Una recorrida por los barrios, permitió visualizar la esquina de Saavedra y Pasteur que se encuentra en estado pésimo, y conste que se ha usado el superlativo a conciencia. El estado en que se observa el pavimento en el mencionado cruce es verdaderamente desastroso; el agua se acumula y se estanca siendo durante los días de lluvia cuando se sufren los mayores padecimientos, ya que se forma una laguna profunda y de grandes dimensiones; el agua, sobrepasando los cordones, se sube a las veredas y los vecinos viven temerosos de que termine por introducirse en sus viviendas.
Mientras se tomaban las fotos, la gente de la zona decía que va para más de dos años que esperan la reparación que nunca llega. En cambio, lo que se acelera es el deterioro, que ya toma dimensiones increíbles.
Se recuerda que este inconveniente se presentó casi inmediatamente de construido el pavimento, razón por la que muy poco han podido disfrutar los vecinos de las ventajas que tal obra aporta. Primero fueron unos pozos pequeños, luego más grandes y más tarde, la rotura total de las losas y una perpetua estadía de aguas que se estancan y prácticamente nunca desaparecen.
Desde la comuna se ha prometido muchas veces la solución de este problema de larga data, pero todavía no ha llegado y eso hace caer las esperanzas de los que aguardan que, por supuesto, no ahorran críticas a la gestión municipal.














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