Lautaro Iparraguirre tiene 25 años y está en Doha acompañado de su papá para refrendar lo que se juró en el peor momento de su vida: “Soy un amante del fútbol”

“La cirugía fue en junio duró entre siete y ocho horas. Cuando me desperté lo primero que se me ocurrió decirle a mi familia era que si me curaba nos íbamos al Mundial de Qatar y acá estamos”, contó Lautaro Iparraguirre, uno de los miles de argentinos que está en Doha para seguir y alentar a la selección de Lionel Scaloni en el sueño de ser campeón por tercera vez.

Aunque el caso de Lautaro es diferente al del resto de sus compatriotas, porque lo que lo depositó en Medio Oriente fue una promesa que hizo mientras atravesaba el peor momento de su vida: en 2019, tras coquetear con el fútbol profesional en Defensa y Justicia, le detectaron cáncer en el pulmón derecho y, en medio de su lucha, se imaginó tres años después en la Copa del Mundo. Ahí está, entre miles de argentinos y millones fanáticos del fútbol. Está, ni más ni menos que en la gran burbuja del deportes que ama, el de la pelota, el mismo que volvió a jugar hace poco en su ciudad, en el club Atlético Baradero.

Su odisea empezó en marzo de 2019, cuando tenía 22 años, poco después de dejar la reserva del Halcón de Florencio Varela y de un breve paso por Villa Dálmine de Campana, mientras mostraba sus dotes en el Torneo Regional Federal Amateur con la camiseta de Sportivo, otro equipo de su Baradero natal: “Me desperté un día y tenía una puntada en la costilla derecha. Le dije a mi mamá que me dé un Ibuprofeno para el dolor y me dijo que pase por la guardia de la clínica. Me hicieron una radiografía y me dijeron que tenía neumonía, así que quedé internado. Con los medicamentos la mancha no se me reducía y me derivaron al Sanatorio Anchorena de San Martín. Me hicieron estudios para ver qué podía ser y en uno de las tantos dedujeron que era tuberculosis. Ahí estuve unos días aislado”.

“Al final –continuó- no era tuberculosis y era cáncer, que ya estaba bastante avanzado sobre el pulmón derecho. Tenía tres nódulos y decidieron operarme y extraerme dos. Después tuve que hacer quimioterapia, estuve todo el año en sanatorios, de médico en médico y haciendo diferentes cosas hasta que el 28 de noviembre de 2019 me dieron el alta y empecé a planificar el viaje a Qatar como objetivo de vida”.

Desde entonces, vive “día a día” y su única meta a “mediano plazo” era el Mundial 2022 en el que, paradójicamente, hay dos futbolistas con los que él compartió cancha: integran la selección argentina. Uno es Lisandro Martínez: “Él es un año más chico que yo porque nació en 1998 y estuvimos juntos en la pensión de Defensa y Justicia, cuando él llegó de Newell’s. Jugamos en reserva juntos uno o dos partidos, pero enseguida subió a Primera. Sí entrenábamos, pero no compartimos mucha cancha. Por entonces ya se hablaba que era un crack y también dudaban por su altura, que no era alto para jugar de central, como le pasó ahora en Manchester United. En Defensa y Justicia lo ponían de stopper por izquierda y tenía un pie increíble para ser defensor. También ya era muy aguerrido y con esas características compensaba la altura. Después mejoró un montón y es una locura lo que está jugando”.

El otro es Juan Marcos Foyth, uno de los que estuvo en duda hasta último momento por una lesión, pero se metió entre los 26 futbolistas de la albiceleste. Con él la relación fue distinta porque lo enfrentó como rival cuando ya daba que hablar en Estudiantes de La Plata y tiene uno de los recuerdos más lindos de su paso por Defensa y Justicia que quiere enmarcar en Doha: “Un día me sacaron una foto disputando una pelota con Foyth. Yo sabía que él era un proyecto importante y la compartí en Instagram. Ahora que está en la selección y por jugar un Mundial es increíble que tenga esa foto. Me la traje impresa en tamaño A4 para ver si se da el encuentro con Juan, para que me la firme y tenerla como recuerdo”.

