Silvia Ruiz es una vecina y madre de nuestra ciudad que gran parte de su vida ha luchado por los derechos de las personas con discapacidad y ante tanta indiferencia por parte de quienes tienen el poder de cambiar las cosas y hacer cumplir las leyes, decidió escribirle al Papa Francisco una carta contándole esta realidad, una entre millones que debe recibir el su Santidad, sin embargo tuvo la dicha de que su nota haya sido leída y respondida.
Una de estas mañanas entre los sobres con facturas debajo de la puerta se encontró con una carta enviada desde el Vaticano con la firma del Papa.
Silvia, nos cuenta por qué decidió escribirle y que le dijo el Santo Padre:
“Uno nunca piensa que el Papa vaya a contestar tu carta. Yo lo que le cuento al Papa es una realidad social que tenemos en la Argentina y lo que le cuento precisamente es una realidad que tenemos en Baradero, vos sabes que yo hace años que vengo luchando por los derechos de las personas con discapacidad y bueno yo le cuento historias y cuento lo que nos pasa como sociedad y él muy amablemente responde a ese pedido que yo hago, de que no le seamos indiferente a la iglesia, que esto cambie, que en realidad realmente lo necesitamos y él me dice que atento a mi pedido y a mi reclamo, me manda la bendición como animándome a que persevere en esta lucha y después me pide que no me olvide de rezar por él.
Para los que no me conocen no es que yo me levanté una mañana y dije voy escribirle al Papa, yo hace años que profeso la fe católica y yo decía sí ya los hombres no lo pueden resolver y hay tanta indiferencia yo se lo voy a pedir a la máxima autoridad de la iglesia católica.
Siempre tuve fe que la carta llegara a manos de él- no sabía que me iba a responder- pero yo deseaba que al menos esto se supiera que es una injusticia total y es muy doloroso para quien lo vive y no es solamente en Baradero, lo que pasa es que yo me muevo en Baradero y veo, voy reclamando por los puestos públicos y no los encuentro, siempre llego tarde, siempre están ocupados, yo no quiero volver a como se volvió hace 2000 años atrás en que las personas con discapacidad estaba en la puerta de la sinagoga, que eran los que estaban tirados en el suelo y pasaban los ricos y los pobres y les eran indiferentes, yo cuando termine mi vida y el día que yo este cara a cara con Dios quiero que me diga que hiciste, que hiciste con lo que yo te encomendé y bueno esa es mi labor, pero yo ya me estoy moviendo demasiado con el ser humano, con la persona, con el político, con el que tiene que hacer las cosas y no las hace y me vi en la obligación de que se entere la máxima autoridad de la iglesia católica para que el pedido llegue y sea una de las máximas necesidades nacionales.
Yo tengo esperanza de que yo voy hablar con el Papa, no sé de qué manera, se que viene a Paraguay ahora el 15 de Julio, quizás vaya no sé, yo en algún momento voy a llegar.
A Bergoglio lo sigo de hace muchísimo tiempo cuando se reunía con la renovación carismática-es muy ecuménico- él con todas las religiones se unía a orar y es una persona muy abierta y yo se que a él estas cosas les llegan muy de cerca».
Hace un tiempo se incorporaron muchos chicos con discapacidad a trabajar en la municipalidad, ¿Qué pasó?
Te digo que no cambio nada, todo lo que por ahí se pudo haber logrado fue con muchísima lucha y con muchísimo esfuerzo.
Las tareas que alguna vez les dieron a los chicos con discapacidad tenían fecha de nacimiento ocho meses y les pagaron mil pesos. No hay derecho a ilusionar a las personas- más allá de que sabíamos que esto era una capacitación- sí era una capacitación, pero una capacitación te lleva a una inserción que podes servir o no servir, las dieciocho personas quedaron en la calle, ninguna de estas personas fueron idóneas para el puesto que la capacitaron, sabes lo que siente entrar a esos lugares y ver gente acomodada, los derechos son para todos. Yo sentaría a cualquier funcionario en una silla de ruedas y les diría viví con 528 pesos por mes que es una pensión graciable y cómprate los remedios y viaja y supérate en la vida y estudia, nosotros somos una familia luchadora, a mí nada me vino de arriba yo la vengo remando desde chica, es decir que me las conozco a todas y mis hijos si lograron algo fue con su estudio y quiero que Julí con su estudio logre lo mismo, una silla de rueda no tiene que ser un impedimento, en el 2015 no te pueden impedir».
Tampoco es fácil todo lo vinculado a los derechos sobre la atención en salud, por ejemplo
«Muchos beneficios nos fuimos enterando y los fuimos reclamando, la parte de salud es una lucha llegar a tener las cosas que se necesitan, los medicamentos que a veces no te los cubren, la verdad que en el caso de Juliana siempre he estado yo y de atrás la he ayudado pero no todos tienen la misma posibilidad que nosotros».
¿Sentís que a nadie le importa el tema, ni acerca soluciones?
«Falta ser expeditivo, falta gente que se la juegue en Baradero y que reclame los derechos y no lo tenemos y no es que no los tenemos ahora, ni en el gobierno actual, hace años que no tenemos, mi hija tiene 25 años y hace 25 años que la venimos remando.
A mí estas cosas me duelen en el alma, yo sola no puedo, yo no tengo poder de nada, solamente tengo el poder una madre que quiso luchar por su hija y luchar por otras personas y que de hecho en silencio lo hago- trato de ayudar en lo que puedo- pero a mí me duele el alma por eso yo lo hice.”














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