El fiscal que investiga a Lázaro Báez y que fue objetado por la procuradora Gils Carbó no pudo ingresar al audiencia donde se decide su futuro, por lo que dejó un escrito. «Voy a recurrir a todas las instancias que sean necesarias para defender mi trabajo», anticipó
Ni las numerosas expresiones de apoyo que surgieron del Poder Judicial ni la marcha que ayer reunió a figuras de la oposición frente a la Procuración General sirvieron para que la audiencia que se celebra en ese edificio para definir el futuro de José María Campagnoli sea pública. La discusión se desarrollaba esta tarde a puertas cerradas y ni el propio fiscal pudo ingresar.
«Esto se está resolviendo de una manera muy extraña, secreta, parece que estamos en una época medieval», consideró hoy Campagnoli luego de dejar un escrito en donde plasmó su postura. «Mi intención era ser oído», dijo en declaraciones a la prensa, y denunció que a quienes participan de la audiencia «no les interesa» escucharlo.
El proceso para suspender y destituir al fiscal que se animó a investigar los negocios del empresario santacruceño Lázaro Báez fue impulsado por la procuradora Alejandra Gils Carbó . Dirigentes de la oposición han denunciado que se trata de una medida persecutoria que además conlleva un mensaje para otros funcionarios judiciales que intenten seguir caminos similares.
«De concretarse, mi suspensión va a ser una señal muy fuerte para el Ministerio Público, para la gente que trabaja conmigo», advirtió Campagnoli. «Esta situación me pone a las puertas del juicio político», añadió.
Tras remarcar que la situación «no tiene precedentes» y que no existen «motivos ni urgencia» para su suspensión, Campagnoli se mostró convencido de que la decisión resultará en su contra. Pero adelantó: «Voy a recurrir a todas las instancias que sean necesarias para defender el trabajo de un fiscal».
Infobae.com











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