Lautaro viajó con su papá, Eduardo Javier, vía Estambul, Turquía, y se quedará en Doha hasta el 6 de diciembre, después de octavos de final. Las dificultades para organizar la aventura a un país desconocido y con restricciones hizo que su mamá, Fabiana, y su hermana menor, Ariana, se queden en la Argentina. Fueron tres años de consultas permanentes para asesorarse y no dejar nada librado al azar: “Al principio no sabíamos nada de Qatar, más allá de lo que circulaba en redes. Fuimos informándonos, tomamos contacto con gente que había ido allá y también de la organización que vino para la Argentina y les fuimos preguntando cosas. Eso alivió un montón el miedo a lo desconocido del otro lado del mundo”.

Conseguir tickets para los partidos también fue una cuestión, teniendo en cuenta que tuvo que comprar al azar cuando todavía no se habían definido las 32 selecciones clasificadas y, mucho menos, estaba armado el fixture. La suerte no lo acompañó con el combinado argentino: “Compré el partido 9 y Argentina juega el 8; compré el 23 y Argentina juega el 24. Le erré dos veces por un partido, pero tengo Francia-Australia, Portugal-Uruguay y Brasil-Camerún. Por suerte vamos a ver lindos partidos, yo soy un amante del fútbol y me encanta, entonces ver a las estrellas de otras selecciones es un lujo para mí”.

A pesar de la suerte dispar, su historia de vida le abrió las puertas para poder ver a Lionel Messi en el encuentro de la segunda fecha del grupo C contra México en el estadio Lusail: “Días atrás se contactó con nosotros la empresa Qatar Airways porque que habían escuchado mi historia, que les había parecido una historia de vida importante y querían dar a conocer esos valores y nos regalaron entradas para la Argentina vs. México. Así que esa es, por ahora, la única entrada para Argentina”.

El “miedo a lo desconocido” llevó a Iparraguirre a crear el Instagram “Argentinos en Qatar”, que en las últimas semanas, con el Mundial a la vuelta de la esquina, creció hasta superar los ocho mil seguidores. “Fue bastante complejo venir a Qatar por todas las cosas que había que hacer para viajar. Había mucha información en árabe, no tanta en inglés. Lo creé para informar lo que me enteraba y para informar a otra gente. Se fue armando como una comunidad, empecé a subir videos de la Argentina y estos días con una de canciones del banderazo y empezaron a subir los seguidores de manera increíble. En Tik Tok igual, incluso tres jugadores llegaron a ver los videos: Leandro Paredes, Rodrigo De Paul y Cristian ‘Cuti’ Romero”.

Para viajar a la Copa del Mundo Lautaro le puso un nuevo freno a su vida futbolística, aunque por un motivo diferente al que lo obligó a parar la vez inicial. Recientemente volvió a jugar y no ocultó su felicidad por ello tras estar varios años alejado de la pelota porque a principios de 2020 intentó regresar, pero la pandemia de Covid-19 lo obligó a resguardarse por integrar el grupo de riesgo. “Estoy muy contento de haber podido volver y compartir el día a día con los compañeros. Una alegría inmensa volver a vestir la camiseta de Atlético y a pisar una cancha, cuando en un momento pensé que nunca más iba a pasar”.

Tampoco creyó, en abril de 2019 con un diagnóstico aterrador, que tres años después iba a estar en Qatar disfrutando de la fiesta máxima del fútbol. Aunque lo soñó. Y prometió ir como muestra de que toda esa pesadilla iba a terminar. Cumplió. Por eso por estos días se pasea junto a su papá por Qatar con una bandera de la Argentina que lleva el nombre de la ciudad bonaerense a la que pertenece, que tiene los escudos de Independiente y Atlético Baradero y, sobre todo reza un lema, el de su travesía: “Las promesas se cumplen”.

La Nacion

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