El actual delantero de los Tuzos aseguró que no pierde la calma, y que espera cumplir el año y medio más de contrato que le resta.
Se escucha que Lupe, su hija, está jugando por ahí. Se advierte en su voz que está tranquilo, aunque siempre tuvo esa forma de ser. Reflexivo, sin cassette, explica cómo está viviendo este momento especial de su carrera. Una lesión en la rodilla derecha lo sacó cinco semanas de las canchas –fue operado hace 10 días- y Pachuca decidió dar de baja su ficha. Pero Darío Cvitanich a los 31 años afronta los desafíos sin tantos traumas. Espera regresar a entrenarse con el plantel –tiene contrato con el club mexicano por un año y medio más- para seguir creciendo como profesional.
Su camino en el fútbol fue vertiginoso: lo vio nacer Banfield, se lo llevó Ajax, después Pachuca, volvió a Holanda, lo buscó Boca, emigró a Niza y desembarcó nuevamente a la casa de los Tuzos . Toda esa velocidad no le permitió disfrutar de algunos momentos como le hubiese gustado. Ahora, llegó el momento de permitirse saborear el título del Apertura 2011 que ganó con Boca o el galardón de goleador del torneo Clausura en 2008 con Banfield o la Liga de Campeones de la Concacaf que logró con Pachuca en 2010. Pero lo más importante es que Cvitanich tiene la misma voracidad de siempre y quiere que su estadía en México le permita conseguir otro título.
-Esta última etapa en México llegó después de un buen momento en Francia, pero antes estuviste en Boca y también en Holanda, ¿cómo se acomoda la carrera a tantos cambios?
-Uno siempre se adapta a cambios y a poder vivir en diferentes países. Soy un agradecido de haber podido elegir a los lugares a lo que fui a jugar. Eso facilita las cosas. De todos los lugares aprendí algo nuevo. Este paso en México es muy bueno y los disfruto mucho.
-¿Cómo te toma este momento de una lesión?
-Estoy muy tranquilo, sabiendo que dentro de todo lo malo, sólo son de tres a cinco semanas de recuperación. Más allá de que no puedo jugar hasta diciembre, porque el club dio de baja el cupo de extranjero para sumar a otro jugador, estoy muy calmo. Por lo general, trato de tomarme las cosas con paciencia. Pienso en recuperarme y en volver a entrenarme con el equipo, aun cuando no puedo jugar. Pero sí quiero en un par de semanas estar entrenando normal.
–Llegaste a México después de una muy buena experiencia en Niza, en un futbol muy físico, ¿cómo fue ese cambio?
-Más allá de que había estado acá en 2010, me encontré con una liga diferente. Si bien comparado con la liga francesa se sabe que es menor el contacto físico, acá se juega mucho y se ve que no se cierra un partido. Vas ganando 2-0 y no se usa mucho tener la pelota. Hace bueno al espectáculo, pero cuando estás adentro no sabés cuántos goles tienes que hacer para ganar un partido. Se ataca constantemente.
-¿Te agrada ese estilo?
-Sí, porque estás continuamente en situaciones. Llegan muchas opciones para convertir. Pero lógicamente que como equipo muchas veces sufres. Hemos perdido partidos por ir como locos a buscar más goles. También es cierto que ganamos de esa forma, pero bueno… Se intenta jugar a ras de piso y está bueno. Una de las complicaciones es que el jugador sudamericano está acostumbrado a jugar con los brazos y acá no lo puedes hacer porque te cobran falta enseguida. Para el delantero es toda una complicación.
-Tu paso por Boca fue bastante fuerte, ¿qué te pasó durante ese período?
