Entre lágrimas, llegó ante el Tribunal la última carta que la joven le escribió, dos meses antes del crimen
La abuela de Ángeles Rawson, María Inés Delia Castelli, declaró ayer en la cuarta audiencia del juicio oral por el crimen de la joven el 10 de junio de 2013 –donde el único detenido es el portero del edificio de Ravignani al 2300, Jorge Mangeri– y manifestó su «orgullo» porque su nieta se defendió de su agresor. «Fue una mártir que defendió su honor», indicó.
La mujer resaltó la importancia de que el cuerpo de Ángeles haya sido encontrado. «Lo peor que hubiera pasado es que no apareciera», dijo, y agradeció a quienes abrieron la bolsa donde estaban los restos ya que le permitió a la familia velarla.
Tras mencionar que el día en que desapareció había invitado a almorzar a su nieta, dijo: «Una cosa es matar y otra es fría y calculadamente hacer desaparecer a una persona».
Luego, cuando el fiscal de juicio Fernando Fiszer le preguntó cómo era Ángeles como persona, la abuela tomó su cartera y leyó una emotiva carta que su nieta le había dado dos meses antes de morir. Lo hizo entre lágrimas. «Teté», la apodaba Ángeles, así como todos sus nietos.
«Querida Teté: Quería decirte que te quiero muchísimo y que es un regalo del cielo tenerte como abuela. Sos una persona excelente y estoy muy orgullosa. Te agradezco por todas las cosas que hiciste y que haces por mí. Por los cuentos que me contabas cuando eras chiquita, por el viaje a Cataratas, por los almuerzos, por escucharme y por todo! Realmente te quiero mucho y por más que no sea muy demostrativa, sabes que es verdad. Sé que quizá no nos vemos mucho ahora, pero estoy feliz de que siempre que te necesito, vos estás ahí para atenderme y de escucharme y que a pesar de ser una colgada que nunca te llama, siempre me perdonas. No me alcanzan las palabras para decirte lo mucho que te quiero Teté! Espero que estés bien y que la estés pasando lindo. Te mando un beso y un abrazo gigante. Mumi», decía el mensaje.
Infobae.com
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