Hace más de 30 años, la Clínica Moderna era la más importante de la ciudad, por ella transitaban cientos de personas por día, fue en esa época que Iñaki Zaldua abrió su kiosco justo enfrente sobre la vereda par de Boedo al 1100, casi esquina Darragueira.
Hasta allí por mucho tiempo la gente se acercaba en busca de una revista, el diario o una golosina, que les serviría de compañía para pasar la noche despiertos mientras acompañaban a sus seres queridos internados por algún problema de salud. Pero además, como lo dice el propio Iñaki, un apasionado del arte de conversar, les regalaba a sus clientes, si estaban afligidos una sonrisa acompañada de palabras de esperanza, si estaban felices se sumaba a esa alegría o si estaban solos les hacia compañía.
Él fue y es una persona alegre y servicial, un personaje popular y querido, alguien que para envidia de muchos encontró la manera de ser feliz, sin necesidad de riquezas materiales. Solo con la palabra como medio para llegar a los demás y ser amigos de todos.
Iñaki decidió cerrar el kiosco porque ya no vende, pero no lo ve como algo triste, al contrario enseguida aclara que sigue con el reparto de revistas y diarios.
“En realidad son treinta y seis años y cuatro meses lo que estuvo el kiosco que es de mi propiedad. La verdad es que cerré el kiosco pero sigo trabajando igual o sea sigo con el reparto.
La gente compra menos, la Clínica Moderna no anda muy bien y espero que con el tiempo vuelva a repuntar, entonces eran pocas las ventas y decidí darlo de baja y continuar con la venta de diarios y revistas que gracias a Dios me va muy bien».
¿Que recordas de aquella época cuando abriste el negocio?
«En esa época se trabajaba desde ya mucho más que ahora, venía mucha gente, una cosa que siempre tengo presente y que la practico mucho es el arte de conversar e inclusive han venido aulas de Jardín de Infantes con los chicos a ver cómo funciona un quiosco- yo me pongo muy contento cuando puedo regalarle a los chicos algunas golosinas y verles las caras a los chicos cuando se las daba, para mí es algo muy importante y que me alegraba el corazón de manera mayúscula -. Yo lo abrí al kiosco el 19 de Marzo de 1979 y de entrada pensé que iban a caer 20 personas juntas a ver el nuevo kiosco pero pasaron las horas y no entraba nadie y ya me empecé a bajonear un poco hasta que entró un señor que era un vecino que me dijo <no te vengo a comprar pero te vengo a desear que te vaya muy bien >y eso fue lo que en realidad pasó y aunque esa persona no me compró me quedó gravada esa frase».
¿Y ahora como es tu día?
«Me levanto seis menos cuarto más o menos, ahora me estoy levantando un poquitito más tarde lo que estoy trabajando en la calle, después voy a buscar los diarios, después los reparto, después voy a la casa del hijo de la señora Cristina Bosetti de Veliz y salgo con las revistas y los diarios que me quedan y trato de vender lo que más puedo y gracias a Dios me va bastante bien.
Después pasó por lo de mamá, que gracias a Dios está muy bien de salud, tomó unos mates con ella y por la tarde hago una visita al querido Bar Los Angelitos, me tomó una coquita, la botellita de vidrio porque la de plástico tiene otro sabor, charlo un rato, cuento chistes y después me voy para casa».
¿Es verdad que alimentas a varios perros de la calle?
«Doy de comer a ocho o nueve perros de la calle, tengo gente que me ayuda por ejemplo tengo algunas carnicerías. Algunos cuando hago el recorrido de los diarios sé donde están pero hay otros que se me aparecen en el Kiosco a una determinada hora, yo salgo y ya sé que están ahí o me están esperando entonces le doy un poco de carne o lo que tenga, en general son perros que pobrecitos han pasado tanto hambre que le das un fierro y se lo comen.”
Para finalizar, nos cuenta con mucho orgullo que en el facebook publicaron la foto de él en el kiosco y recibió más de 600 me gusta. Para él un premio virtual importantísimo que no hace más que confirmar el cariño y aprecio que toda la comunidad de Baradero tiene por este flaco divertido que se define como un asiduo practicante del arte de hablar.














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