Salvador, el hombre que rescató al bebé que caminaba por la cornisa de un edificio en Córdoba, tiene un nombre que le calza justo a esta historia. El hombre de 37 años circulaba por la calle Félix Paz, en el barrio Tranviarios, cuando observó un tumulto de gente, levantó la mirada y se topó con una escena desesperante.

“Estaba haciendo un reparto y vi un amontonamiento. Policías, gente que pasaba y frenaba, gritos”, cuenta en el inicio de la charla con TN. “Estacioné como pude y bajé corriendo”, sigue.

Como se ve en las imágenes que circularon en las últimas horas, un bebé de 2 años y en pañales jugaba en el antepecho de la ventana de un segundo piso en la esquina de Duarte Quirós y Juan Bautista Gaona. Sin percatarse del peligro que corría, el menor se paró, luego se sentó y, sosteniéndose apenas, se volvió a parar.

Salvador, el hombre que rescató a un bebé que caminaba por la cornisa de un edificio en Córdoba

Unos metros más abajo, un policía junto a otro hombre intentaban sin éxito alcanzar al bebé, y ponían sus manos para atraparlo ante el riesgo inminente de una caída. Salvador, entonces, se trepó por la terraza de un consultorio lindero y llegó al lugar.

“Eran unos cuatro o cinco metros de altura. Pusimos un banco y empecé a trepar. Ellos (por el policía y el vecino) me levantaron lo máximo que pudieron y, a duras penas, logré llegar”, relató Salvador.

Con el impulso final, y ayudado por su agilidad, el hombre interpuso su cuerpo entre la ventana y el exterior para evitar la caída del bebé. “Lo empujé para adentro y le agarré la piernita. Ahí se golpeó contra un cajoncito que había usado para subirse y se puso a llorar”, mencionó.

Abajo, en la calle, vecinos y transeúntes celebraban la proeza que había salvado la vida del chiquito. Salvador, ya adentro del departamento, vio algo que lo llenó de asombro.

“Entré directamente a la habitación y encontré al papá del nene durmiendo con una nena al lado. En el televisor había dibujitos animados y el volumen estaba alto. También había un ventilador que hacía mucho ruido”, describió. Y continuó: “Por eso, el hombre nunca se enteró de nada. Estaba tan dormido que ni siquiera escuchó los gritos que venían desde afuera”.

“El padre quería reaccionar, pero no podía”

Como si no hubiese sido suficiente con la tensión del rescate, Salvador se vio ante la obligación de explicarle al padre del bebé lo que acababa de ocurrir.

“Fue difícil porque el hombre no solo no entendía nada, sino que pensó que yo era un ladrón. Creía que me había metido por la ventana para robar”, narró.

El bebé seguía llorando y el dueño de casa estaba en shock. “Miraba para todos lados. Quería reaccionar pero no podía. Ni siquiera gritó”, detalló. Sobre su hazaña, dijo: “Hice lo que cualquier persona hubiese hecho”.

Con el correr de los minutos, el padre entró en razón y vio a Salvador como lo que era: la persona que salvó la vida de su hijo. “Ahí me agradeció y me contó que se había quedado dormido. Que había llevado a su mujer al trabajo durante la madrugada y, como él también tenía que entrar más tarde, se acostó un rato”, finalizó.

tn.com.ar

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