente relacionado: el consumo de drogas. Se menciona que los consumidores de droga caen en profundas depresiones anímicas las cuales se les hacen cada vez más difícil de superar y terminan llevándolos al suicidio. Esto lo dicen quienes poseen conocimientos del tema y, por lo tanto, las drogas están detrás del drama como detrás de tantas otras cosas. Se hable con quien se hable en Baradero, cuando se aborda el tema de las drogas surgen frases como las que siguen: «Acá venden drogas en todas partes». «Los chicos la consiguen fácil». «Cada vez se consume más y a más tempraba edad». «Hay jóvenes de otras ciudades que vienen acá y se asombran de lo que pasa en Baradero» y otros comentarios similares.
Es probable que muchas de estas palabras sean meras repeticiones de otras dichas sin conocimiento, pero tampoco puede pensarse que todas lo sean ya que los hechos comentados más arriba se relacionan inequívocamente.
Como publicación periodística El Diario debe comentar lo que sucede en nuestro Baradero, y así se hace, pero no pasa por el periodismo la solución sino por los organismos creados específicamente para controlar este flagelo que mata a nuestros jóvenes. Ha pasado el tiempo de poner las barbas en remojo y llegado la hora de tomar el toro por las astas encarando la lucha con una decisión que hasta ahora no se ha tenido y que aparece no solamente como necesaria sino también impostergable.
GM
El Diario de Baradero











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