Con un fuerte mensaje, el exsenador Estaban Bullrich apuntó este jueves contra la clase política, reclamó superar la grieta “que está destruyendo la sociedad” e insistió en la necesidad de alcanzar acuerdos. “Si los políticos nos insultamos y agredimos, “¿cómo pretendemos vivir en una sociedad en paz?”, cuestionó.

El exlegislador, que tiene esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y renunció a su banca en diciembre, rechazó la violencia del discurso político actual. “Dejemos de jugar a no ponernos de acuerdo, superemos la grieta que está destruyéndonos como sociedad y como país”, exigió en una entrevista concedida a A24.

“¿Por qué nos gritamos cuando podemos hablar? ¿Por qué nos agredimos cuando podemos convivir en paz?”, planteó. “No somos conscientes de la responsabilidad que tenemos en el clima social”, interpeló a la dirigencia política.

Y amplió: “Si nos odiamos los dirigentes, ¿Cómo pretendemos vivir en una sociedad feliz?, si los políticos nos insultamos y agredimos, ¿Cómo pretendemos vivir en una sociedad en paz?”.

Bullrich rechazó el enfrentamiento constante y recalcó que el camino para “conseguir solucionar los problemas” que la Argentina tiene por delante va en otra dirección. “Si pudiéramos medir la energía que perdemos por la grieta hacemos 100 Vacas Muertas”, comparó.

No obstante, el exministro de Educación opinó que solo debería haber una “única división entre los argentinos”. “Los que queremos hacer contra los que quieren impedir y abusar del poder, los que quieren laburar contra los que quieren rapiñar el Estado”.

El reclamo al Gobierno por su fundación

El exsenador defendió la apertura de su fundación en Estados Unidos y lo comparó con el proceso de registro en el país. “Desde que tomamos la decisión, el trámite allá fue rápidamente finalizado”, explicó. Y agregó: “Abrimos una cuenta bancaria, recibimos donaciones y apoyamos algunas de las investigaciones más avanzadas en ELA. Mientras que acá todavía no terminamos el trámite inicial”, se quejó.

Así, cuestionó la decisión de la Inspección General de Justicia de relegar los trámites digitales en la inscripción de sociedades. “No es menor que el responsable de la IGJ [Ricardo Nissen] dijo, al eliminar la posibilidad de manejar la documentación en forma electrónica que implementamos en nuestro Gobierno, que a él ‘le gustaba leer los libros en papel’”, indicó. Y lanzó: “Claro que es también el abogado que avaló corregir documentación con Liquid Paper. Obviamente un registro electrónico no se puede adulterar tan fácilmente”.

El diagnóstico de ELA

“Lo importante es aprovechar al máximo las oportunidades que se te presentan”, sostuvo Bullrich al ser consultado sobre cuál creía que era el plan de Dios para con él. “Creo que Dios nos pide, como dicen en inglés ‘si la vida te da limones, hacé limonada’, indicó.

“[Los retos] deben encararse “siempre con actitud positiva, y sabiendo que Dios nunca nos pone pruebas que no podamos superar con los talentos que dio”, agregó el legislador como parte de su reflexión.

Bullrich, recordó, además, cómo descubrió la enfermedad. “El primer síntoma de que algo no estaba bien fue en un Zoom con mis colegas del gabinete de la Ciudad. En un momento se me patinó la voz como si estuviera borracho, pero no siguió”, contó.

Si bien ese síntoma “poco a poco fue haciéndose más constante”, Bullrich señaló que inicialmente le restó importancia porque los médicos le aseguraban que se trataba de estrés. Sin embargo, todo cambió cuando una médica en los Estados Unidos le diagnosticó la enfermedad.

“La primera reacción fue sorpresa e incomprensión, después aparece el enojo de ´¿por qué a mí?’ Y, si tenés suerte, la superás encontrando un sentido a lo que enfrentas, un para qué, y entonces todo es más fácil”, expresó.

“Enfrentar con optimismo y pasión”

A lo largo de la entrevista, Bullrich rememoró cómo conoció el diagnóstico de que tenía ELA y mencionó cómo lleva adelante el tratamiento. Rechazó la visión que indica que uno debe aceptar lo le sucede porque “suena a resignación”, y planteó que lo que toca se debe “enfrentar con optimismo y pasión”. “Es amar lo que haces, es escuchar a tu corazón, nunca resignarse, resignarse es perder la oportunidad de vivir”, dijo.

“Yo vivo creyendo que voy a sanar, si no lo hiciera nunca lo voy a lograr. Es abrazar tu cruz sabiendo que hay vida después del ELA y es amar tu cruz por eso”, reflexionó. Y profundizó: “Mi apostolado hoy es sembrar paz, algún día brotará y ahí vamos a poder solucionar todos nuestros problemas”.

Bullrich también buscó interpelar a la sociedad. “¿Por qué nos tratamos tan mal? Tratémonos bien, seamos instrumentos de paz, iluminemos, elijamos construir puentes no tirar piedras”.

El exlegislador contó que aún trabaja “para ser una mejor persona”, y señaló que en el último tiempo aprendió “a ser más paciente antes de las mejoras”. También sostuvo, ante su condición, “lo único que importa es el amor que das y que recibís”.

Los pilares de mi vida son el amor de María Eugenia, mis hijos, mi familia y amigos y mi fe en Dios, sin él sería imposible superar las pruebas que enfrenté y enfrento”, manifestó entre lágrimas.

Bullrich también destacó que “el amor” que recibe por parte de las personas que no conoce, que lo saludan, o que incluso le escriben para desearle “suerte” o darle “fuerzas”. “Hay mucho amor que me abraza, fortalece y contiene. El amor es la emoción más presente en mi vida hoy”.

El exsenador señaló, de este modo, que la felicidad se encuentra en “en los pequeños gestos”: “Hay que disfrutar la vida entendiendo que la vida es hoy, y que nosotros podemos hacer feliz a otro acariciando a la persona que amamos, dando un beso a nuestros padres o abrazando a un amigo”. Y destacó: “Todavía me queda mucho por hacer”.

LA NACION

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