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La pobreza genera condiciones que afectan seriamente el desarrollo mental de los chicos. Así lo demuestra un estudio de más de cuatro años de investigadores del Centro de Educación Médica e Investigación Clínica Norberto Quirno (Cemic).

El dato es particularmente inquietante en un país donde la marginación social creció en forma sostenida durante la última década y en el cual más de 1.650.000 chicos menores de 15 años se encuentran bajo la línea de indigencia (es decir, tienen menos de 1,4 peso diario, considerado el presupuesto mínimo para garantizar una dieta de sobrevida).

Se sabe desde hace años que un medio ambiente estimulante, buena calidad nutricional y ausencia de enfermedades perinatales son factores que favorecen la maduración cerebral. Pero el equipo de científicos de Cemic, que lleva cuatro años investigando el tema, se planteó la pregunta inversa: ¿es cierto que las condiciones asociadas con la pobreza tienen consecuencias negativas sobre los procesos cerebrales y la capacidad de aprendizaje indispensables para competir en la vida adulta? La respuesta es sí.

Desde el inicio de este proyecto de investigación, en 1996, el grupo de la Unidad de Neurobiología Aplicada (Cemic-Conicet), dirigido por el doctor Jorge Colombo, lleva estudiados en tres etapas alrededor de 600 chicos sanos de entre seis meses y cinco años pertenecientes a hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI) y satisfechas (NBS) de Capital y el Conurbano. De acuerdo con la definición del Indec, un hogar se considera NBI cuando carece de retrete, tiene chicos en edad escolar que no van a la escuela, el cociente entre cuartos y personas es igual o superior a tres, no tiene conexión de agua corriente o tiene un jefe con escolaridad primaria incompleta a cargo de cuatro o más personas.

Para realizar su evaluación, los científicos administraron un conjunto de pruebas «destinadas a evaluar aspectos del comportamiento ejecutivo (vinculado con la exploración espacial, la memoria de corto plazo, la planificación y la capacidad de inhibir impulsos, o control inhibitorio) -explica el licenciado Sebastián Lipina, coordinador del trabajo-. Los procesos ejecutivos son mecanismos que se ponen en juego cuando hay que resolver un problema, y son considerados una parte importante de lo que en la literatura científica se llama inteligencia».

En una primera ronda pudieron observar que la población de chicos NBI (de hogares pobres) lograba un desempeño significativamente menor que los de la población NBS: estos últimos resolvían las dificultades a menor edad o eran capaces de dar respuesta, con edades más tempranas, a ensayos más difíciles.

En la segunda evaluación exploraron la capacidad de planificar secuencias de movimientos para el logro de un objetivo. Se hizo utilizando un test denominado Torre de Londres ( ver gráfico ) en niños de cuatro y de cinco años. También en este caso los preescolares NBI demostraron tener menor habilidad para planificar secuencias complejas que los provenientes de hogares con necesidades básicas satisfechas.

Las pruebas

Esta vez, los investigadores están finalizando un tercer experimento. «Ahora fueron chicos de entre tres y cinco años que debieron resolver una batería de ocho pruebas ejecutivas -afirma Lipina-. Y, nuevamente, los resultados preliminares indican que los niños del grupo NBI obtuvieron coeficientes significativamente más bajos que los del grupo NBS. Es más, el 45% de los chicos de hogares pobres no alcanzó a superar puntajes superiores a 80, el nivel mínimo aceptado como desempeño normal para este tipo de pruebas. En el grupo NBS, esto sólo ocurrió con el 9% de los chicos.»

Pero esto no es todo. «También encontramos diferencias significativas de desempeño en pruebas de planificación y control inhibitorio. Los chicos del grupo NBI mostraron un desempeño menos eficiente, caracterizado por el uso de menos tiempo para anticipar planes y por no alcanzar los objetivos finales de la prueba en la misma proporción que sus pares del grupo NBS.»

En el test de inteligencia general, el grupo NBI sólo supera, en promedio, al 15% de sus pares; el grupo NBS, al 77 por ciento.

Cabe preguntarse cuál es la causa de esta notoria diferencia de resultados. Para el investigador, aunque evita atribuirla a factores determinados, «aunque los chicos aprobaron criterios de exclusión, pruebas neurológicas, sanitarias, atencionales, no se puede eliminar la posibilidad de problemas pre y perinatales que habría que seguir investigando. Probablemente las madres hayan estado desnutridas… o habrán sufrido deficiencia de hierro, de zinc o cobre, pueden haber fumado o bebido ocasionalmente. El alcohol, por ejemplo, es muy deletéreo para el desarrollo intelectual del bebe en formación, incluso aunque no se beba en altas concentraciones».

No hay que realizar un sesudo ejercicio de raciocinio para advertir las implicancias de estos resultados. ¿Qué futuro le espera a un país cuya población, en gran parte, está imposibilitada de desarrollar a pleno sus capacidades intelectuales?

