Baradero va a cumplir 400 años y, en consecuencia, muchas edificaciones son «asentadas en barro». Casas construidas en épocas que el cemento era desconocido, fueron levantadas con ladrillos pegados con barro, lo que hace que las paredes, y en especial las cornisas de construcciones de esa característica, resulten propensas al crecimiento de distintas variedades vegetales, algunas de las cuales son capaces de provocar peligro.
Tal vez la que presenta el mayor riesgo sea la vulgarmente llamada palán-palán, un arbusto conocido desde antaño porque sus hojas en infusión resultan curativas para los molestos «uñeros», pero no es esto lo peligroso, al contrario, sino lo que dicha planta puede ocasionar. Se arraiga con enorme facilidad en las cornisas y una vez que lo hizo, sus raíces comienzan a crecer y lo hacen en forma imparable, con mucha fuerza, sacando los ladrillos de su sitio. Esto, como es de imaginarse, hace que esos ladrillos queden sueltos, convirtiéndose en eventuales proyectiles caídos desde las alturas en ocasión de tormentas, vientos o solamente por azar.
Es necesario que miremos un poco para arriba y veamos en cuántos sitios ocurre lo que se describe y además, e importante, procedamos a la erradicación de esas plantas que son generadoras de peligrosas situaciones capaces de poner en riesgo la vida de las personas.
Las fotos, tomadas en pleno centro de la ciudad, nos muestran un palán-palán desarrollado y en una de ellas puede verse en una cornisa, cercana a Plaza Mitre, un pequeño ejemplar de… jacarandá.













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