La presidente Cristina Kirchner, quien el viernes había viajado hacia Santa Cruz, llegó a la escuela Nuestra Señora de Fátima de Río Gallegos, acompañada por una veintena de jóvenes militantes de La Cámpora. De muy buen humor, la mandataria realizó su sufragio en menos de un minuto y medio.
Allí, la mandataria aseguró que las elecciones se desarrollan «con muchísima normalidad» en todo el país.
Pero su votación estuvo rodeada de particulares momentos. Al ingresar tuvo que “saltar” los cables de la decena de periodistas y cronistas de los canales de televisión que allí la aguardaban. Luego, al llegar a la mesa, demoró unos instantes en encontrar su documento en su cartera.
Tras ingresar al cuarto oscuro, en una maniobra ligera de los fiscales, se corrió la mesa y la urna de lugar, hacia donde se encontraban el resto de los medios.
Al salir, la Presidente conversó con las autoridades de su mesa y luego se acercó a hablar con los periodistas.
Tras saludar a las autoridades tomó un micrófono de un canal de noticias y bromeó: «Hasta soy movilera; una parte del viático para mí». La Presidentre celebró así «la fiesta democrática» que significan las elecciones Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
En su contacto con los periodistas, reclamó: «Pongan a esta movilera en órbita», cuando la periodista de C5N le hacía señas por el micrófono. «Le está faltando el respeto a la Presidenta… no, la verdad que encantadora», corrigió.
La mandataria también habló de su nieto. «Néstor Iván es divino, le gusta el frío así que llegó conmigo, lo traje yo», contó y describió que «fue una emoción muy grande y una sensación muy particular, está muy lindo, es lindo en serio, bueno, soy abuela», se justificó.
«Ahora vuelvo a casa, después a la casa de Máximo a darle un beso a Néstor Iván antes de irme; ser abuela es un bálsamo, una caricia al alma», puntualizó.
La jefa de Estado recordó el regalo que le hizo a Néstor Iván el papa Francisco en las recientes jornadas mundiales de la juventud que encabezó el pontífice en Río de Janeiro. «El Papa me mató, cuando estaba parada y vino un señor muy grandote con un hermoso presente dorado», reveló.
Sobre ese presente, comentó que «son zapatitos de cuero, pero son grandes todavía» y dijo que piensa conservar «hasta la cajita».
Además, la mandataria defendió el nuevo sistema de troqueles en las mesas. «Algunas voces agoreras, lechucescas, que nunca faltan, decían que iba a haber demoras. El sistema es rápido. Cristina Krichner contó además que mantuvo conversaciones con el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, durante la mañana.
«Estamos atravesando las segundas PASO tras la reforma política. Esto ha sido un salto cualitativo. (En la campaña) ha habido una participación de las fuerzas políticas absolutamente igualitaria. Esto es un paso muy grande en la democratización de la política», dijo.
Cristina Kirchner regresará esta misma tarde después de almorzar a Buenos Aires, a esperar los resultados de los comicios en la sede de campaña del Frente Para la Victoria en la Capital Federal.
Infobae.com











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