Sorpresa para los automovilistas que pasan por la estación de peaje de Las Palmas
La estación de peaje del Km. 94 de la RN 9, ubicada en cercanías de Las Palmas, el sábado último cobraba 30 pesos por cada automóvil que pasaba por el lugar. Al dia siguiente, domingo 5, la tarifa habíase incrementado un 50%. El vecino baraderense que le cuenta a El Diario lo sucedido se encontró entre los sorprendidos ya que, en efecto, pasó el sábado, pagó los 30 pesos y al día siguiente debió abonar 45 pesos, ¡un 50% de incremento de una sola vez y de un día para el otro!
Es el Estado nacional quien permite semejante atropello al usuario ya que, más allá de la desmesura del aumento, se autoriza a que la empresa incremente el valor de la tarifa sin que se vean resultados en cuanto al mantenimiento de la ruta. Durante largos tramos del camino, por ejemplo a la altura del km. 118 y aledaños, el pavimento se encuentra en muy mal estado desde hace largo tiempo sin que se haya hecho nada por mejorarlo sino que, por el contrario, se incrementan los daños con el transcurso de los meses ante la pasividad de la empresa, cosa que se entiende, y la inacción del Estado, hecho que no se entiende a menos que se piense en complicidades puesto que años atrás, el mismo concesionario fue obligado a mantener la tarifa en 5 pesos durante largos meses debido a que no cumplía con las obras de mantenimiento comprometidas contractualmente.
Llama la atención, en verdad no tanto, cómo el gobierno nacional es tan benévolo con la empresa y no pone en tela de juicio semejante aumento y en cambio cuestiona cada peso que se le paga, por ejemplo, a los jubilados, sector al que ha sometido a un verdadero saqueo obligándolo a que perciba aumentos de sus beneficios mensuales, que están muy por debajo de la inflación. Durante el año en curso los jubilados recibirán un aumento del 11,7% aproximadamente. Tal vez haya que designar al mismo funcionario que autoriza la suba de la tarifa de los peajes para que decida cuánto se le otorga de incremento a los integrantes de nuestra clase pasiva.
Mientras tanto…
Como muchas otras cosas, entre gallos y medianoches y mientras esta nota estaba en proceso, se conoció, gracias a algún periodismo que todavía conserva cierto pudor, cómo resultaron las negociaciones entre el Estado y los concesionarios viales, de tal manera que lo que se comenta en las líneas de más arriba resulta ser una pequeña muestra.
Las actuales concesiones se prorrogaron, sin licitación alguna, hasta el año 2030; los peajes aumentarán por encima de la inflación y dos veces por año, hasta el 2030, claro, para compensar así a las empresas que reclamaron la «bagatela» de mil millones de dólares y el gobierno se avino a pagarlos utilizando para hacerlo el dinero que sdaldrá del bolsillo de los usuarios.
Hasta ahora, cuando la cola de vehículos a la espera de trasponer las barreras tenía unos 100 mts. de largo, el concesionario estaba obligado a levantar la barrera y permitir el paso de los vehículos que esperaban. A partir de ahora esto no volverá a suceder y la barrera permanecerá baja hasta que todos paguen sin importar el tiempo de espera.
Cuando cesare el vínculo entre el Estado y el concesionario, éste despedirá a sus empleados sin estar obligado a pagarles indemnización. Queda por aclarar que todo esto ocurre porque el mismo Estado se encargó de eliminar el Órgano de Control de los Concesionarios Viales, OCCOVI, que era una traba para que cosas como las relatadas sucedieran, tal como se consigna en esta misma nota cuando se hizo referencia al costo de 5 pesos mantenido forzosamente ante el incumplimiento del concesionario. Para hacerlo usó, una vez más, la excusa de la «corrupción».
El Diario de Baradero











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