¿A los cuatro o cinco años ya está todo perdido? Para Lipina, «es difícil determinar hasta qué punto uno puede modificar esto. Pero, en principio, parece urgente incorporar en la currícula escolar programas que privilegien la resolución de problemas, porque se ha demostrado que en la medida en que un chico pobre se ejercita aumenta su cociente intelectual».

Un estudio inglés realizado en chicos de 7 años comprobó que aquellos que tenían bajo rendimiento en la escuela también obtenían bajos puntajes en los tests de inteligencia ejecutiva, y viceversa. Por un lado, los funcionamientos ejecutivos tienen mucho que ver con el rendimiento académico, y éste, a su vez, es una de las puertas de inserción en la vida social y laboral.

Futuro imperfecto

«Los chicos que provienen de hogares pobres o marginales inician su vida con un gran handicap-reflexiona Lipina-. Aquellos con un bajo CI son también los que registran un nivel mayor de deserción escolar. Esto ya configura una discriminación implícita de la sociedad. Si se los entrena en las funciones ejecutivas, también se les está abriendo una posibilidad para mejorar su rendimiento académico y su inserción social. Esto plantea la necesidad de analizar seriamente tanto aspectos vinculados con el impacto de la realidad socioeconómica como los de políticas pedagógicas y asistenciales tendientes a modificar desde edad temprana las condiciones de crecimiento infantil.»

El próximo 23 de agosto, el Cemic y la Fundación Conectar realizarán una jornada interdisciplinaria sobre Pobreza y Desarrollo Mental Infantil que involucrará no sólo los aspectos cognitivos, sino también los emocionales, ambientales, sociológicos, económicos y antropológicos del problema.

Dada la complejidad de este fenómeno, participarán de la reunión expertos en diferentes campos, desde la epidemiología hasta la nutrición. Uno de los objetivos del encuentro es iniciar una red de intercambio entre los diferentes grupos de investigación en este tema. Otro, esbozar posibles estrategias de intervención que permitan detenerlo y paliarlo.

Si se concuerda en que, como se advirtió sin eufemismos en una reciente reunión del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), «la pobreza de la infancia es insidiosa e inmoral», se trata de una tarea ineludible.

Por Nora Bär
De la Redacción de La Nación http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=312037

Alejandra Erb – Médica de niños

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4 COMENTARIOS

  1. QUe muchas mujeres y por q no hombres futuros padres lean estos articulos y consejos de la DRA. ERB. ya que esta dando datos importantisimos.Muchas veces y lo he expuesto en mis comentarios,las jovenes (principalmente de sectores en riesgo social)no tienen acceso a dichas informaciones,sugerencias y atencion medica adecuadas.-No estoy viviendo en Baradero,pero viajo a ver mi nieta,creo eque en ciudades mas pequeñas es mas facil llegar a los lugares de asistencia y hacer prevencion (ojo es mi opinion)pero en partidos de la Pcia de Bs. donde hay mucha poblacion y escasos Hospitales,solo postas sanitarias y algunas salitas, que dificil q es la asistencia por los escasos insumos y profesionales designados en hospitales.Gracias DRA. Saludos Noemi

  2. Gracias nuevamente Noemí, proximamente voy a enviar los datos de mortalidad infantil en el mundo y en la Argentina.
    Es cierto que tenemos madres cada vez más jóvenes, con escaso control de su embarazo, que ya traen de arrastre problemas alimentarios, con lo cual, el bebé ya desde la gestación se expone a las carencias nutricionales, al nacer, aparecen otros problemas que, pueden prevenirse tan sólo con la educación: PECHO Y SUPLEMENTOS, es llamativa la dismunción actual de la practica de amamantar, considerando que, la leche materna tiene los mejores nutrientes aparte de las defensas para las enfermedades más frecuentes del lactante pequeño; por otro lado, el suplemento con sulfato ferroso para prevenir la anemia por carencia de hierro, debería ser considerado altamente protector sobre todo en lo referente a capacidad cognitiva y desarrollo intelectual, ya que existen evidencias que la falta de hierro a largo plazo trae trastornos del aprendizaje, por lo cual, estas practicas no deben abandonarse(ambas gratis, ya que el hierro se entrega gratuitamente en centros de atención primaria)

  3. Como siempre los aportes de la medica de niños DRA: ERB son realmente muy buenos y gracias a Dios q hay medicos,cientificospsicologos y demas profesionales de la salud, que a pesar de tanta cosa q nos suceden en el pais sigan investigando y buscando las multiples causas de la problematica del desarrollo mental de los chicos.Tema vinculado con la pobreza causal preponderante de dificultades como las expuestas.Comenzando desde el vientre de la madre q ya carece de lo indispensable para q esa nueva vida llegue al mundo para estar lo suficientemente sano y fuerte para `* RESOLVER LOS PROBLEMAS COTIDIANOS Q LE TOCARA ENFRENTAR .-

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