El lunes se cumplirá un año del fallecimiento del cantor popular Argentino Luna, el «Gaucho de Madariaga», que con sus milongas, cifras, estilos, zambas y relatos pintaba al detalle el paisaje de la llanura pampeana y las vivencias del hombre de campo.

Nacido como Rodolfo Giménez, el cantor encontró su nombre artístico gracias a la iniciativa del artista plástico Argentino Ortiz Agüero Luna, y a partir de ese momento comenzó su carrera con la guitarra y el canto, recorriendo los escenarios del país, y grabando discos.
Desde muy pequeño Argentino repartió su tiempo entre las tareas rurales en Villa Gesell y los estudios y la guitarra, instrumento que se convertiría en su inseparable compañera en 45 años de trayectoria.
“Guitarra prestada” fue el título de su primer disco, que vio la luz en 1968, simbolizando en cierta manera su vocación musical temprana y las sensaciones de un niño, hijo de trabajadores del campo, para quien una guitarra podía ser un artículo de lujo.
«El querido Argentino se nos fue -dijo el payador Nicolás Membriani a propósito de su partida-, pero quedó inmensamente viva su obra y seguirá eterna en el canto popular argentino».
«En mi caso conté no sólo con su campechana amistad, sino que además me abrió como a tantos otros artistas su espacio arriba del escenario de Cosquín y a partir de ahí, mi carrera fue en franco crecimiento», sostuvo Membriani, nativo de la ciudad de Rojas.
“Soy un permanente agradecido de la vida porque me dio todo lo que un hombre puede soñar y querer, mi familia y los amigos que a través de los años se fueron agigantando y siempre quiero tener como dice Horacio (Guarany), la parrilla de mi casa con la grasita jugosa del último asado, porque eso quiere decir que la mesa nos une seguido”, decía con orgullo Luna en referencia a la amistad.
Por su parte el cantor surero Germán Montes oriundo de la localidad de Nahuel Rucá (cercana a Madariaga), también recordó al querido «Negro» al decir que «Luna no sólo fue y es un ejemplo de artista profesional, sino que es un ejemplo de vida, porque cada charla con él era una enseñanza para nosotros los cantores que venimos tras un sueño».
No existe otra forma que recordarlo que con el canto y es por eso que en enero pasado en ese inmenso escenario de Cosquín nos temblaban las piernas, porque la responsabilidad de homenajearlo fue mucha», agregó.
A lo largo de su extensa carrera, Argentino Luna cosechó innumerables éxitos desde  “Zamba para decir adiós”, “Malevo”, “Así cantó Madariaga”, “En Cosquín están cantando”, “A Mercedes Sosa”, “Hijo, no te preocupes”, “La razón de mi canto”, “Desde el recuerdo te canto”, “Ando por la huella”, “Capitán de la espiga” y “Hoy función guitarra y canto”, son algunas de sus más reconocidas composiciones dentro de un amplio y rico repertorio.
Decidor, trovador, juglar de la actualidad y de las realidades sociales, además de ser un conocedor por excelencia de las cosas nuestras y el campo con su milonga fogonera, fue un artista que en el escenario mayor de Cosquín solo con su guitarra y su canto convertía la plaza en un templo, en un teatro, y había una simple comunión con “Juan Pueblo”, como él llamaba a su gente.
Membrini quien desde hace dos años se desempeña como payador oficial del Festival de Doma y Folclore de Jesús María editó a fines del año pasado su disco «Cuando un amigo nos deja», en un sentido tributo a su «maestro», el Negro Luna.
«Este material -reflexionó el payador-, se comenzó a grabar en el 2010 de la mano de Argentino Luna y vió la luz sin su padrino».
«Desde muy joven salí al camino con mi guitarra, desobedeciendo y desoyendo muchos consejos de mis mayores, pero Dios me iluminó porque encontré muchas manos extendidas que fueron linternas dentro de tanta oscuridad y una de esas personas fue el querido `negro` Luna de Madariaga», agregó el payador de Rojas.
En el disco, Membriani recopiló temas de Luna como «Ando por la huella», «Que bien le ha ido» -con la guitarra del mismo cantor-, «Por dos pesos con cincuenta» (compuesta junto a «Trabuco» González) y «Dos criollitos», (con Luna) y abre la placa la canción «Homenajeando al Negro Luna», con una poesía del payador en colaboración con su colega santiagueño Lázaro Moreno y el fondo musical de «Memorial de tus días».

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