Fabián Soldini es quien seguramente más conoció a Lionel Messi durante su infancia y adolescencia. Fue su primer representante, pero al margen de ser uno de los responsables de depositarlo en el Barcelona, también hizo las veces de tío o padre postizo. Jorge acompañó a Leo a todo momento, pero a este agente que lo descubrió en las infantiles de Newell’s, el hoy capitán de la selección argentina le confiaba todo. Incluso aquellas cosas que un hijo no se atreve a decirle a un padre de sangre.

Su alto nivel de confianza se cortó en 2005, justo antes de la irrupción de Lionel en el Sudamericano de Colombia y la consagración en el Mundial Sub 20 de Holanda. Algunas diferencias en el manejo de la joven promesa del Barcelona los llevaron a mantener caminos separados, aunque de aquel inicio de la historia futbolística de Messi, Soldini jamás podrá ser borrado. Esa nostalgia fue la que seguramente llevó a Leo a invitarlo a su casa en Cataluña en 2015, un año después de la dolorosa derrota contra Alemania en la Copa del Mundo disputada en Brasil.

En una entrevista con Infobae, quien hoy es encargado de un proyecto con juveniles en el club ADIUR de Rosario que está inspirado en el “caso Messi”, no titubea al afirmar que Lionel “muere por la Selección; muere, muere”. Lo repite, lo sostiene. Como si recordara cada charla en la infancia. Rememora las negativas que Leo les dio a las autoridades de la Federación Española que buscaron nacionalizarlo. Repasa el encuentro que tuvo con Claudio Vivas, por ese entonces ayudante de campo de Marcelo Bielsa en la Selección Mayor, para darle un VHS con sus jugadas para así convencerlo de que lo citaran a las juveniles. Y desempolva una frase de su último encuentro con Messi en 2015 que es inédito y desgarrador.

“Cuando estuve en su casa, después de 10 años de no verlo, me dijo ‘Fabi, hace un año que me despierto a la noche pensando en la final (contra Alemania) en Brasil. No puedo dormir’. Y lo puedo asegurar. Le da vuelta en la cabeza”, es la revelación de quien fuera parte del círculo íntimo del ídolo nacional que en Qatar 2022 pasará a la historia por ser el argentino con más Mundiales jugados (cinco, uno más que Diego Armando Maradona y Javier Mascherano).

Aquel encuentro fue justo después de la final perdida en Chile por la Copa América 2015 (la primera de las dos que registró Argentina). Pero a Messi lo que le seguía haciendo ruido y la mayor espina clavada era el 1-0 en contra ante los alemanes en el estadio Maracaná. Ese año ganó con el Barcelona la Liga, la Copa del Rey, la Supercopa europea y la Champions League, a la vez que se preparaba para afrontar el Mundial de Clubes contra River, que también ganaría. Pero el 10 no podía sacarse de la cabeza la final en Brasil.

“Es su amor. Su amor es la Selección. No es ni el Barça, ni Newell’s… Su amor es la Selección. Su gran amor es la Selección”, ratifica Soldini, aliviado por la última doble conquista del equipo de Lionel Scaloni con la Copa América en tierra brasileña y la Finalissima ante Italia. “Me puso muy feliz cuando salió campeón porque sé todo lo que sufrió, todo lo que padeció. Todo lo que lo mataron acá, sobre todo acá. Si vos sabés de él… él para la Selección viene lesionado, viene enfermo, viene. Viene”, testifica.

Como fanático de la selección argentina, ferviente seguidor de Messi y haber formado parte de su historia, el empresario expone su deseo y brinda su análisis antes de la Copa del Mundo: “Lo veo muy maduro, muy tranquilo. Al grupo lo veo muy unido. Ojalá que se le pueda dar para terminar, me parece que se lo merece con la carrera que hizo, allá arriba”.

Infobae

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