Preocupación y desorientación.
Un grupo de personas que dicen representar «intereses de los Comerciantes, Industriales, Productores Agropecuarios, Cámara de Transporte, Cámara Pymes y otras actividades de la cadena agroindustrial y comercial de Baradero», han dado a conocer en las últimas horas una solicitada mediante la cual formulan un «llamado a la reflexión».
A renglón seguido se refiere el texto citado, a «un conflicto muy importante para el futuro de toda la familia refinera y el resto de la comunidad que directa o indirectamente dependen de esta fuente de trabajo».
Manifestada la preocupación, la nota desde su mismo inicio, toma clara posición en contra de los trabajadores y en favor de la empresa a la que releva de toda responsabilidad, sin advertir que implícitamente se la otorgan cuando sostienen que Ingredion necesita reducir sus costos (con lo que se admite que el salario es uno), «para competir con otras empresas» entre las que cita a Arcor y Glucovil. Tal vez, si Ingredion hubiese permitido que sus trabajadores intervinieran en la administración de la empresa, otro hubiera sido el resultado ya que Glucovil y Arcor crecieron cuando en un lapso durante el cual la empresa local era líder del mercado y fueron ganando espacios perdidos por Ingredion.
Instan a los trabajadores, poco menos que abiertamente, a agachar la cabeza y aceptar lo que la empresa pretende haciéndolos responsables del posible cierre de la planta y menciona ¡todos los «beneficios» que obtendrían si los despidieran! Entre ellos el seguro de desempleo de $ 20.000 que, por ejemplo y para no ir muy lejos, los despedidos de Atanor todavía están esperando cobrar sin lograrlo pese a la mediación directa de nuestra intendente.
Se preguntan, y responden, qué sucede si la empresa cierra, posibilidad que a medida quen pasan los días se va tornando factible, y descubren que «cientos de familias perderán sus ingresos, afectando así a miles de personas que viven en Baradero».
Llegado este punto cabe preguntar si con los despidos en las otras empresas, por caso Germaíz, Atanor y la empacadora de frutas Magnifresh, de Alsina no aconteció lo mismo. Como la respuesta es obvia, obvio es también señalar que en esos casos no hubo la misma preocupación, tal vez porque los afectados fueron principalmente los trabajadores, su número no era tan elevado y no se perjudicaban directamente algunos que ahora, como quien ve que se le cae la estantería, corren presurosos intentando evitar lo que ellos mismos en parte han provocado y no deseamos extendernos sobre este punto sabedores que a buen entendedor bastan pocas palabras.
Detalla la nota, pormenorizadamente, las consecuencias sociales y monetarias que sufrirá Baradero si el cierre se produce, pero siempre poniendo el ojo en la actitud del gremio.
«Somos la ciudad más vieja de la provincia y no nos podemos permitir el cierre de la principal fuente de trabajo. Por eso llamamos a la REFLEXION!!! (sic)» se lle en un párrafo del comunicado al que se agrega este otro: «Señores REFINEROS, analicen nuevamente sus posiciones determinantes, y consideren que muchos de los que decidimos vivir en Baradero, dependemos de la decisión que tomen ustedes”.
En primer lugar, la mención de que somos la ciudad más vieja, no puede ni considerarse a la hora de analizar el conflicto si se lo pretende hacer con cierta seriedad, los firmantes al pie, Cámara de Transporte, Sociedad Rural de Baradero, Cámara Pymes, Centro de Comercio e Industria de Baradero, en ningún momento aluden a las políticas que lleva a cabo el gobierno nacional. Parece que todo proviene de una desgracia enviada por los hados malignos. No se plantea, ni siquiera como una hipótesis, la posibilidad de que Ingredion esté importando los productos que fabricaba en nuestro país ya que tal cosa le resulta más rentable. Tampoco creen que los afectados, principalmente todos ellos más los dirigentes de los sindicatos, debieran presentarse ante las autoridades del ministerio de Trabajo de la Nación y plantearle en la cara al ministro Triaca todas sus aprehensiones y cuál será la realidad social de Baradero ante el eventual cierre. No, eso no, es más fácil pedirle a los trabajadores que acepten degradarse, que vuelvan a tiempos superados. Solamente falta que busquen a los curas seguidores de Monseñor Lefevre para que aconsejen a los refineros aceptar todo lo que la empresa les ofrece considerando que todos sus sacrificios serán recompensados en la otra vida.
Se entiende la preocupación de todos, pero se sabe desde mucho tiempo que no se deben atar los caballos detrás del carro y así como se sabe, es necesario que se lo recuerde.
Gabriel Moretti











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