-Fue muy lindo todo lo que se vivió en ese proceso. Formamos un equipo lindo. Ganamos el torneo de manera invicta, con un equipo compacto, que sabía a lo que jugaba. La pasamos muy bien, estábamos mucho tiempo concentrado porque teníamos la Libertadores y la Copa Argentina, fue un año muy positivo. Salvo por perder la final de la Libertadores, que es una espina, después todo fue muy lindo. La realidad es que se me vencía el contrato, tenía que volver a Ajax, Boca decidió no hacer uso de la opción, salió enseguida lo de Niza y así fue. Fue una determinación buena.
-Pero desde lejos sigues a Boca, ¿qué fue lo que te acercó tanto al club?
-Soy un agradecido porque viví cosas increíbles. Es un club tremendo, al que cuesta acostumbrarse, pero que si uno aprende a vivir en el día a día, es muy lindo. Hay mucha presión, más que en cualquier otro club. Pero soy agradecido a Boca y a Banfield, que es mi casa. Sigo los partidos y quiero que les vaya bien. Los únicos dos equipos que miro son Boca y Banfield.
-El único gusto que no pudiste darte es jugar un clásico con River.
-Coincidió justo que ese año jugó en la B y cuando íbamos a jugar el Superclásico de verano tuve ese accidente que me rompí la nariz, así que no pude. Sin duda que hubiera sido muy lindo. Pero no tenga nada de qué arrepentirme porque fue muy, pero muy lindo todo lo que pasó ese año.
-¿Te gustaría cerrar tu carrera en Argentina o por la familia prefieres terminar afuera?
-La verdad es que extraño mucho. Si vuelvo será para cerrar mi carrera en Banfield. Pero aprendí también a no hacer planes a futuro, porque pasé por muchos lugares que no imaginaba. Trato de vivir el día a día. Es que estamos tan a mil que cuando me quiero dar cuenta de las cosas no puedo. Ahora trato de disfrutar de cada momento, porque en algún momento esto se termina y hay que seguir con la vida.
-¿Cuánto te permitiste disfrutar porque siempre elegiste equipos con presión?
-De grande, te diría hace un par de años, cuando estaba en Francia. Porque ese año lindo e intenso que pasé con Boca lo disfruto cuando pasan algún especial o cuando pasan el campeonato. En el momento no lo pude disfrutar. Me arrepiento de no haberlo podido hacer, porque hice las valijas y me fui para Holanda y después a Francia. Es como que no me di cuenta. Pero me pasó también con lo que viví en Banfield o con lo que viví por momentos en Niza. El futbol te da pocos momentos de felicidad. Creo que sólo en Barcelona tenés felicidad cada tres meses.
-¿Qué te fue enseñando cada experiencia?
-Holanda fue mi primera experiencia con 23 años y me enseñó a defenderme sólo en una cultura diferente, con un idioma distinto. Un país extraordinario y siempre digo que si tuviese que volver a una ciudad esa sería Amsterdam, porque quedé enamorado. Después Boca, fue un mundo increíble, en donde no sabías lo que era la calma. Una vez en una reunión, Román (Riquelme) y el Flaco (Schiavi) dijeron: “Si le damos bola a todo lo que pasa afuera la vamos a pasar mal, pero si no lo prestamos atención, lo vamos pasar mejor”. Y así fue, la pasamos muy bien todos juntos. Eso me enseñó a manejar la presión. México, en un club como Pachuca, con una gran infraestructura que te pone todo a disposición, te enseña a que es posible disfrutar tiempo con la familia. Y Niza, es un lugar especial, porque nació allí mi hija y porque la gente siempre me recuerda con mucho cariño.
-En un retorno a la Argentina te planteo este escenario: jugar un año en Boca y cerrar la carrera en Banfield, ¿te gusta?
-Te digo la verdad, hoy con 31 años y con un año y medio más de contrato en Pachuca, lo de Boca no va a pasar. Soy más realista. Cerré la etapa de Boca con felicidad y no me reprocho nada. La vuelta a la Argentina va a ser a Banfield. No sé cuándo se dará, pero será a Banfield.
Publicado por: http://www.goal.com/














Comentarios de Facebook