
Leo Messi ya ha pisado suelo argentino, una vez sellado su nuevo contrato con el Barcelona que incluye una mejora salarial, que rondaría los 20 millones de euros, y que expirará en 2018.
Hasta que comiencen los entrenamientos con Argentina a las órdenes de Alejandro Sabella, Messi se refugiará en Rosario, su ciudad natal. El astro argentino ha cruzado el Atlántico con dudas por despejar en las apuestas en Brasil 2014 donde betfair da como favorito al país anfitrión. Messi ha protagonizado una temporada demasiado irregular en lo colectivo con el Barcelona. El Barça ha despedido el año sin un título grande por primera vez desde el 2008 y con Messi desaparecido en los días clave. Sin ir más lejos al Barça se le presentó una oportunidad de conquistar la Liga BBVA a última hora, pero en la final contra el Atlético de Madrid salieron a relucir los errores y las carencias de todo el curso.
Una gran diferencia con respecto el pasado glorioso es la menor trascendencia de Messi en el juego. Figura clave en los éxitos del pasado, sus gambeteos, diagonales y regates no se han dejado ver este año por el Camp Nou. De hecho, la afición le despidió entre silbidos como al resto de sus compañeros tras el 1-1 frente al Atlético, que dio a los rojiblancos el título. Aun así marcó 28 goles en Liga, que con los ocho en la Champions League hacen un total de 36 en el global de las competiciones con el conjunto catalán.
Oro en Pekín
Ahora la Copa del Mundo le brinda una oportunidad única de reivindicarse a nivel nacional e internacional. Siempre se le ha criticado por no jugar con Argentina al nivel del Barcelona. Los papeles se pueden intercambiar para ser con la albiceleste, el jugador del que tanto han disfrutado los seguidores culés. «No fue mi mejor año, me hubiese gustado terminar de otra manera, fue un bajón de todo el equipo», dijo a su llegada a Buenos Aires.
Messi tiene una cuenta pendiente con Argentina, al ser hasta la fecha el oro en los Juegos Olímpicos de Pekín su mayor logro. A su lado en Brasil no contará con la ayuda de Tévez, pero sí con otros jugadores de talla mundial como Agüero, Di María, Higuaín o Lavezzi. Argentina empezará a preparar la cita de Brasil a partir del próximo 26 de mayo. En las primeras sesiones habrá hasta 30 jugadores, por lo que Sabella irá descartando futbolistas hasta quedarse con 23 el dos de junio.
Sobre la Pulga recae la presión de llevar a Argentina a lo más alto, justo cuando se cumplen 28 años del título de México 1986 con Maradona. Desde entonces, la sequía asola a la selección ganadora de dos Mundiales (1978 y 1986). En Italia 1990 Maradona condujo nuevamente al equipo nacional hasta la final. Fue la última vez que Argentina pisó unas semifinales y, por tanto, la última ronda también. En Sudáfrica ya con Messi con plenos poderes el sueño se truncó en cuartos de final, al cruzarse Alemania en el camino.
El combinado europeo mandó a Messi y compañía a casa con un 4-0 en la maleta. Klose por dos veces, Müller y Friedrich hicieron los goles, que no tuvieron contestación en el marcador por parte del bloque entonces dirigido por Maradona. Argentina venía de superar a México (3-1) en octavos con un doblete de Tévez y un tanto de Higuaín y apuntaba alto. En Brasil partirá en busca del tercer trofeo desde el Grupo F con la compañía de Bosnia-Herzegovina, Irán y Nigeria, lo que hace viable el liderato de grupo.










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