En la reunión que mantuvieron la semana pasada, Daniel Scioli y Francisco de Narváez blanquearon el grave riesgo que los amenaza. Si Sergio Massa anuncia la semana que viene que encabezará una lista para diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires, De Narváez -según dicen hoy las encuestas- perdería una gran masa de votantes que optarían por aquél. Pero el gobernador no la pasaría mucho mejor, porque numerosos dirigentes del sciolismo podrían emigrar al massismo en la búsqueda de lugares en las listas de candidatos. Un triunfo de Massa podría además eclipsar su carrera presidencial hacia el 2015, al arrebatarle el control de la mayor parte del peronismo no K y el apoyo de sectores independientes. Obviamente que el intendente de Tigre, en caso de ganar, también se volvería incontrolable -y competitivo- con CFK.
En la citada reunión se habría analizado a fondo cuál debería ser la respuesta si el desafío de Massa se concreta. Según trascendió, Scioli, colocado ante una situación límite, habría terminado admitiendo que si Massa es candidato su única alternativa sería romper lanzas con el cristinismo y presentarse como candidato a diputado nacional por fuera del Frente para la Victoria. Desde el fallecimiento de Néstor Kirchner -y aun antes- el gobernador hizo todo cuanto estuvo a su alcance para no precipitar una crisis con el gobierno nacional que llevaría a la ingobernabilidad de la provincia, si la Casa Rosada suspende la asistencia financiera a la misma. La tenacidad de Scioli en tolerar los ataques y resistir las presiones también tiene otra explicación. Como bien señala Carlos Kunkel, sin los votos del kirchnerismo, su sueño presidencial podría diluirse, lo que explica su ejercicio de paciencia casi oriental. Pero la irrupción de Massa como primera figura bonaerense podría herir de muerte su proyecto, obligándolo a precipitar un cisma peronista como no se vería desde 1975, cuando el metalúrgico Victorio Calabró, entonces gobernador de Buenos Aires, desconoció la autoridad de Isabel Perón como jefa del peronismo y precipitó así el golpe militar del 24 de marzo de 1976.
Claro está que las conclusiones de la cumbre Scioli-De Narváez no habrían sido tan tremendistas. Ambos coincidieron en que Massa finalmente no se atreverá a enfrentar a la presidente, cuyos operadores atesoran carpetas sobre su paso por la Jefatura de Gabinete y la dirección de la ANSES. La solución más probable sería la intermedia. El intendente de Tigre avalaría una lista que encabezarían su esposa Malena y Felipe Solá. La misma haría campaña con un discurso de “tercera oposición”, es decir, haciendo equilibrio entre el oficialismo y la oposición. Pero el kirchnerismo saldría muy beneficiado: los votos que el massismo le haga perder a De Narváez serían más que suficientes como para que el Frente para la Victoria gane la elección, quedando el empresario segundo y discutiendo el tercer lugar la alianza UCR-FAP con la lista del tigrense. De este modo, éste sería finalmente funcional a la necesidad del oficialismo de evitar ser derrotado por segunda vez por De Narváez.
Lavagna múltiple
En sintonía con estos preparativos y con el paraguas de la entente Scioli-De Narváez, Roberto Lavagna podría reciclarse luego de su alejamiento del PRO para ser candidato a senador nacional porteño de un frente peronista-progresista con Graciela Ocaña como primera candidata a diputada nacional. El ex Jefe de Gabinete Alberto Fernández estaría detrás del proyecto, que se enfrenta con el problema de que la alianza Carrió-Pino Solanas ya se insinúa como la segunda fuerza del distrito. Aunque es prematuro sacar conclusiones, con el kirchnerismo en baja entre los porteños, no hay que descartar que la elección se polarice entre Pino y Michetti y que al PRO el triunfo se le complique. Lo más probable es que Lavagna, como Massa, opte por usar hasta el último minuto de tiempo disponible y se defina recién en el límite de los plazos legales, lo que incluye hasta la posibilidad de que acuerde presentarse en Capital en nombre del massismo, luego de haberse fotografiado anteayer con el intendente de Tigre en una reunión en la Sociedad Rural de Olavarría.
Informadorpublico.com











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