La actriz, guionista y comediante argentina fue pionera de las capocómicas. Marina Esther Traverso, tal su nombre real, fue admirada por todas las grandes actrices y actores, contemporáneos y que la sucedieron. Niní dejó la huella del humor en la mujer como pocas. Era pícara y tan bella que se permitía la parodia y el ridículo, algo poco común en las divas del cine de oro argentino.

Comenzó como ilustradora en la revista Sintonía en la década de 1930 y después fue cancionista, comentarista y protagonista de programas cómicos en las principales radios locales. En 1938, debutó como actriz y guionista en «Mujeres que trabajan».

En la década del 40 saltó a la fama: hizo 37 películas en su mayoría encarnando a sus inefables personajes, Catita y Cándida. Con Luis César Amadori, filmó las primeras superproducciones de la historia del cine argentino: Carmen y Madame Sans Gêne. Otras de sus películas más destacadas son «Hay que educar a Niní», «Divorcio en Montevideo» y «Navidad de los pobres». La Marshall debió exiliarse en el 43 en Montevideo, ya que la «Revolución» de ese año consideró sus películas con un lenguaje «deformado».

Sus personajes reflejaban el arquetipo de los inmigrantes: Doña Pola, Belarmina, Doña Caterina, Niña Jovita o Lupe. En el recurso de la caricatura fue una prócer, además de que su encanto personal la convirtieron en una de las figuras más queridas de la escena local.

Su retorno al cine luego de la caída del peronismo tuvo lugar en Catita es una dama; y ya en los 60 y 70 intervino en cinco comedias y en televisión, junto a Nicolás «Pipo» Mancera en Sábados Circulares, donde fue un boom, a la vez que llenaba en sus espectáculos de café concert.

Fue apodada «La Dama del Humor» y «La Chaplin con faldas», y sus últimos años fueron marcados por honores y reconocimientos. Murió a los 92 años, un día como hoy en 1996. Poco después, se le dio su nombre a una calle de Puerto Madero y a un famoso teatro de Tigre.

Había nacido en 1 de junio de 1903.

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