A Juan Pablo Daneri, «El Gato», siempre le gustó trabajar empleando sus manos y así fue que, en principio y habiendo adquirido un viejo Ford A, comenzó la tarea de restaurarlo hasta dejarlo en condiciones notables. Ese trabajo despertó en él la vocación que sería definitiva en su vida: la carpintería. En el taller de José Enrique Lauría comenzó haciendo sus primeras armas y adquiriendo sus también iniciales sapiencias; más tarde, acompañando a su hermano, se fue a Buenos Aires ciudad en la que trabajó varios años en lo suyo que es, podría decirse, carpintería especializada en la recuperación de maderas deterioradas por el paso del tiempo. JUan Pablo sostiene que si bien lo que hace es restaurar, llamarse «restaurador» es algo inapropiado ya que la mayoría entiende por tales quienes se dedican a recuperar obras de arte.
En el año 2002, a través de un conocido, supo que en Madrid se abría un taller que hacía trabajos similares a los suyos y que tenían necesidad de una persona que lo organizara y dirigiera y hacia España partió con su compañera Mariana Cardoso, otra baraderense y viven en las afueras de Madrid desde entonces.
A partir de aquella decisión la vida laboral lo fue llevando por distintos caminos, siempre en ascenso por fortuna, hasta llegar a ser un reconocido, cotizado y prestigioso artesano en Europa.
Sus comienzos fueron con un publicista, un amigo de España lo puso en contacto con el responsable de la agencia que en España manejaba la cuenta de la empresa bodeguera francesa Möet & Chandón, responsable del famoso champán y para esa firma trabajó durante ocho años fabricando todos los muebles que se usaban para las presentaciones de la prestigiosa bebida.
Su trabajo más importante, sin lugar a dudas, ha sido una reciente contratación que le hiciera una empresa española para trabajar en Francia. La tarea encomendada a Juan Pablo Daneri consistió en la restauración de 900 ventanas y acondicionamiento de 2600 metros cuadrados de pisos de madera de la Abadía de Royaumont, construida en el año 1287 y situada a unos 50 Km. de París.
Contaba Daneri que para el próximo verano europeo, probablemente deba trasladarse a Avignon para realizar una tarea similar en cuanto al trabajo aunque de menos envergadura ya que en este caso, si bien se trata de ventanas de doble hoja, el número a reparar es sensiblemente inferior. Mientras tanto está en nuestro país y reparte su tiempo entre el Gran Buenos Aires, donde está trabajando en una casa de un «country» de Pilar, y la vivienda de sus padres en nuestra ciudad a quienes visita los fines de semana.
El Diario de Baradero













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