Se cumplen 20 años de la trágica muerte de Walter Olmos, el joven cuartetero que se quitó la vida en la habitación de un hotel porteño, mientras jugaba con un arma. Había llenado estadios en todo el país y llevaba vendidos más de 200 mil discos.

En pleno éxito de su carrera musical, el 8 de septiembre de 2002 murió el joven cantante de cuarteto Walter Olmos en un confuso episodio cuando se disparó en la cabeza mientras jugaba a gatillar con una pistola Bersa calibre 22. Pasaron 20 años de la tragedia que ocurrió en un hotel de la Ciudad de Buenos Aires, pero su familia aún lo espera en Catamarca, su provincia natal.

Su hermana Silvina -de 39 años- contó: “Mi mamá Noemí y mis hermanos lo seguimos esperando a Walter. Él se iba siempre de gira y pasaba meses sin vernos. Para nosotros, es como que él todavía está de viaje”. Como en todos los aniversarios de su fallecimiento, hoy se celebrará una misa en su honor en la Catedral de la Virgen del Valle.

Esa noche fatal de 2002, Olmos -que tenía apenas 20 años- estaba junto a los miembros de su banda en un modesto hotel del barrio porteño de San Cristóbal, a punto de salir para los tres shows que debían dar esa noche en Quilmes, Berazategui y La Plata.

“Le habían regalado un arma y la trajo a Buenos Aires. Tantas veces la gatilló, que bueno… se gastó la bala. Antes de ponérsela en la cabeza, le había gatillado a tres músicos. Estaba en su habitación comiendo pizza antes de salir a trabajar. Jugando con el arma, pum, pum, pum. ‘¡Pará, loco!’, le dijeron. ‘No pasa nada’, respondió. Hasta que se mató”, relató conmovido su representante, José Luis Gozalo, en una visita al programa de Mirtha Legrand.

A mi madre nunca la llamaron del Juzgado ni de ningún lado para contarle lo que había pasado con Walter. Ella se enteró por una vecina que lo vio en la televisión y le contó que su hijo había muerto”. Pese a los años transcurridos, para la familia todavía es un misterio lo que ocurrió durante las últimas horas de su amado hijo y hermano.

Y agregó: “Esta fecha y la del cumpleaños de Walter son muy difíciles para mi mamá. Se encierra en la habitación de él donde conserva sus cosas ‘como un tesoro’ y no habla por varios días con nadie”. Por decisión de Noemí, ese cuarto estuvo cerrado durante una década para que todo quedara intacto. Se mantuvo así hasta que un día de mucha tristeza, la otra hermana del cantautor decidió entrar y encontró algo inesperado que cambió su vida.

Sabrina -que usa el apodo “Morena”- revisaba las cosas de su hermano hasta que encontró un cuaderno con canciones inéditas de Walter. Su pasión por la música la llevó a grabar ese material y lanzó el disco “Siempre estás aquí” para terminar de cumplir con el legado de su ángel.

Una vida marcada por los extremos

El sucesor del “Potro” Rodrigo, como lo llamaban en el mundo cuartetero, había nacido en San Fernando del Valle de Catamarca el 21 de abril de 1982, cuando su madre tenía solo quince años. El artista pasó de una infancia en la pobreza absoluta a la consagración en el Luna Park, más de 200 mil discos vendidos y estadios llenos en todo el país.

Walter era el mayor de nueve hermanos con quienes se crio en las calles de la capital de su provincia. Aquellos días sin hogar, vendiendo turrones y lustrando botas, quedarían más adelante inmortalizados en su tema “Chico de la calle”. Ese niño pobre logró comprar una casa para toda su familia en el barrio “La Chacarita” de su querida Catamarca, cuando cobró los primeros ingresos como uno de los ídolos de la movida tropical.

Silvina recordó que vivían cerca de las vías del ferrocarril que pasa por el centro de ciudad y siempre sonaba “La Mona” Jiménez, por eso se hizo fan de su música. Mientras la gente pasaba caminando, el pequeño Olmos imitaba al ícono cordobés usando un cucharón como micrófono.

Al salir del “Hogar Tutelar” a los 16 años, Walter comenzó a dar los primeros pasos de su vertiginosa carrera al cantar en la banda Los Bingos, un grupo catamarqueño que hacía cuarteto hacía más de tres décadas.

La fama como cantante cuartetero se forjó de la mano de Rodrigo Bueno. El autor de “Fue lo mejor del amor” lo descubrió en un viaje a Catamarca al llamarle la atención que Olmos tenía un estilo de canto similar al de Carlos “La Mona” Jiménez. A partir de este primer encuentro, “el Potro” impulsó su carrera y lo invitó a cantar con él en numerosos recitales.

El trágico final de Rodrigo, durante la madrugada del 24 de junio de 2000 en un accidente automovilístico, fue un golpe durísimo para Olmos. Pero el joven siguió adelante con su carrera, llenó estadios por todo el país y se consagró, definitivamente, con una serie de shows que dio en el mítico Luna Park de Buenos Aires a mediados de 2001 con entradas agotadas.

Pero las jornadas, entre shows, presencias en programas de televisión y viajes, eran cada vez más extenuantes para alguien que no llegaba a los 20 años. En sus últimos días de vida, el cantante estaba trabajando en la grabación de su nuevo CD.

Hoy, su luz y legado se ven reflejados en el trabajo de sus hermanas. Silvina cumplió el sueño de Walter al inaugurar el comedor y merendero para chicos de la calle. Mientras que “Morena” Olmos reversionó sus más grandes éxitos para homenajearlo.

tn.com.ar

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