Se inicia una nueva temporada de frío en el hemisferio sur mientras la subvariante BA.2 de Ómicron impulsa los contagios en el mundo. Infobae analizó cinco indicadores que marcan la pandemia en la región

En un mundo globalizado e hiperconectado, y ya con pocas restricciones en materia de circulación entre los países, la pandemia por COVID-19 aún no terminó. Si bien las tasas de vacunación hacen pensar que la mayoría de la población mundial tiene algún grado de protección frente al SARS-CoV-2, lo cierto es que la aparición de variantes más contagiosas del virus hace temer la posibilidad de nuevos brotes de la enfermedad.

Es que mientras los contagios se encuentran en alza en varios países de Europa y Asia, impulsados por la subvariante BA.2 de Ómicron, Latinoamérica ingresa a una nueva temporada invernal, en la que además del coronavirus se espera que circulen otros virus respiratorios que pueden complicar la situación sanitaria. En el panorama regional, Chile y Uruguay se destacan por sus campañas de vacunación, detrás de ellos, se ubica Argentina.

1. Muertes y contagios por coronavirus

En lo que al COVID-19 respecta, la Argentina contabiliza desde el comienzo de la pandemia, 9.032.162 casos, 3.432.103 de los cuales se encuentran activos. Mientras que el total de muertes en el país asciende a 127.970. En cantidad de contagios, el país sólo es superado en la región por Brasil, que desde el inicio de la crisis sanitaria global acumuló 29.887.191 casos y 27.706.420 están activos. Los fallecidos en el país carioca son hasta la fecha 659.508, según la información que dispone la Unidad de Datos de Infobae.

En tercer lugar se ubica Colombia, con 6.084.240 casos confirmados y 5.096.928 casos activos. Los decesos en ese país alcanzaron 139.595. A México, con 5.654.311 casos, 5.202.414 casos activos y 322.845 muertes, le siguen en cantidad de contagios acumulados Perú (3.545.628 casos y 212.157 muertos), Chile (3.458.499 casos y 56.464 muertos) y Uruguay, que presenta de las mejores situaciones de la región, con 885.980 casos y 7.156 muertos.

Antes de observar lo que ocurre con las tasas de mortalidad y letalidad en esos países, conviene aclarar que la tasa de mortalidad se calcula tomando como referencia a la población total, mientras que la de letalidad sólo tiene en cuenta a las personas afectadas por una determinada enfermedad, por lo que no conviene confundir ambas expresiones.

Así, en el diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, se define tasa de mortalidad como la “proporción entre el número de fallecidos en una población durante un determinado periodo de tiempo y la población total en ese mismo período”, mientras que la tasa de letalidad es el “cociente entre el número de fallecimientos a causa de una determinada enfermedad en un período de tiempo y el número de afectados por esa misma enfermedad en ese mismo período”.

2 – Tasas de letalidad

En ese sentido, en la región se encuentran dos de los países con la mayor tasa de letalidad por COVID-19: Perú con 5,98% y México con 5,71%. Por encima de Perú, a nivel mundial se encuentran Sudán (7,92%) y Yemen (18,16%), mientras que en la región, el listado continúa con Ecuador (4,12%), Paraguay (2,88%) y Haití (2,73%). La Argentina se ubica en el puesto número 15 con 1,42%.

3- Tasas de mortalidad

En tanto si se mira la mortalidad, en muertos por millón de habitantes Perú lidera el ranking mundial con 6.632 fallecimientos, seguido por Bulgaria con 5.214 y Hungría con 4.645.

Abiel Mascareñas es médico infectólogo pediatra (cédula profesional 1081590) y el jefe Infectología Pediátrica del Hospital Universitario José Eleuterio González de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en México, y ante la consulta de Infobae analizó: “Yo creo que en buena medida el panorama es muy compartido en toda Latinoamérica, y en ese sentido, el ritmo de la pandemia lo marcó, en primera instancia la situación de nuestra dependencia tecnológica y científica de los países del primer mundo y la imposibilidad en muchos casos como el de México de desarrollar vacunas”.

Para él, eso, “aunado a una política pasiva en la búsqueda de casos, que preveía el testeo sólo de las personas con síntomas de COVID y no se procedió al rastreo de contactos ni pacientes asintomáticos llevó a que la enfermedad se propagara de una forma que se podría haber contenido”. “Chile es el mejor ejemplo en ese sentido; hicieron un buen trabajo y los resultados están a la vista -analizó el presidente de la Sociedad Mundial de Infectología Pediátrica-. Panamá y Costa Rica también hicieron las cosas muy bien”.

En la mirada del médico infectólogo Roberto Debbag (MN 60253), “es muy difícil de decir cómo funcionaron las medidas sanitarias en la Argentina en comparación con otros países”. “Lo que sí se puede decir es que la Argentina es uno de los países con mayor letalidad de Latinoamérica junto con México y Perú”, observó el presidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (Slipe) a este medio, para quien “esa es la gran deuda del país en la actual pandemia”.

