En el predio del ex basurero del distrito de Punta Indio, funciona la Cooperativa “Todo por los Chicos”, donde sus 13 integrantes con la llegada del camión municipal recolector, comienzan a romper las bolsas de basura para seleccionar lo reciclable de lo no, y reducir así lo que se entierra como desperdicio.
Muchas cosas les pasaron a los trece integrantes de este grupo desde sus inicios; desde encontrar $2.600 en un sobre blanco en medio de las bolsas sucias, hasta dar con tablets y celulares que aún están funcionando, o hallar entre los desperdicios objetos de valor para algún vecino que había sido tirado por error, como el jarrón herencia de su madre desaparecida por la dictadura que encontraron entre los objetos quemados de Mariana Corvalán Delgado.
De lo que también han sido testigo estos recicladores en el último año de labor es de cómo afectó en el consumo de la sociedad puntaindiense el ajuste económico. Los hombres y mujeres que todos los días revisan y clasifican lo que los ciudadanos desechan advirtieron cambios interesantes de remarcar. Por ejemplo, en un año el consumo bajó tanto que las toneladas de residuos originados pasaron de 6 a 4,5.
Miguel Ojeda, presidente de la Cooperativa, le contó a EL COLONO algunos detalles que vienen observando en los hábitos de los vecinos: “Cuando arrancamos juntábamos tres bolsones de botellas cristal por día; eran bolsones con botellas de Coca Cola, transparentes; ahora juntamos un bolsón y medio, y ya no viene Coca, sino botellas de segundas marcas; en el 2016 el 70% era de Coca y un 30% de las otras. Ahora podemos decir que es un 50 y 50”, señaló. Y sobre las botellas plásticas de color verde (Sprite, Seven Up, lima limón de diversas líneas), “antes se juntaba un bolsón por día, hoy casi no llegamos al medio”.
Lo que les llamaba la atención cuando arrancaron fue la cantidad de comida que tiraban los vecinos; un 30% de los residuos eran productos alimenticios. “Encontrábamos tiras de asado; a la gente le sobraba el asado y lo tiraba. Tiraban pollos, media pizza, pescado… Nosotros lo juntábamos y lo llevábamos para los perros; ahora no llega nada, pero nada. Alguna que otra vez una sopa de esas de sobrecito; pero comida, nada”, afirma Pelusa, otro integrante de la Cooperativa.
“El año pasado también tiraban pan, que algunas veces estaba verde, o duro, pero a veces también estaba bueno; los muchachos lo llevaban para los chanchos, algunos crían patos… sacábamos unos 50 kilos por día. También sacábamos pasta frola, tortas de cumpleaños… había gente que tiraba media torta, mercadería… quesos de campo duros, salamines, pedazos de chorizo… Hoy nada de nada”, agregó.
Lo que también les llamó la atención es la baja en el consumo de verdura. “Antes encontrábamos zanahorias, papas feas, cebolla, bastante verdura. Ahora cuando aparece, algo de cáscara de papa. También bajó el consumo de productos envasados en tetra brik, como tomate, leche o vino. “Hemos llevado sachets enteros de leche que se ve que se han vencido; ahora no, agregaron.
La merma se da también a la hora de armar los viajes para vender lo reciclable. “El año pasado hacíamos cuatro viajes por mes; este año, con suerte, dos y medio”, finalizaron. (InfoGEI)Jd











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