Tartagal, un pueblo del departamento Vera, al norte de Santa Fe, acaba de vivir un insólito e histórico desenlace de las elecciones disputadas el pasado 14 de junio en toda la provincia.
El recuento provisorio había dado triunfador en la localidad al candidato del Frente Justicialista para la Victoria, Ramón Ledesma, por apenas dos votos. Pero el recuento definitivo puso en carrera nuevamente a Noemí Cuellar, del Frente Progresista, Cívico y Social, al marcar una igualdad exacta entre los candidatos.
Precisamente Ledesma había cosechado 659 votos, la misma cantidad que Noemí Cuella, quien fuera presidenta de la comuna en el último período.
Así, en la tarde noche de ayer viernes, 12 días después de la elección, los habitantes de Tartagal pudieron recién conocer el nombre de su nuevo alcalde, pero de una forma muy insólita: mediante un sorteo. Y es que cuando las urnas no fueran suficientes, la ley vigente determina que sea un bolillero el que ponga al próximo intendente.
La situación se dirimió en el Tribunal Electoral de Santa Fe, donde Ramón Ledesma, del Frente para la Victoria, terminó siendo beneficiado por el azar y proclamado como nuevo jefe comunal, en reemplazo de Noemí Cuellar.
El sorteo contó con la presencia de los apoderados de los dos partidos políticos en cuestión, según indica el portal Rosario3. (InfoGEI) Ga











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