Al cumplirse este febrero, 50 años de los inicios del Festival, esta mañana, José Vicente Panzero quien integró la primer comisión del Festival del Encuentro en el año 1965, recordó como fueron aquellos tiempos que marcaron un antes y un después en la comunidad de Baradero.
“La idea comienza con Juan Szjnowicz que por ese entonces estaba en Buenos Aires y tenía el padre que trabajaba en el ferrocarril y los domingos a la mañana se venía para Baradero, se traía la bicicleta arriba del tren y se venía a la radio de Marconi, porque él tenía una muy buena colección de disco y me venía a dar una mano, yo allá en el 59 y 60 había días que no podía hacer la publicidad a la mañana y a la tarde porque estaba en el Tiro, tenía que lavar la pileta, tenía que atender a los tiradores y había mucho trabajo. El siempre tenía una idea de hacer una movida cultural- decía que acá en Baradero no había nada en San Pedro hay todo- y él era fanático de Piazzolla- que fue un músico de avanzada- pero era costoso traerlo y al final decidimos hacer un recital en el teatro Colón con Piazzolla y fue un fracaso porque Piazzolla era para un público muy selecto, era un tango de avanzada, de otro estilo y nos fue muy mal tuvimos que poner dinero y hacer rifa, pero Juan siguió insistiendo y yo mucho de acuerdo no estaba porque Baradero no tenía ni turismo, no tenía alojamiento, no había prácticamente absolutamente nada y en el aire vos no podes edificar nada y Juan insistió, insistió y nos reuníamos porque la comisión de Cultura en aquella época estaba manejada por muy buena gente de la iglesia estaba Chochi Allegrini de presidenta, María Elena Davase de Francisquelo, Loli Bonzón y el padre Gener que era él que dirigía todo. Y fuimos muy resistido porque tanto Juan Szjnowicz, José Luis Menéndez, Alfredo Cossi, Patricio Jeanmeire que fuimos los cinco iniciadores de esto estábamos rechazados por la iglesia porque decían que teníamos ideas de izquierda- no teníamos ideas de nada, teníamos la voluntad joven de hacer algo por la ciudad-.
La verdad es que lo nuestro fue una locura, una imprudencia, una irresponsabilidad total por las condiciones que estaba Baradero de hacer un festival y Juan continuo insistiendo. En el 62 que empieza Cosquín nos fuimos en tren hasta Cosquín, estuvimos con las autoridades municipales y la comisión y nos dieron un montón de datos, nos motivaron a que lo hagamos nosotros también, sí necesitan ayuda de direcciones-nos ofrecieron todo- y más nos entusiasmamos, fuimos hablar con el intendente Caviglia que enfrentaba dos problemas gravísimos porque él asume con la municipalidad rota- habían volteado el edificio municipal- y había que construir el Centro Cívico ese que está ahora nuevo y él se había comprometido para el año 1965 a tenerlo listo porque era el año que venía el Presidente Ilia a Baradero y también estaba haciendo otra obras muy importante como las cloacas. Y no había plata, él fue sincero, muchachos yo si les puedo ayudar pero también quiero que no haya ninguna pelea con la gente de la Iglesia que conversen, intercambien ideas porque la comisión que está es esa y pónganse de acuerdo.
Fuimos a la plaza Colón estaba encargado don Santiago Manara y nos dice no había problemas para hacerlo allí, yo voy a hablar con Juan Asprella que era el presidente del Club y acordamos que la cantina era para ellos para los gastos del futbol junto con la tribuna techada de Sportivo era para 500 personas. Viajamos a Rosario a una empresa que tenía tribunas tubulares para 20.000 personas, dicen que sí pero aclararon, nosotros se las llevamos en el camión, se la armamos y la última noche la desarmamos pero queremos un deposito y una garantía y nosotros no teníamos ni el depósito, ni la garantía y bueno quedamos en contestar. Nos volvimos y hablamos con Caviglia y bueno en un gesto que no tiene precedente el mandatario puso una camioneta Ford 0 km y la estancia Santos Gómez, que eran propiedad de él como garante. Conseguimos las tribunas, pero no teníamos iluminación, no teníamos sonido- todavía los sonidos eran a bocinas-, no teníamos sillas, no teníamos camarines- los camarines que usamos era el edificio de la escuela Nº 3.
Era una locura y tuvimos la suerte que era el segundo festival del país, toda la prensa vino a Baradero nos dio una mano terrible y esa noche volvía Guarany del exilio y vendimos 12.400 entradas y el pueblo de la ciudad apoyo porque toda la gente se volcó a la plaza Colón.”

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