Se cumplen hoy diez años del homicidio de Lucas Rotela y desde BTI creemos importante mantener latente en nuestra memoria lo ocurrido en este aberrante hecho. Por eso publicamos la crónica de lo ocurrido en la fatídica noche y como siempre abrazamos y apoyamos a los padres y familiares de Lucas por este eterno dolor.
El policía Gonzalo Kapp alzó su escopeta, apuntó y apretó el gatillo. Su disparó fue a corta distancia, directo, horizontal, por la espalda. Las postas de plomo impactaron contra Lucas Rotela. Las heridas fueron letales pero el joven de 19 años no se desplomó en la Plaza Colón sino que, gracias a su buen estado físico y de salud, logró subirse a su moto y llegar hasta su casa, ubicada en inmediaciones al Aero Club. Lucas se desvaneció en la puerta de su vivienda por la gran pérdida de sangre que tuvo. Antes alcanzó a decirle a Miguel, su padre, que un policía le disparó.
Miguel vio las heridas que tenía su hijo, las lesiones que provocó el escopetazo. Llevó a Lucas hasta el hospital, lo cargó en su propio auto. Al joven lo operaron en el nosocomio mientras un helicóptero sanitario aterrizaba en el “Lino Piñeiro”. Lucas tenía perforado los intestinos, el bazo, los pulmones. Un perdigón “le recorrió” un brazo, otro lo atravesó e incluso dañó su cinturón de cuero. Lucas murió antes que el helicóptero lo llevara. Era la madrugada del 12 de febrero de 2011, a poco de cumplirse un año por la quema de la Municipalidad. Baradero estaba a mitad de un Festival de Música Popular y se tiñó de luto, con todos los medios nacionales y provinciales en casa.
La repercusión que tuvo este caso de gatillo fácil sucumbió a toda la cúpula de la Policía Bonaerense. Cayeron todos. Y pensar que el entonces intendente Aldo Carossi quería sostener a toda costa a su amigo-comisario Raúl Franzoia, quien ostentaba el cargo de comisario de Baradero y decidió que Kapp saliera, nuevamente, a patrullar las calles de la ciudad. Un exintendente que “bancó” Franzoia en medio de la muerte pero que después se pelearon por el negocio de las vacas que tenían en común.
Kapp había sido sancionado por su comportamiento nocturno al ser partícipe de una pelea en pleno centro donde se le cayó su arma reglamentaria y por su suerte, en esa oportunidad, no ocurrió una desgracia. Tuvo como destino la zona rural. Y regresó con Franzoia, cuando Gómez dejó su cargo.
Intentaron ocultar la responsabilidad policial pero no pudieron. Kapp fue separado de la fuerza y condenado a prisión perpetua, una sentencia que se amplió con un tercio por ser funcionario público y así sumó 33 años de prisión.
En mayo del 2018 se condenó a los jefes encubridores:
“Le mintieron al fiscal, ocultaron pruebas, cambiaron los horarios, tuvieron memoria selectiva acordándose solo lo que a ellos le convenía” dijo Miguel a BTI y agregó: “el fiscal se enteró cuatro horas más tarde, querían ganar tiempo para que no le quiten la investigación y tirarle el fardo al fiscal”.
Rotela se refiere a los policías Franzoia que era el jefe de la comisaria, Benavidez el subcomisario y el agente Pio.
El tribunal de San Nicolás dio el veredicto en la causa por encubrimiento.
El primer acusado, Raúl Franzoia recibió dos años de condena en suspenso más cuatro años de inhabilitación en cargos públicos.
Al oficial Pio le dieron dos años de condena en suspenso.
Por último, Javier Benavidez fue condenado a tres años de cumplimiento efectivo. A éste se le suma una causa de corrupción.
“Quisiera que la condena sea más dura, pero teniendo en cuenta lo difícil que es condenar a policías por gatillo fácil y mucho más a sus encubridores estoy satisfecho” dijo Miguel y agregó: “tuvimos en contra al poder político, Franzoia era amigo del intendente Carossi y lo defendía hasta que le robó las vacas, lo que demuestra que le preocupaba más unas vacas que la vida de un chico”.
Los policías terminan en un juicio oral y público a raíz de la denuncia del mismo fiscal que notó las irregularidades en la instrucción de la causa: “agradezco a los fiscales Manso y Granda por que hicieron el trabajo más difícil. Sin ellos esto hoy no sería una realidad” dijo Rotela
Para terminar la nota Miguel contó la situación más dolorosa que le toca vivir: “cuando ya tenían todas perdidas, después de querer ensuciarme a mí y a la memoria de mi hijo y de mentir Franzoia me vino a dar la mano” y para terminar dijo: “que la sociedad de Baradero sepa que lo que es, además de sínico Franzoia es un hijo de puta”













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