El ex jefe de la Dirección General de Investigaciones de la Policía Bonaerense durante la última dictadura militar falleció hoy a los 93 años. Estuvo apuntado como el responsable de la desaparición del albañil y militante que declaró en su contra por delitos de lesa humanidad

El represor Miguel Etchecolatz murió hoy a los 93 años y cumpliendo condena en una cárcel común. La noticia dejó un sinsabor en familiares, amigos y organismos de derechos humanos que continúan comprometidos por saber la verdad sobre la desaparición de Jorge Julio López, el albañil y militante que fue secuestrado y torturado durante la última dictadura militar y que acusó al ex jefe de Operaciones de la Policía Bonaerense por delitos de lesa humanidad.

Pese a que a principios de junio el represor había sido beneficiado con la prisión domiciliaria por diversos problemas de salud, antes tuvo que ser trasladado de urgencia a una clínica de Merlo dónde finalmente falleció esta mañana. La información fue confirmada a Infobae por Guadalupe Godoy, una de las abogadas que lideró la querella contra el genocida en la causa por la desaparición de Jorge Julio López.

En este sentido, Rubén —hijo de Jorge Julio López—, se hizo eco de la muerte de Etchecolatz y expresó sus sensaciones en redes sociales. “Lamento mucho su muerte! Lamento mucho que se murió sin decir nada! Lamento mucho que no dijo dónde están los desaparecidos, no dijo dónde está Clara Anahí, se fue sin aceptar su culpa, se fue sin terminar de ser Juzgado por otra causas!!”, señaló a través de la publicación que compartió en su cuenta de Instagram, a las pocas horas de que se confirmara el fallecimiento del represor.

Jorge Julio López fue secuestrado y desaparecido por primera vez durante la noche del 27 de octubre de 1976, en medio de un operativo represivo que se llevaba a cabo en la localidad platense de Los Hornos, junto a otros militantes peronistas. Los grupos de tareas (GT) desplegados ese día estaban al mando de Etchecolatz, por ese entonces director de Investigaciones de la Policía Bonaerense y hombre de extrema confianza del jefe de la fuerza, coronel Ramón Camps.

Además de las vejaciones sufridas durante seis meses y en cuatro centros clandestinos de detención -Cuatrerismo, Pozo de Arana, Comisaría Quinta y Comisaría Octava, los cuales formaban parte del denominado “Circuito Camps”- López fue testigo de varios asesinatos, entre ellos los de sus compañeros de militancia en Los Hornos, Patricia Dell’Orto y Ambrosio Francisco de Marco.

“Lamento que se haya muerto sin decir qué pasó con mi viejo y sin decir dónde están los detenidos desaparecidos. Si bien estaba cumpliendo 9 cadenas perpetuas todavía faltaban varios juicios”, expresó luego Rubén López en declaraciones a Radio 10.

“Se fue impune sin terminar de cumplir sus condenas”, agregó luego. “La esperanza no la voy a perder nunca. Sé que mi viejo no está vivo pero encontrarlo me ayudaría a empezar con el duelo”, aclaró sobre la búsqueda de justicia por la desaparición de su padre.

Sobre el represor, agregó luego: “Mi esperanza es que en algún momento dijera algo”. “Si mi viejo fue amenazado o tuvo miedo, nunca lo demostró. Él tenía la obligación, como ciudadano, de contar cómo mataron a sus compañeros de lucha. Ojalá que con su muerte alguien se anime a salir a hablar”, expresó luego.

El 28 de junio de 2006, ante el Tribunal Oral Federal N°1 de La Plata y en el marco del primer juicio que se hizo tras la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final., López brindó un testimonio impactante y revelador. No solo conmovió con el relato de los padecimientos a los que fue sometido, y las secuelas que arrastraba. Sin dejar dudas, reconoció a Etchecolatz como uno de los represores que lo habían torturado. Además, lo acusó de ser el autor material del asesinato de Dell’Orto.

“Patricia le gritaba ‘no me maten, llévenme a una cárcel, pero no me maten, quiero criar a mi nenita, mi hija’ y ellos no, la sacaron. Y van a ver ustedes si algún día encuentran el cadáver o la cabeza, que tiene el tiro metido de acá y le sale por acá. Buum otro tiro”, les contó López a los jueces mientras señalaba con un dedo el centro de su frente.

El testimonio brindado por López, quien había estado secuestrado entre el 5 de noviembre de 1976 y el 4 de abril de 1977, podía ser determinante, por lo claro y preciso en sus detalles, para que el tribunal condenara a Etchecolatz, algo que finalmente ocurrió. Pero López no pudo asistir al fallo de los magistrados, ya que el 18 de septiembre de 2006, 78 días después de su intervención ante la Justicia, estaba desaparecido por segunda vez.

La desaparición de López es un misterio desde hace 15 años y la causa judicial no tiene detenidos ni sospechosos. Los fiscales trabajan en varias hipótesis. Una de ellas, la que se desprende del legajo número 10, caratulado “Hallazgos – Cadáveres – Restos”, sugiere la posibilidad de que la víctima haya muerto y sus restos fueran ingresados a una morgue o cementerio sin el registro debido. Por lo tanto, está dirigida a la constatación de todos los restos NN hallados en todo el país desde 2006 en adelante.

La investigación tuvo movimiento en noviembre del año pasado, cuando el juez federal de La Plata Ernesto Kreplak dictó una medida de “no innovar” sobre 66 tumbas NN del Cementerio Municipal de La Plata. A partir de esta medida, se instó a que las autoridades “se abstengan de modificar, mudar, alterar y/o introducir cambios” sobre esas tumbas con “restos no identificados” que ingresaron a la necrópolis platense desde el día en que López salió de su casa para estar presente en los alegatos de la querella contra el represor Etchecolatz. Pero lamentablemente, nunca llegó a destino.

La información sobre la muerte de Etchecolatz fue confirmada a Infobae por Guadalupe Godoy, una de las abogadas que lideró la querella contra el genocida en la causa por la desaparición de López.

“Falleció Etchecolatz. En cárcel común y sin decir adónde están”, publicó Godoy en su cuenta de la red social Twitter minutos antes de las 7, tras recibir la noticia por parte del Tribunal Oral Federal 1 de La Plata. Asimismo, la abogada precisó que el represor “estaba alojado en la Unidad 34 de Campo de Mayo y fue derivado hace un mes y medio a una clínica”.

Infobae

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