Como persona usuaria de servicios de salud mental, tenes derechos fundamentales protegidos por la Ley Nacional de Salud Mental (N.º 26.657), específicamente en su artículo 7. Aquí se detallan tus derechos:

a) Derecho a recibir atención integral y humanizada: Tienes derecho al acceso gratuito, igualitario y equitativo a las prestaciones y recursos necesarios para asegurar tu recuperación y preservación de la salud.

b) Derecho a conocer y preservar tu identidad: Esto incluye tus grupos de pertenencia, genealogía e historia personal.

c) Derecho a recibir atención basada en fundamentos científicos y éticos: La atención que recibas debe estar respaldada por evidencia científica y ajustada a principios éticos.

d) Derecho a recibir el tratamiento más conveniente: Debes ser tratado con la alternativa terapéutica que menos restrinja tus derechos y libertades, promoviendo tu integración familiar, laboral y comunitaria.

e) Derecho a ser acompañado durante el tratamiento: Puedes estar acompañado antes, durante y después del tratamiento por tus familiares, afectos u otra persona que designes.

f) Derecho a recibir o rechazar asistencia espiritual o religiosa: Tienes la libertad de decidir si deseas recibir este tipo de apoyo durante tu tratamiento.

g) Derecho de acceso a tu información médica: Tú o alguien designado por ti (abogado, familiar, allegado) tienen derecho a acceder a tus antecedentes familiares, fichas e historias clínicas.

h) Derecho a supervisión de las condiciones de internación prolongada: En el caso de internación involuntaria o voluntaria prolongada, las condiciones de la misma deben ser supervisadas periódicamente por el órgano de revisión correspondiente.

Estos derechos están diseñados para proteger tu dignidad, autonomía y bienestar durante tu proceso de atención en salud mental. Es fundamental que conozcas y puedas ejercer estos derechos para garantizar una atención adecuada y respetuosa de tus necesidades y preferencias individuales.

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