Me entusiasmé y le compré al Sr. Vicente Porta un Desosto 1930. Sabía que era muy aguantador, dado que era la única marca que tenía frenos hidráulicos, bomba de nafta y lubricación forzada, mucha estabilidad; no era muy rápido, pero sí aguantador.
Ford, Chevrolet y otras marcas eran mucho más veloces, pero no aguantaban en la largada. Yo siempre picaba 4° o 5°, pero sabía del aguante, iba muy tranquilo. Cuando terminaba, casi siempre ganaba, el motor era muy noble. «Nena», mi esposa, era mi acompañante y mecánica. Yo era el único piloto al que acompañaba una mujer. Ganamos 37 carreras por varios circuitos: Chacabuco, Rojas, Junín, Vedia, Chivilcoy, Francisco Madero, Villa Constitución, Pergamino, Río Tala, San Pedro, Zárate, Baradero…
La primera carrera se corrió en el circuito de «La Alcoholera», hoy Atanor. La largada era frente al Bar de Hisisa. Todo bien, por Baradero corríamos Roberto Grassini y yo, el señor que organizaba la carrera decía ser integrante y fiscalizador del Automóvil Club Argentino; cosa que se descubrió que no era y desapareció, toda la recaudación fue a parar a su bolsillo.
Había mucho público porque casi no se hacían de esas carreras por acá. El Comisario Deportivo dijo que no podía correr acompañado de una mujer, el público comenzó a protestar. Recuerdo muy bien que intervino Alberto Reynold y le dijo: «Si Candal no corre, la carrera no se hace». Entre tira y afloje intervino mi gran amigo el Padre Oscar Gener quien dijo: «Son dos personas mayores y responsables» y el comisario deportivo aceptó, pero se quedó con la espina.
Terminó la carrera y ganamos, había dos trofeos muy lindos donados por Baradero, uno para el ganador y otro para mejor clasificado de Baradero, coMo yo era el ganador y el único local que clasificó los dos trofeos eran para mí, pero sólo me entregaron el del ganador, el restante se lo dieron a otro piloto; nuevamente intervino Reynold protestando, recuperó el trofeo y dijo: «Este le pertenece a Candal por ser el mejor clasificado local». Y terminó la polémica.
Un 12 de diciembre el Club Juventud Agraria organizó una carrera en el circuito «Hornos de Golonechea». Fue dura la lucha, piqué 4° pero confiado, fui escalando e iba segundo, pero el puntero en las rectas se me iba, no lo podía alcanzar. Faltando dos vueltas me jugué a todo o nada. Me le puse a la cola en la última vuelta, al llegar a una curva me zampé con todo, él se abrió y lo pasé por adentro. Le gané la carrera. El público estalló de alegría, volaban los pañuelos y sombreros. Fue tanta la emoción que la «Nena» lloraba. Un hermoso recuerdo que a pesar de tantos años hoy perdura.
La revista «Mundo Deportivo» nos dedicó una página con fotos y elogios. Su título decía: «Melchor Candal y su esposa Nena, profetas en su tierra, ganaron la carrera de Baradero en una lucha muy reñida».
CONTINUARÁ
El Diario de Baradero











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