
Ricardo Casas es bombero y ha participado de la totalidad de los siniestros ocurridos en los últimos días, lleva 140 servicios en menos de un mes y a pesar del calor, el tiempo fuera de casa, el esfuerzo y el desgaste, no dudo en decir “la pucha que vale la pena ser bombero”.
Ricky es uno mas de muchos baraderenses que corren al toque de sirena sin importar el como, cuando o por qué, solo acuden a prestar servicio en forma voluntaria para ayudar al prójimo.
“Los bomberos también tenemos una vida, trabaja, tiene sus responsabilidades, come, duerme, ama, se cuida, festeja cumpleaños, navidades. Una persona normal con ciertas responsabilidades.
Si tenes una vocación como es ser bombero voluntario, las 24 horas estas prestando tus servicios. Siempre en prioridades tendríamos que poner a la familia por ejemplo en primer lugar, en segundo lugar el trabajo y quizás el tercero sería bomberos. En mi caso por ejemplo voy mayormente los servicios, porque mi familia no vive en Baradero, vive en Buenos Aires o sea que estoy solo, bomberos es mi segunda prioridad.
Los bomberos no tenemos horarios, por ahí tenes una salida que es veinte minutos que es apagar un poquito de pasto y después tenes salidas de tres, cuatro o cinco horas como cuando hacemos los incendios de basurales estos días.
Hemos tenido seis o siete salidas por día, hemos llegado al cuartel de un servicio todos transpirados, cansados, gracias a Dios bien hidratados porque lo que hacemos es tomar agua continuamente y no alcanzamos a abastecer el camión- que aparte hay muy poco agua- antes un camión se llenaba en 5 o 7 minutos hoy se llena en 10, 15 minutos y te dicen chicos otra salida más, subís al camión otra salida más, de ahí tenes otro destino para apagar otro incendio, es agotador.
El bombero está 25 años en el cuerpo activo, después pasas a ser personal de reserva o sea que en caso que falte alguno te tienen a vos para llamarte.
Mi viejo es jefe de bomberos de Ezeiza y mi tío es jefe de bomberos de San Miguel, cuando yo nací, ellos estaban en el cuartel de Villa Ballester al lado de mi casa, entonces me críe en un cuartel de bomberos, siempre tuve la inquietud de ser parte de la fuerza pero nunca se me dio. Hace un tiempo empecé en el cuartel de Baradero como camarógrafo, tomaba evidencias de todos los accidentes, incendios, etc y de a poquito me fui integrando al grupo hasta que decidí hacer el curso como todos y me recibí de bombero. No me arrepiento para nada, al contrario siempre digo: “la pucha que vale la pena ser bombero”










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