En febrero de este año, la mujer escribió una carta que se viralizó por redes sociales, cuya destinataria era la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal.
“Yo la voté, pero estoy cansada de pelear con molinos de viento”, decía la misiva, que enumeraba una serie de irregularidades del nosocomio y finalizaba con un desesperado pedido de ayuda. “Necesitamos ser escuchados y que nos diga qué hacemos, cómo seguir en estas condiciones”, enfatizaba. Pero, la situación no mejoró y la mujer tomó finalmente la determinación de dimitir.
“Luego de cuatro años peleando por esto, en este 2016, con la dirección nueva del hospital, las visiones distintas que teníamos en el manejo del área de emergencias, después de tratar de congeniar, no se pudo y entendí que lo mejor era dejar la jefatura”, detalló en una nota a 0223.
“Siguen faltando recursos humanos, no hay médicos capacitados que quieran venir a trabajar a esta guardia”, expuso y añadió que la calidad del servicio “ha empeorado progresivamente este año”. Asimismo, mencionó que otras renuncias han acontecido en los últimos meses. “El sueldo para los profesionales no acompaña”, entendió al respecto.
Consultada por la problemática, Potes se sinceró: “Cuando la gente la termina y tiene que entrar a trabajar en un hospital con el volumen de trabajo que hay acá, y en malas condiciones laborales, opta por ir a trabajar a un privado. Sólo quedan algunos locos como yo, que queremos al hospital público”. Al mismo tiempo, reconoció que se necesita una capacitación extra en dichos lugares y señaló que los médicos ya no están dispuestos a trabajar gratis durante varios años con el sólo fin de especializarse.
A pesar de criticar la gestión hospitalaria, Potes reconoció que el gobierno bonaerense cumplió con “al envío de insumos prometidos y las partidas presupuestarias anticipadas”. (InfoGEI) Ga











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