Para él, “la letalidad de 2020 debe analizarse de manera separada de la de 2021. La del primer año de pandemia casi no se podía haber modificado, pero la de 2021 sí se podría haber mejorado con la adquisición temprana de vacunas de Pfizer, que hubiera impactado de manera directa en la reducción de miles de muertos”.

Otra de las situaciones que mencionó el especialista mexicano, tiene que ver que así como su país no es productor de vacunas, “tampoco lo es de instrumental médico ni elementos de protección, por lo que en un momento hubo escasez de sanitizantes, cubrebocas, etc”. “México es el país con más personal de salud fallecido a causa de la pandemia de COVID -sostuvo el infectólogo-. Y si a eso se le suma el intento de parte de las autorizadas de no crear pánico y minimizar el problema contribuyó a generar confusión en la población”.

4 – Esquemas de vacunación inicial

A esta altura de la pandemia, se sabe que la protección que proveen las vacunas autorizadas de emergencia apunta a prevenir casos graves de COVID-19. Y la experiencia en el devenir de la pandemia mostró que a esos fines son necesarias las dos dosis que componen el esquema inicial de la mayoría de las formulaciones, más las dosis de refuerzo pasados los cuatro a seis meses que las autoridades sanitarias establecieron como el tiempo en que los niveles de anticuerpos comienzan a decaer.

En ese sentido, si se analiza la proporción de personas que recibieron al menos una dosis de la vacuna COVID-19, dividido por la población total del país, al día de hoy, según el sitio Our World in Data, Chile lidera la región, con 93% de cobertura con una dosis, seguido de Argentina (89,7%), Uruguay (85,3%), Perú (85,1%), Brasil (84,6%), Colombia (81,8%) y México (65,7%).

Tal como puede verse en la página de estadísticas con base en la Universidad de Oxford, la proporción de personas que completaron el protocolo inicial de dos dosis de vacunación contra el COVID-19, dividido por la población total del país, es liderada -otra vez- por Chile con un 90,3% de cobertura. Le siguen: Uruguay (81,6%), Argentina (81%), Perú (76,4%), Brasil (74,9%), Colombia (67,7%) y México (61,2%).

5 – Refuerzos

En cuanto a las dosis adicionales de alguna de las vacunas COVID-19 disponibles, administrados por cada 100 personas, dividido por la población total del país, el mismo sitio arroja un ranking que encabeza Chile con 81,3%, seguido por Uruguay (63,2%), Argentina (41,6%), Brasil (35,7%), Perú (34,2%) y Colombia (19,9%).

Sobre estos datos, Debbag analizó que “si bien respecto a las políticas de vacunación, la Argentina está en un buen momento de cobertura en la región no se puede evaluar sólo porcentaje de población vacunada sino que hay que observar tipos de vacunas utilizadas”. “Hay una buena cobertura en el país pero no se puede asegurar que una alta tasa de vacunación es una protección adecuada”, insistió.

En la misma línea, en opinión de Mascareñas, “la dependencia tecnológica de los países de la región hizo que las vacunas llegaran tarde, pocas y a cuentagotas, lo que llevó a que se tengan que priorizar grupos de edad, y como obviamente se priorizó a los adultos mayores, que son la población con más riesgo de morir, se dejó a la población con mayor movilidad sin vacunar, lo cual en un país con más de 130 millones de habitantes eso llevó a que la enfermedad se siga propagando y eso complicó las cosas”.

Y acerca del impacto que la subvariante BA.2 de Ómicron podría tener en Latinoamérica, Debbag consideró que “los países que más contagios están teniendo son los que no tuvieron tantos con Ómicron”.

“En ese sentido, la población de Argentina todavía tiene protección porque aún no pasaron seis meses de caída de los anticuerpos de los pacientes que se contagiaron con la variante BA.1″, destacó, al tiempo que evaluó: “China, por ejemplo, por mencionar alguno de los países que presentan brotes en la actualidad, no sólo no sintió tan fuerte la oleada de Ómicron sino que además se dan allí otras dos situaciones que explican el momento presente”.

Y finalizó: “China tampoco tiene alta tasa de vacunación con vacunas de alta eficacia, sino que utiliza vacunas inactivadas que son de eficacia moderada. Y las políticas de vacunación en niños no logran una alta cobertura; y todo eso impacta en la suba de contagios que está tendiendo en la actualidad”.

“En México prácticamente no tenemos casos de la subvariante BA.2″, observó Mascareñas, quien definió el momento que atraviesa su país respecto de la pandemia como de “calma”. “Este martes se reportaron 2 mil casos y cerca de 40 fallecidos, lo cual para un país con esta población es bastante poco”, destacó, y señaló por dónde pasan, según su mirada, los problemas actuales: “No estamos vacunando niños y tenemos las escuelas abiertas. Hay vacunas disponibles pero no hay voluntad de iniciar la vacunación en niños. En ese sentido pudiéramos decir que es la situación ideal para una nueva entrada para variantes de interés, ya que tenemos mucha población susceptible”.

“Las mutaciones ocurren en la replicación del virus y el mejor laboratorio para que eso ocurra es el cuerpo humano; y a mayor cantidad de gente no protegida más chances habrá de que ello suceda”, concluyó.

Infobae.com

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