Inicio

Politica

El crimen de creer en el otro: a 52 años del asesinato del padre Mugica

El crimen de creer en el otro: a 52 años del asesinato del padre Mugica

El crimen de creer en el otro: a 52 años del asesinato del padre Mugica

12/05/2026

Categoría: Politica, Sociedad

Compartir:

«Recordar a Mugica implica también preguntarse qué lugar ocupa hoy el compromiso con el otro».

por Matías Leandro Rodríguez – Diario Tiempo Argentino – 11/May/2026

El 11 de mayo de 1974, Carlos Mugica fue asesinado a balazos a la salida de la iglesia San Francisco Solano, en Villa Luro. Tenía apenas 43 años y llevaba mucho tiempo siendo señalado por una parte del poder político, económico y mediático, que veía en su trabajo pastoral una amenaza más peligrosa que cualquier consigna partidaria: la decisión de vivir junto a los pobres y de hablar de justicia social, en un país históricamente acostumbrado a naturalizar la desigualdad.

Reducir a Mugica a una estampita religiosa o a una figura romántica de los años setenta sería una manera elegante de vaciarlo de contenido. Lo verdaderamente incómodo de su figura no fue solamente su fe, sino el modo concreto en que entendió esa fe: acompañando a quienes vivían en las villas, denunciando el abandono estatal, señalando la obscenidad de una sociedad donde algunos acumulaban privilegios mientras otros sobrevivían entre el hambre y la exclusión.

Por eso, su memoria sigue siendo profundamente actual. Porque hay épocas en las que el sufrimiento social intenta disfrazarse de inevitabilidad económica. Y porque cada vez que un gobierno convierte la crueldad en doctrina, aparecen voces que recuerdan algo elemental: ninguna sociedad puede llamarse libre cuando abandona deliberadamente a quienes quedan afuera.

La Argentina contemporánea parece haber ingresado en una peligrosa pedagogía del desprecio. Se ridiculiza la solidaridad, se demoniza la organización comunitaria y se instala la idea de que la empatía constituye una debilidad moral. El éxito individual pasó a presentarse como única forma legítima de existencia, mientras la pobreza es narrada casi como una falla personal y no como consecuencia de estructuras profundamente injustas.

En ese contexto, la figura de Mugica vuelve a adquirir una densidad incómoda. Porque su vida desmiente el relato del «sálvese quien pueda» que hoy se pretende imponer como sentido común. Allí donde el oficialismo propone un modelo social basado en la competencia feroz y en la indiferencia frente al dolor ajeno, la experiencia de Mugica recuerda que una comunidad solamente puede sostenerse cuando existe responsabilidad colectiva sobre los más vulnerables.

No se trata de canonizar hombres ni de construir mitologías perfectas. Se trata de comprender lo que ciertas vidas representan en determinados momentos históricos. Mugica entendió algo que todavía hoy muchos sectores del poder consideran intolerable: que el hambre no es un accidente estadístico sino una forma concreta de violencia; que la marginalidad no nace de la pereza sino de la exclusión sistemática; y que ningún discurso de libertad puede resultar legítimo cuando millones de personas carecen incluso de las condiciones mínimas para vivir con dignidad.
El legado de Mugica
Por eso resulta tan revelador que, medio siglo después de su asesinato, continúen vigentes las mismas discusiones de fondo. Cambian los nombres, cambian los gobiernos, cambian los slogans, pero persiste una disputa esencial entre dos modelos de sociedad: uno que concibe al otro como un competidor descartable y otro que entiende que la vida humana posee un valor que no puede medirse únicamente en términos de rentabilidad.

El problema de ciertas épocas no es solamente la desigualdad económica. Es la degradación moral que convierte la indiferencia en virtud pública. Cuando desde el poder se humilla a jubilados, se desprecia a trabajadores, se desfinancia la asistencia social y se celebra el ajuste como si fuera una épica heroica, lo que comienza a erosionarse no es únicamente el tejido económico de un país, sino su propia conciencia colectiva.

Por eso, recordar a Mugica implica también preguntarse qué lugar ocupa hoy el compromiso con el otro, en una sociedad atravesada por el cinismo y el individualismo extremo. Porque detrás de cada comedor comunitario atacado, de cada política social destruida y de cada discurso que convierte al pobre en enemigo, existe una concepción profundamente deshumanizante de la vida social.

Mugica incomoda porque su memoria no es una pieza de museo, sino una presencia viva que interpela el presente. Desnuda la perversión de esta época: esa ficción que pretende hacer funcionar el mercado sobre el cadáver de la empatía. Su figura es una advertencia que corta el aire: el éxito de unos pocos edificado sobre el hambre de las mayorías no tiene nada que ver con el progreso. Es, lisa y llanamente, la consumación de una derrota colectiva.

Comentarios de Facebook

Últimas noticias

El Mundial, la vitrina para desplegar la infraestructura de vigilancia total

El Mundial, la vitrina para desplegar la infraestructura de vigilancia total

El negocio de Thiel es que el Estado pague la construcción y que los datos queden en manos privadas. por...

La ANSV refuerza controles para que camiones y micros circulen por el carril derecho

La ANSV refuerza controles para que camiones y micros circulen por el carril derecho

La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) intensificó desde el pasado martes 24 de junio los operativos de control en...

El trabajo de cuidado no remunerado aporta 29,3% del PBG a la economía bonaerense

El trabajo de cuidado no remunerado aporta 29,3% del PBG a la economía bonaerense

Por primera vez, la provincia de Buenos Aires midió oficialmente el aporte económico del trabajo doméstico y de cuidados no...

Buenos Aires suma dos nuevos parques solares con almacenamiento en baterías

Buenos Aires suma dos nuevos parques solares con almacenamiento en baterías

La provincia de Buenos Aires continúa consolidando su liderazgo en energías renovables con 26 parques solares ya operativos, a los...

La Cámpora redobla la presión contra Kicillof en la Legislatura y lo confronta a cielo abierto

La Cámpora redobla la presión contra Kicillof en la Legislatura y lo confronta a cielo abierto

En el Senado y en Diputados de la provincia desplegó una guerra contra el gobernador para hacerle sentir su superioridad...

Publicidades

Colegio de Arquitectos Buenos Aires Giorgi Plan Rombo Reiki

Noticias relacionadas

Politica

La Cámpora redobla la presión contra Kicillof en la Legislatura y lo confronta a cielo abierto

La Cámpora redobla la presión contra Kicillof en la Legislatura y lo confronta a cielo abierto

En el Senado y en Diputados de la provincia desplegó una guerra contra el gobernador para hacerle sentir su superioridad...

Leer nota

Politica

Cómo se cocinó la caída de Adorni y el ascenso de Santilli

Cómo se cocinó la caída de Adorni y el ascenso de Santilli

La decisión se tomó cuando quedó claro que los aliados en el Senado ya no estaban dispuestos a pagar el...

Leer nota

Economía

El drama de 800 chicos de escuelas porteñas sin clases por fallas eléctricas y falta de agua

El drama de 800 chicos de escuelas porteñas sin clases por fallas eléctricas y falta de agua

Ocurre en dos escuelas de Villa Soldati: un jardín que lleva 14 días sin clases y una primaria que suspendió...

Leer nota

Politica

El gobierno lorgó la media sanción del Super Rigi y la aprobación del pago a los fondos buitre

El gobierno lorgó la media sanción del Super Rigi y la aprobación del pago a los fondos buitre

El proyecto que otorga más ventajas a los inversores extranjeros que los empresarios locales contó con el respaldo de los...

Leer nota